Historias reconstruidas

 

El dolor es la expresión en la conciencia de un estado evaluativo de amenaza a la integridad física, en un momento, lugar y circunstancia.

Cada organismo teje y desteje una idea de sí mismo, de su interior y de la interacción de ese interior con el entorno. Sobre esa idea, sobre ese conjunto de predicciones, expectativas y temores, se superponen a veces incidentes de daño, traumáticos, térmicos, infecciosos, episodios agudos que generan destrucción de tejidos que el organismo debe minimizar y reparar.

El dolor marca el inicio y fin de la incidencia de daño.

No siempre hay incidencias de daño que explican y justifican la aparición del sentimiento doloroso en la conciencia. A veces sólo hay una historia que imagina amenaza más allá de lo razonable.

En esos casos no se trata de buscar el alivio del dolor y dejar de lado la historia que lo explica sin justificarlo sino de analizar el proceso de construcción de esa historia, qué ha influido en hacerla irracional, desmesurada, irreal y tratar de devolverla a una banda razonable. El organismo debe protegerse anticipadamente de las amenazas pero debe acercar sus evaluaciones al mundo real, probable. Sobre todo, debe aprender con cada experiencia: detectar los fallos y eliminarlos.

En nuestra especie gran parte de la historia que el organismo construye sobre sí mismo se apoya en creencias y expectativas de expertos: aquellos que conocen más allá de los sentidos y nos advierten y protegen de nocividades ocultas.

No toda la información experta es fiable. Muchas veces hay más mercado que ciencia.

 En los cursos tratamos de ofrecer información fiable sobre procesos biológicos básicos, especialmente sobre procesos neuronales implicados en la evaluación de amenaza.

En muchos casos la idea de organismo se modifica, se vuelve más razonable. El miedo parece templarse y como consecuencia el dolor aparece menos en la conciencia.

Nada es definitivo en la historia del organismo. Una y otra vez esa historia se reconsidera a la luz de nuevos datos y experiencias. Sin embargo lo que fue verdad-temor en el pasado y pareció desvanecerse con la nueva información puede regenerarse e imponer su posibilidad con el resultado de la reaparición de dolores viejos rejuvenecidos.

Algunos pacientes van bien hasta que dejan de hacerlo. El organismo vuelve a las andadas, a la valoración de amenaza, al exceso de vigilancia como estrategia, a mantener el estado de alerta roja aun cuando no haya objetivamente ningún peligro.

La información no basta. ¿Qué más se puede hacer?

¿Ayuda psicológica? ¿Meditación? ¿Fármacos? ¿Alimentación?

No tengo respuestas. Creo que cada uno debe explorar los recursos, con o sin ayuda de técnicas externas.

Las historias pueden reconstruirse desde el miedo y la incertidumbre y pueden y debe racionalizarse desde el sentido común y la confianza. El cómo se me escapa.

Mis propios dolores vienen y van. A veces la zona lumbar, otras el hombro derecho, el tobillo derecho, el antebrazo derecho, la mano derecha.

Antes me daba más guerra el lado izquierdo del organismo. Ahora parece que le toca al derecho.

El dolor aparece y se va sin problemas. Me centro en lo que estoy haciendo aun cuando ese hacer sea sólo dejar que la mente vagabundee. En el fondo lo que disuelve el dolor es la confianza en que nada sucede. Si perdiera esa confianza el dolor realimentaría la incertidumbre y acabaría consolidándose.

Una Resonancia de la columna lumbar mostraría con toda probabilidad cambios “degenerativos” avanzados, el hombro los hallazgos habituales de los “hombros dolorosos”. Puede que algún fisio encontrara algún punto gatillo. No quiero ni pensar en lo que un psicólogo encontraría en mis sótanos del alma.

La historia es un ser vivo. No es algo estático, inamovible.

La inmunidad respecto a una historia irracional que nos mortifica innecesariamente se construye desde el conocimiento y la exposición confiada a lo cotidiano.

– Con lo bien que iba…

La historia ha vuelto a reorganizarse.

– ¿Qué me aconseja?

-No tengo un plan B para esos casos.

– Es descorazonador

– No tiene por qué serlo. Las armas son las mismas y siguen siendo útiles.

– La teoría la conozco y la acepto pero no acierto a aplicarla con éxito en estos momentos.

– Lo entiendo pero no conozco otras herramientas que el conocimiento y la exposición a la vida con confianza. Es una batalla contra el miedo irracional del organismo y el miedo razonable suyo hacia el sufrimiento. No creo que exista una receta fácil para vencer los miedos, una vez que estos cogen fuerza y nos atenazan.

– Todo esto ya me lo digo e intento aplicarlo pero el dolor está ahí.

Se admiten consejos.

Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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7 respuestas a Historias reconstruidas

  1. norberto dijo:

    Gracias Arturo, siempre tan clarificador,

  2. Jon dijo:

    Otra entrada, para ponerla en el top top. Me veo superidentificado.
    Es como estudiar una lengua extranjera, llevar años aprendiendola y saberme la teoría al dedillo, pero cuando viene la realidad fracasar estrepitosamente, incapaz de comunicarme, mi cerebro habla ingles y yo me quedo en spanglish.
    Esta claro q hay q trabajar lo maximo posible para aparte de entender la teoria, interiorizarla para q cuando lleguen las dificultades esté automatizada lo maximo posible y no emerjan las creencias previas a la primera de cambio y hay q lanzarse a la piscina, y exponerse y exponerse y exponerse ………………. pero hacerlo el 100% de las veces q se se presenta ( sin dar al cerebro ni un resquicio de incertidumbre) …… pero es muy duro y cuesta

  3. jose ramon dijo:

    Genial post, lo guardo para releerlo cuando me sienta mal. Saber que no soy el raro y que el dolor vuelve (cuando creias que lo tenias controlado) a otros da mucha tranquilidad.

  4. elena dijo:

    Ufff, ver que no s está sola n esta lucha es alentador pero que difícil seguir cuando todo duele. En fin, no queda otra. Abrazos a todos.

  5. norberto dijo:

    Mirar hacia atras no es una opcion. Luchar o morir en el intento-

  6. Jon dijo:

    Yo he llegado a la conclusión q para salir de este pozo lo fundamental es el entrenamiento continuo y constante de la DESEVITACION hasta conseguir q el miedo y la evitacion se disuelvan completamente y automaticamente ( y lo q no ayuda es intentar solucionar el problema = dolor , el intento de solucion es el autentico problema ya q es lo da combustible al fantasma del dolor )

  7. Raúl dijo:

    Absolutamente de acuerdo con Jon: la desevitación es fundamental, incluso cuando parece no funcionar hay que hacer más hincapié en ella.

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