El papel del cerebro en el dolor

Pain is in the brain. El dolor es un output cerebral. Sin cerebro no hay dolor. La cuestión no está en los tejidos. The tissue is not the issue.

Hay acuerdo en que el dolor se cuece en el cerebro… pero ¿cuál es su contribución?

El dolor es una percepción compleja (todas lo son) que integra los resultados de un procesamiento sensorial, emocional y cognitivo.

Para algunos la sensorialidad viene definida por lo que los receptores de las neuronas sensoriales detectan. El cerebro procesaría sus señales al calor o frío de las emociones y cogniciones.

El dolor sería el resultado de procesar los datos de los tejidos en un contexto emocional e interpretativo individualizado. Cada individuo tiene su carga biográfica, sus creencias y expectativas, sus temores, sus conflictos soterrados, su catastrofismo, su dependencia de ayudas externas, su desánimo, su incomprensión y desamparo.

El modelo biopsicosocial recogería estas tres patas del banco:

– datos de los tejidos

– status psicoemocional y narrativa del individuo

– marco social de comprensión y amparo

La cronificación del dolor tras un episodio de daño agudo en los tejidos resultaría de un contexto individual desfavorable que impide el cierre del evento tisular. Un accidente de circulación con resultado de un latigazo cervical sigue generando dolor aun cuando el supuesto daño de la columna haya tenido tiempo sobrado para ser reparado. Ya no ha lugar para el componente sensorial. Sólo queda la singularidad psicosocial del individuo. Es la hora del psicólogo.

El equipo multidisciplinar del dolor recoge la secuencia de los hechos.

Episodio agudo: atención en urgencias. Fármacos.

La cosa no marcha. Visita en atención primaria: más fármacos.

La cosa sigue sin ir bien. Consulta a un especialista. Lista de espera: más fármacos. Quizás rehabilitación.

Cada vez peor. Ansiedad, desánimo, catastrofismo. Más pruebas: no hay daño relevante.

Derivación a la Unidad del dolo: más fármacos. Consulta al psicólogo. Control del estrés y catastrofismo. Terapia cognitivo-conductual.

El dolor es cosa del cerebro. Cada individuo se hace una película de su vida y esa película hace que los dolores no curen y se cronifiquen. Hay que rehacer la película, disolver sus nudos, sus atascos, su dramatismo infundado. Hay que fortalecer la capacidad de afrontamiento frente a lo que la vida nos presenta. La vida sigue. Optimismo. Aceptación del organismo en el que nos toca residir.

Tengo la sensación de que el modelo biopsicosocial es un cajón desastre (perdón: de sastre) en el que cabe todo. Potencialmente contiene el problema de la concepción separada del mundo físico y el psicosocial, como entidades segregadas que deben ser atendidas por profesionales también segregados que entienden sólo de lo suyo y no quieren perturbar lo que sus colegas sostienen. Cada profesional atiende al paciente desde su óptica mientras la prestación parezca que funcione. Si su terapia hace agua se pasa la tostada al siguiente escalón hasta completar la secuencia en un orden siempre predeterminado: urgencias, atención primaria, especialista, fisio, unidad del dolor, psicólogo.

Cada profesional agota su competencia y niega la implicación delegando en el siguiente la responsabilidad.

Al final es el individuo el que hace agua. El dolor ya no es cosa del cerebro del individuo sino del propio individuo. No hay tal cerebro como algo ajeno a lo que cada uno ha ido construyendo responsable o irresponsablemente a lo largo de la vida.

Tenemos por tanto los tejidos con sus datos sensoriales y el individuo con su biografía y la película que se monta. Tenemos los fármacos, los ejercicios y las sesiones de psicoterapia.

?Cuál es el papel del cerebro?

¿Qué concepción del papel del cerebro en el problema tiene el médico de atención primaria, el especialista, el responsable de la unidad del dolor y el psicólogo?

¿Comparten todos un modelo cerebral?

¿Qué concepción del cerebro tiene el padeciente?

Sin cerebro no hay dolor. Está claro… pero ¿qué es el cerebro? ¿la sede de lo psicosocial?

¿Qué es lo psicosocial?

Desde la pedagogía de la biología del dolor intentamos construir un modelo que responda a estas preguntas y ofrezca un marco teórico a compartir por todos los profesionales implicados y, por encima de todo, capacitando al propio padeciente a comprender su problema desde la perspectiva de la película que su cerebro se monta.

La narrativa cerebral existe y no da la cara. Las bofetadas son para el individuo.

Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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12 respuestas a El papel del cerebro en el dolor

  1. María dijo:

    Estimado doctor Goicoechea, pero entonces ¿Cómo desentrañamos esa película que se ha montado nuestro cerebro, la narrativa cerebral? ¿Cómo deshacemos sus nudos? ¿Quién se encarga de esa pedagogía de la biología dolor? Porque el problema que tenemos quienes lo padecemos es que, como usted muy bien acaba de resumir, acudimos a urgencias y te dan un fármaco relativamente potente para resolver el problema de momento, al mismo tiempo que te mandan al médico de atención primaria o al especialista correspondiente. El neurólogo te mira con cara de póker y te manda triptizol o similar (que a mi jamás me hizo nada, excepto resecar aún más mis ya muy resecas mucosas, por lo que apenas lo tomé un mes), luego subsistes a base de analgésicos más o menos potentes, acompañados de los correspondientes ansiolíticos y antidepresivos y, cuando acudes a un psicólogo, te ofrece una terapia conductual (en el mejor de los casos), de aceptación y afrontamiento de tu “problema” que, por supuesto, sigue ahí. No ya el dolor, que si es soportable es lo de menos, sino la radical disminución del rendimiento laboral, la falta de concentración, las dificultades con la atención y la memoria…., en fin, lo de siempre.

  2. mayte dijo:

    Si exactamente nos haría falta un buen libro “Pedagogía de la biología del dolor” suyo explicando todo y como se hace y se disuelven esos nudos,con testimonios y casos clínicos y saber que profesionales serían los encargados de ello ,formalos y saber a donde acudir.Usted tiene la receta y el medicamento pero no nos dice cuales son los componentes ni como usarlo,con que técnicas.Un saludo

  3. mayte dijo:

    Bueno siguiendo la pista a lo que dice el Doctor en su web,hay información y libros en
    http://www.noigroup.com el caso es saber como usar esa información y alguien que nos enseñe a “resetear” nuestro cerebro.Podria usted doctor decirnos como hacerlo ,en este blog o en videos que puede ir colgando con sus lecciones y le iríamos siguiendo y haciendo los ejercicios que nos proponmga.

  4. Mar dijo:

    Mayte,

    me temo que no hay una guía para “resetear” el cerebro. La propuesta de Arturo Goicoechea es acercar a los padecientes el conocimiento actual acerca de la biología del dolor. Obtener ese conocimiento permite que cada persona vaya modificando su manera de responder ante el dolor. En eso consiste el reseteo. Puedes ir buceando en el blog o puedes leer el libro que el propio Arturo tiene publicado sobre migraña pero que puede ser aplicado a cualquier dolor.

    Ánimo.

    Un saludo

  5. Mar dijo:

    Me ha sorprendido bastante que, después de llevar leyendo el blog tanto tiempo, aún me cueste dejar atrás el modelo biopsicosocial al uso. Leía la descripción del peregrinaje de una persona con dolor y recuerdo vívidamente que esa cadena tuvo sentido durante muchos años para mi. Supongo que tiene que ver con lo que cuesta desprenderse de los aprendizajes.

    A la vez, también noto el absurdo que supone descuartizar a la persona en lugar de plantearnos un abordaje integral. En el fondo es así, cada cual en su parcela intentando no molestar al de al lado. Afortunadamente, una vez que se capta el mensaje de este blog, no hay vuelta atrás.

    Un saludo,

  6. Belén dijo:

    Primero un saludo para Arturo y el equipo de médicos y fisios que impartieron el curso sobre dolor lumbar crónico al que tuve la gran suerte de acudir. El primer día, de la hora y media que duraba la clase, me pase gran parte de pie, mi dolor del nervio ciático no me permitía estar sentada a pesar de la medicación, tomaba siete pastillas al día que me hacían ir tirando a ratos durante el día y la noche, así llevaba un año.
    Un mes después, pude coger el alta médica, llevaba de baja nueve meses. Han pasado dos años y desde entonces no he dejado de caminar, bailar, ir al monte, hacer deporte y por supuesto sin rastro de aquel dolor, que mi cerebro equivocadamente me mandaba para protegerme,¡¡que faena me estaba haciendo!!. Esto y muchas cosas más que fui descubriendo a lo largo del curso, haciendo ejercicios que había rechazado meses antes porque me dolía y que ahora a pesar de ello los hacía para lo contrario, para cambiar la plasticidad de mi cerebro para que dejara de mandarme su señal de dolor, lo mismo ocurrió al retirar poco a poco la medicación, el sistema de recompensa que tenía asumido mi cerebro, sabiendo lo mal que lo iba a pasar al hacerlo pero con el convencimiento firme debido a mis nuevos conocimientos, que podía con ello, y así fue y en tan poco tiempo.
    Espero que mi experiencia sirva de ayuda. Un saludo

  7. Belén: muchas gracias por tu valioso testimonio. Es un claro ejemplo de cómo se puede disolver la trama del dolor cronificado a base de conocimiento sobre su estructura y la implicación de las expectativas, miedos, creencias. Veo que manejas los términos con mucha precisión. Ya me gustaría que muchos profesionales tuvieran la misma capacidad.

