A lo fácil o a lo difícil.

Hemos evolucionado desde tiempos difíciles e inciertos para la supervivencia individual y de especie, al momento actual de la sociedad garantista del bienestar. Desde el mandato biológico, todo un éxito: vivimos más años y hemos pasado de ser una especie a punto de extinguirse a la superpoblación actual.

Facilitar la supervivencia individual y grupal ha mejorado las estadísticas… de la supervivencia.

¿También las de la sensación de bien-vivir?

Tengo mis dudas.

No disponemos de datos de sufrimiento subjetivo de los sapiens del paleolítico: sólo sabemos lo que sufren los actuales, muchas veces sin saber por qué.

Ante el dolor (en ausencia de daño) caben dos caminos contrapuestos:

  1. el fácil (tanto para el padeciente como para el profesional)

– Me duele.

– Tómese esto.

Suponiendo que se suscite la cuestión del origen para eso están las etiquetas que facilitan la respuesta:

– Tiene usted artrosis, migraña, fibromialgia, desgastes, los años, el estrés…

2) el difícil:

– ¿por qué me duele si no hay nada que justifique el dolor?

– El dolor es una percepción compleja que surge de un proceso evaluativo de amenaza que construye el cerebro de modo continuo. Si quiere se lo explico.

– Sí, doctor. Tengo mucha curiosidad por conocer ese proceso.

Hoy mi compañero en fatigas de Pedagogía del dolor, el doctor Iñaki Aguirrezabal, responsable de los grupos de migraña en el Centro de Atención Primaria de San Martín, ha expuesto ante una audiencia de profesionales diversos del HUA (Hospital Universitario de Alava) el proceso de la reconceptualización del dolor.

Ha llegado con claridad y contundencia a los asistentes pero ignoro si los mensajes han removido el sótano del armazón cognitivo-conductual que cada uno criamos para afrontar no ya la supervivencia física sino, lo que es más complicado, la supervivencia y estima social (propia y ajena).

– No, si entender lo entiendo pero… ¿qué hacemos ante un caso concreto en Urgencias o con sólo unos minutos en la consulta de Primaria, o en la consulta de Neurología si disponemos de tratamientos eficaces…

La respuesta es simple:

– Lo debido.

– Ya, pero no es fácil. Ademas´, los pacientes quieren una solución fácil…

Un porcentaje de padecientes está conforme con la vía fácil del “tómate o hacemos o probamos esto” y con la explicación de la etiqueta de turno. Si le va bien, bien está. El por qué no importa.

Un porcentaje absolutamente mayoritario de profesionales se siente bien aplicando la práctica bendecida por sus Asociaciones de Expertos, facilitada por los líderes de opinión. Es más fácil y segura. Incluso prestigia actuar desde la última oferta.

– Nos va bien con el botox…

Cumplir con la reglas del catecismo cultural es siempre más fácil, sobre todo si las cosas no van del todo mal.

Cuando el catecismo hace agua, se resquebraja, es el momento de cambiar el esquema imaginario desde el que nuestro cerebro trata de guiar la conducta del individuo.

Es el momento de huir de lo fácil y aceptar la vía de “lo difícil” que no es otra cosa que acceder a los nuevos paradigmas, comprenderlos y aceptarlos como marco teórico que guíe el afrontamiento:

  1. El dolor, una vez descartado el daño relevante, procede de un aprendizaje  cuyo resultado es la sensibilización alarmista frente a muchos escenarios triviales y el adoctrinamiento en la solución y explicación fácil para todo.

2. La actitud del profesional debiera ser clara, desde la ética y la eficacia a medio y largo plazo: su actualización en los nuevos paradigmas y su aplicación en la práctica con el objetivo de liberar al padeciente de todo el lastre sensibilizador previo habilitándolo (educarlo) en el nuevo marco.

Siempre cuesta salir del cobijo de los esquemas bendecidos por el grupo de turno, sea como profesional o como padeciente.

