Sensibilidad biológica a contextos

 

Estamos condicionados por nuestros genes. No podemos ser y hacer aquello que el genoma humano no contempla y tampoco podemos sustraernos a lo que el genoma impone.

La tensión entre el querer y el poder admite una generosa banda de posibilidades. El código genético supone sólo el 2% de ADN codificante. El resto era considerado hasta hace poco como “basura” o “genoma oscuro”. Ahora sabemos que esa “basura”, como todas las basuras, contiene mucha potencialidad.

El ADN codificante está ahí para poder expresarse en forma de proteínas diversas que cumplirán las funciones solicitadas pero el paso del libro de recetas (ADN codificante) al plato solicitado es más complicado e incierto de lo que se presumía. La solicitud del mundo extranuclear es importante.

Antes sólo había genes. Ahora tenemos también lo epigenético, el mundo de la solicitud y expresión, más o menos exitosa, de lo solicitado e, incluso la transmisión de esa interacción entre el genoma y el exterior a nuestros descendientes. !Qué barbaridad! dirían no hace muchos años los fundamentalistas del santuario codificante.

Los científicos limitan en ocasiones sus pesquisas al ADN codificante (el 2%). Buscan la cuota de esos genes que determinan con más o menos fuerza el que uno padezca migraña, depresión, fibromialgia o dolor crónico no etiquetado.

Parten de unas hipótesis (“todo es genético”) y buscan y encuentran datos que corroboren la hipótesis.

El ideal es encontrar un gen únicamente responsable.

“Identificado el gen de la migraña!!!”

Generalmente hay que conformarse con la identificación de uno o varios de los miembros de la supuesta banda genética migrañosa.

“Intervienen varios genes, de modo complejo”.

Queda, eso sí, un lugar para lo extranuclear, para el citoplasma, el entorno: los factores que desenmascaran la pulsión genética y facilitan su expresión.

En la migraña, por ejemplo, habría una genética que construye unos “generadores” centrales hiperexcitables, que sólo necesitarían la puya de uno de los cientos de desencadenantes descritos. Puede ser el chocolate, un finde, cualquier contrariedad, dormir poco o mucho, el viento Sur o simplemente que han pasado quince días desde la anterior crisis.

No hay lugar para la cultura. Las creencias y expectativas no son, al parecer, factores que incidan en la expresión de lo que los genes contienen potencialmente.

Lo que se sirve en la mesa, lo que es solicitado y apreciado, no depende de la cultura culinaria, la publicidad, el mercado. El cliente está obligado a comer lo que el libro de recetas obliga.

Nacemos con un potencial de sensibilidades o aptitudes y actitudes muy globales, generalizadas, que deberán ir cerrando la banda de probabilidades según nos va en el juego del ensayo-error, y según vemos (imitamos o rechazamos) lo que sucede a otros y según dicen los tutores que debemos hacer.

Nuestra genética nos condena a que eso sea así.

Por un lado la sensibilidad biológica de salida: un conjunto complejo e interactivo de potencialidades y, por el otro, el terreno de juego, el contexto: otro campo si cabe más complejo de oportunidades.

El azar y la necesidad, el deseo y el miedo, la mala y buena suerte, harán que caigamos en una de las múltiples trampas del juego existencial o nos libremos de ellas.

Si compleja es en sí la genética (el 2% y el resto); si complejo es el entorno, más complejo es aún la interacción entre ambos campos.

Odiamos la complejidad y preferimos quedarnos con una explicación simplona, reduccionista.

Un gen, un alimento, un estrés…

Un fármaco, una dieta, meditar…

¿La cultura?

¿Qué es eso?

Sólo Ciencia, por favor…

 

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Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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2 respuestas a Sensibilidad biológica a contextos

  1. mechimos dijo:

    Hola Arturo, creo no puedo leer el artículo completo ya que termina en dos puntos. ¿Puedes revisarlo, por favor?

  2. mechimos dijo:

    Ya lo veo, gracias.

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