Revisión

El curso intensivo de Pedagogía del dolor para pacientes de migraña consta de dos sesiones: una de exposición de conceptos (8 horas de un sábado) y otra de revisión (4 horas) a los dos meses, en la que los alumnos cuentan sus impresiones y resultados y se repasan los conceptos básicos.

La mayoría obtiene beneficio del curso: menos días de dolor, menos intensidad, menos fármacos, recuperación de actividad perdida y convicción de disponer de un marco de comprensión de lo que está sucediendo que les permite afrontar los estados de alerta con cierta capacidad de maniobra.

Las estrategias varían. En unos casos plantan cara al despropósito defensivo del cerebro de modo radical, sin contemplaciones, a pecho descubierto:

– Llegué del curso a casa; tiré todos los fármacos y salí a tomarme varios gin-tonics. Me apunté también a danza del vientre. Me va bien.

La recuperación de la golfería inocente es general. Desde el marco teórico del curso se pierde el miedo irracional a los «desencadenantes» y los alumnos se ponen a prueba con un lingotazo o una chocolatina.

Hay también fracasos:

-Decidí no tomar el triptan pero al final tuve que tomarlo. Curiosamente, el dolor se esfumó al instante. Probablemente la pastilla andaba todavía por el esófago.

El testimonio sirve para repasar la dinámica del sistema de recompensa: promueve conductas, acciones. Si esas conductas son exigidas y no se ejecutan el circuito motivacional se agita dando lugar a una intensificación del dolor que puede disiparse rápidamente al ejecutar la acción solicitada (tragar la pastilla) antes de que la molécula del triptan llegue a su diana.

Durante dos o tres horas se suceden los relatos, las anécdotas, las reflexiones, ratificaciones u objecciones.

Lamentablemente algunos alumnos abandonan el curso y no acuden a revisión, sin causa justificada.

-Sigo igual y no voy. No me funciona.

El curso no es una terapia que a unos funciona y a otros no. No es el objetivo.

– No pretendemos eliminar o aliviar las crisis. El objetivo es dotar de un marco de conocimiento que permita un afrontamiento racional, adaptado a lo que realmente está pasando.

Lo que debe funcionar es el desmantelamiento de falsas creencias y temores infundados, la incertidumbre sobre lo que sucede.

El miedo del organismo debe disolverse desde la ilustración en la neurofisiología defensiva del cerebro humano.

Cada alumno aplica una «técnica» individual. No hay un camino, una pauta, una conducta. Todo se resume en centrar la atención en la actividad y no alimentar el miedo del organismo al daño con el miedo al dolor.

Durante las horas del reencuentro los alumnos sienten la pertenencia a un grupo que comprende y apoya.

Alguien propone crear una asociación de «ex-pacientes»

La migraña no se cura, dicen.

Realmente no hay nada que curar. Ese verbo es para las enfermedades, en sentido clásico.

La migraña no es una infección, una carencia vitamínica u hormonal, una intoxicación o un disturbio metabólico.

La migraña es un estado predictivo recurrente erróneo construido a lo largo del aprendizaje al calor de una cultura experta sensibilizadora.

No hay que curar nada. La tarea es otra:

Desmigrañarse, espabilar.

Hacer un tranquilo y convencido corte de mangas a la cultura medicalizante.

Para algunos no hay nada como un gintonic «prohibido».


2019-07-25 11.12.31

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

Deja un comentario, haz una pregunta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.