Hoy me ha llegado un comentario de una lectora del blog (Maite) a quien no conozco pero que expresa, sencillamente, cómo se toma la “vía difícil” y se emprende el camino. Le invito a que lo lea.

El dolor es lo que es: una respuesta cerebral a una evaluación de amenaza, acertada y justificada o errónea y contraproducente.

Puede que no resulte fácil conseguir cambiar las creencias y actitudes de los padecientes y de los profesionales, pero antes que nada estamos ante una cuestión ética:

Si eso es así, y hay sobrados fundamentos para apoyar la hipótesis, ¿a qué se espera, por parte de profesionales y dirigentes de la Sanidad Pública, para emprender una acción de calado para cambiar la situación insostenible del dolor disfuncional?

El grupo de Iñaki con la migraña y el de Mariaje y Rafa-Rafa con la fibromialgia están trabajando en esa línea, demostrando la eficiencia del afrontamiento pedagógico.

Fácil de implementar, económico y eficaz, gracias a que algunos compañer@s eligieron la “vía difícil” en su momento.

Ell@s han hecho la tarea difícil: reconceptualizarse y extender el proceso a los padecientes, facilitándoles la labor.

– Lo veo complicado y difícil.

– No es cierto. No tienes mas que apoyar a los que han abierto y facilitado el camino…

Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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13 respuestas a A lo fácil o a lo difícil.

  1. pati1974 dijo:

    Excelente testimonio el de Maite!!!
    Vivimos en una sociedad garantista pero ademas extremadamente consumista y basada en la prisa. La propuesta pedagógica de este blog no concuerda con estos principios sobre todo con el consumismo, todo lo contrario, menos medicamentos, menos formulas mágicas, menos terapias de todo tipo, en resumen menos consumo…..Mas explicación, mas tiempo para comprender,mas dedicación a las personas…..menos productivos.

    Ayer por la noche ví un anuncio que realmente me inquietó. “Frenadol junior, el complemento ideal para que sus hijos puedan seguir jugando y yendo a la escuela sin que un resfriado se lo impida…….”
    No hay nada mas que decir.

    Un abrazo Arturo y a seguir!!

  2. Raúl S.G. dijo:

    Hola a todos:

    Descubrí por casualidad el blog del Dr. Goicoechea, al que le agradezco su labor de divulgación y que nos haga llegar a todos los “padecientes” de migraña una visión de nuestro problema alejada de la oficialista y que nos abre cierta esperanza. Tras una primera lectura de su libro “Migraña: Una pesadilla cerebral”, estoy convencido de que la migraña es el resultado de una respuesta desproporcionada de nuestro cerebro a un estímulo inofensivo. Convencido estoy, los mecanismos por los que se reproduce más o menos los tengo claros, habida en cuenta que soy lego en la materia, pero no entiendo o no tengo clara la forma en la que debemos abordar esa, digamos, reprogramación de nuestro cerebro. ¿Qué más se puede hacer una vez asimilados y entendidos todos los actores que intervienen en que se nos dispare una migraña para reforzar esa reprogramación?

    He de decir que desde que tengo este nuevo conocimiento he tenido 3 crisis (desgraciadamente se han multiplicado en los últimos meses de 2-3 al año a 1 al mes) y han sido totalmente distintas a las anteriores: auras menos vistosas pero más largas, el dolor apareció más tarde y con algo menos de intensidad, pero no he logrado evitar el vaciado gástrico. No sé cómo interpretar estos resultados, la verdad, pero la ilusión por seguir reprogramándome no la pierdo.

    También me gustaría aprovechar para preguntarle, Don Arturo, dónde se pueden consultar fechas de sus cursos intensivos para no residentes en Álava y también si no se han planteado la participación en los mismos vía videoconferencia.

    Un saludo.

  3. Raúl: no hay fórmulas mágicas ni universales. Cada padeciente explora sus propias estrategias. Las armas son: el conocimiento, la derivación de la atención hacia la programación de uno, compitiendo con el interés del organismo en que todo se suspenda porque existe una amenaza, aunque sea infundada, y la exposición gradual y confiada a los escenarios temidos. Los que van bien no facilitan ninguna receta: sencillamente, aplican lo aprendido.
    Extinguir o aplacar las memorias del miedo no es tarea fácil pero tampoco es imposible.
    Recurrir a estrategias de “protección”: calmantes y evitación de actividad, puede aportar ayuda a corto plazo pero se hipoteca el medio y largo.

    Respecto a los cursos puedes contactar con el teléfono 696541479 e informarte para fechas próximas.

    No tenemos previsto realizar cursos con videoconferencia.

    Saludos

  4. Raúl S.G. dijo:

    Lo que me da a entender su respuesta es que debo aplacar, deshacerme de esos miedos, ¿verdad?, ¿o estoy interpretando mal sus palabras?. El principal problema que encuentro es que no logro identificarlos o definirlos, no soy de los que dice “es comer/hacer tal cosa y se me dispara la migraña”, en 15 años que llevo padeciéndola no he detectado desencadenantes claros ni, creo, he cambiado mis pautas a raíz de una crisis.

    Saludos.

  5. isobaro dijo:

    Buenos días,
    A mí me vienen la mente un par de situaciones cuando trato de “luchar” contra la migraña (gracias a este foro y a los libros del doctor de forma anecdótica en el último año). Una es entrar en el agua fría del mar. El instinto o el propio organismo me dice que no entre ahí pues es incomodo, doloroso, que no hace falta y que mejor me quedo fuera. Es necesaria la fuerza de voluntad para sumergirse y debe ser una decisión consciente del individuo en contra de lo que el organismo pide.
    Otra analogía es saltar en paracaídas. Uno está en el avión con el paracaídas puesto y el individuo, su yo consciente, quiere saltar pero hay millones de razones muy poderosas, casi todas a nivel de instinto de conservación, que nos lo impiden (la probabilidad de fracaso es muy pequeña, pero sus consecuencias catastróficas). De nuevo es un pulso entre organismo e individuo y aunque uno sabe que en el fondo tiene (o cree tener) la palabra final, no siempre el resultado es el que el individuo desea. La diferencia con la migraña es, precisamente esa, que el resultado no depende sólo del individuo, pero el concentrarse en aportar todo el deseo (o racionalidad) posible, hará que la balanza se incline cada vez más hacia el lado deseado. ¿Qué sucede en la cabeza en el momento en el que se da el salto? Tenemos fe en el paracaídas. Sabemos que el agua fría no nos va a matar. Tenemos que estar convencidos y actuar en consecuencia con que el dolor de cabeza no nos va a matar y demostrar al cerebro que con nuestra fuerza de voluntad, disolvemos la alarma y el consiguiente dolor. Bendito momento ajá…

  6. Raúl: olvídate de la recomendación oficial de identificar el desencadenante. Casi nadie lo identifica o si cree hacerlo es un desencadenante inevitable: estrés, cambios hormonales, variables meteorológicas…
    No hay daño, no hay amenaza, la seguridad es razonable, tal como refiere “isobaro”, luego debo seguir con mi actividad normal y no entrar en cumplir rituales para ahuyentar el miedo.

  7. Ra dijo:

    Necesito pensar en ello, pero ya he captado la idea. Gracias a los dos.

  8. Gabriela dijo:

    Arturo ya te he escrito anteriormente aun no he podido leer tu libro pero soy una adicta a tu blog….desde hace dos meses lucho diariamente por aplicar los nuevos conocimientos…veo como la mayoria que no he podido encontrar desencadenantes pero aun continuo con los dolores diarios en distintas areas de las cabeza…no se por que se alternan parece que diariamente algun area se rebela a la conviccion de que no pasa nada grave en el interior de mi cabeza…el consumo de analgesicos han disminuido, he recuperado en lo posible mi vida haciendo cosas que tantos me gustan le he quitado dramatismo a la situacion, pero mi cerebro parece que sigue siendo demasiado precavido, demasiado planificador, demasiado miedoso y no quiere bajar las barreras sigue empecinado en el error…pero sigo con la esperanza de formar parte de ese 70 % u 80 % de alumnos que lograr entender y su cerebro les responde con el nuevo conocimiento. Sigo estudiando Arturo, lo que pasa que a veces para animarnos a seguir aprendiendo se necesita ver algun resultado. Saludos

  9. Antón dijo:

    Escucho en el podcast de la revista Science una entrevista sobre los “muy prometedores” ensayos clínicos con anticuerpos monoclonales para tratar la migraña crónica (al menos 15 episodios al mes). Por cierto, no mencionan que ese tratamiento no costará menos de 10 mil euros al año. Al final comentan que cuando se intentan reproducir las crisis aplicando los “desencadenantes”, no se obtienen resultados claros y deducen que probablemente los padecientes atribuyen el episodio a “algo que pasaba por allí” en ese momento. Se podría aceptar como una forma tímida de “descosificar” el problema. Curiosamente terminan con una comparación que te resultará familiar: el cerebro migrañoso estaría hiperactivado no a desencadenantes específicos sino de forma difusa, como un coche con una alarma hipersensible que se dispara al pasar un viandante inofensivo. No entran en el porqué de la hiperactivación pero toda la entrevista rezuma que es una patología neuroquímica. ¿Están abriendo caminos o cerrándolos?

  10. Anton: gracias por el comentario. Creo que abren caminos a sus tesis y propuestas de control farmacológico a la vez que cierran el camino a la Neurociencia moderna. Los nuevos paradigmas del dolor, del cerebro, están ahí y acabarán imponiendo el peso de la información que contienen. La red neuronal no se modula a favor de la inteligencia con fármacos externos y campos electromagnéticos que quitan y ponen, encienden y apagan a voluntad.
    Tu comentario ha propiciado la entrada de hoy.

  11. Mónica dijo:

    Hace 4 años que decidí seguir el camino difícil y afrontar los dolores que me consumían desde esta perspectiva. Para eso dejé de lado a las que fueron mis compañeras de camino durante 5 años. …. todo tipo de medicación, fisioterapia y terapias alternativas. Desde entonces he de decir que a veces las he echado de menos. En esos momentos en los que rabias de dolor en plena crisis de migraña o estás casi sin fuerzas después de semanas dolorida y cansada por un brote de fibromialgia la opción fácil de la medicación es muy golosa. Pero merece la pena mantenerse firme, defender tu convicción de que no lo vas a tomar porque no lo necesitas, porque es la sinrazón la que te golpea.
    4 años siguiendo el camino que considero correcto sin desviarme. En este tiempo he sufrido crisis de dolor pero han sido muchísimos más los momentos en los que me he sentido vital, con ganas de vivir y fuerza para hacer miles de cosas, libre. Y de lo que me siento más orgullosa: he traído al mundo dos hijos a los que, aunque tenga mis periodos de dolor, crío con energía y a los que puedo ofrecer un modelo de vida que no esté marcado por el decaimiento y la desesperación.
    Por todo ello no sé cómo expresar mi agradecimiento.
    Sigo en el camino para alcanzar nuevas metas.
    Un abrazo

  12. Monica: cada vez es más evidente que las expectativas y creencias, el miedo y la incertidumbre son los factores que alimentan el dolor. Las etiquetas diagnósticas parece que ayudan al principio a demarcar el problema y generar la esperanza de un futuro tratamiento eficaz pero cierran el camino a la resolución y no aportan mas que una dependencia terapéutica insaciable. Comprender y afrontar el proceso desde el conocimiento y el coraje acabará disolviendo el dolor injustificado.

    Suerte y gracias por tu valioso testimonio.

  13. María dijo:

    Mónica, yo llevo 10 años padeciendo y apenas 15 días aprendiendo. Empiezo tímidamente y con más miedo que vergüenza a escatimar medicación. Tu comentario me ha motivado. Gracias.

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