    Un abrazo.

  8. Sergio dijo:

    Belén: Primero de todo darte la enhorabuena y manifestarte mi alegría por la resolución de tu problema. Por propia experiencia y desafortunadamente soy un perfecto conocedor de las consecuencias nefastas de los errores evaluativos cerebrables.

    Considero, por tanto, que si algún afectado quiere salir de su infierno personal, obligatoriamente tiene que producirse cambios en su cerebro. Estos no se puede lograr mediante un “ordeno y mando” del yo consciente, sino, entre otras cosas mediante una información correcta que intente contrarrestar un sistema de creencias equivocadas y enraizadas.

    A pesar de todo, en mi caso no ha habido mejoría, por lo que lo primero que uno se pregunta es que otros factores están incidiendo, factores que supongo que las personas que han resuelto el problema no tienen.

    Yo te preguntaría si el factor miedo-fóbico al dolor y al movimiento era especialmente importante en tu caso y también si tienes fobias a otras situaciones, señal de que el cerebro está en un estado de alarma total y contínua.

    Gracias.

  9. Belén dijo:

    Mira Sergio, durante el curso nos daban unos textos sobre lo que íbamos viendo, entendías muy bien lo que te explicaban con ejemplos muy reales y tan evidentes ¿cómo puede doler un miembro amputado?, yo me los releía durante la semana y rebuscaba en el blog de Arturo, me veía ponencias me fui empapando de todo ello, tenía que profundizar no podían quedarse en conocimientos superficiales que se me podían ir olvidando, fueron cinco charlas de hora y media los jueves, tenía que afianzarlos, te aseguro que de una semana a otra te preguntaban sobre la copia eferente y si no le habias dado alguna vuelta al tema, pues dificil. Hubo una clase que a todos nos sirvió de mucho, podíamos realizar cualquier movimiento, sentarnos “mal” en un sofá, agacharnos nada de espalda recta según teníamos interiorizado, en esa clase retomamos movimientos naturales sin pensar como y doliera o no convencidos que por ello no nos estábamos perjudicando. Aquello fue una liberación y de ahí pase a la acción. Un salu2

  10. Sergio dijo:

    Totalmente de acuerdo, existen cursos llamados escuelas de la espalda, que intentan enseñar a agacharse, coger un peso, sentarte correctamente etc etc, no es extraño, también hay cursos para aprender a respirar.

    Creo que el cuerpo si se le deja, se mueve siempre de la forma mas económica y sana posible, y que solamente el hecho de estar pendiente de los consejos de como movernos se pierde la espontaneidad necesaria para que todo se haga de forma natural.

    Hace poco vi en un documental trabajar en el campo a unas mujeres africanas que durante horas permanecían de pie con el tronco tan flexionado hacia adelante que la cabeza casi tocaba el suelo, y con las piernas absolutamente estiradas. Esperemos que no reciban la visita de algún médico occidental que les meta miedo, ya que por estos lares flexionar la espalda con las piernas estiradas es maliiiiiisimo.

  11. Manu dijo:

    Hola a todos. Hola Arturo. Soy un antiguo lector de este foro y me gustaría como voy y como me estoy desenvolviendo en estos cuatro años y pico desde q un simple esguince se transformó en un problema mayor.

    En mi caso y tras dolores insoportables durante un año y medio casi en depresión y lo pase muy mal por q os imaginaos ya muchos las soluciones d la sanidad actual para estos asuntos… Cara de póker es poco comparado con la cara de los medidos en mi caso, no se la variedad d medicamentos mentales q me tome y q poco me hicieron… Mas q hacerme dormir mejor la verdad en aquellos negros dias. Por supuesto como también deciais rendimiento laboral nulo (deje mi trabajo) y personal parecido (perdí mi pareja , era insostenible ya la relacion). Esto es por resumir lo q rodea un problema d este tipo…
    Come me vi tan mal y antes d tirar la toalla me meto a un quirofano por curiosidad. Y q sorpresa la mía (siempre lo supe) tenia un tendon y un nervio dañados a nivel exacto d mis dolores. No entro en el tema técnico por q es tontería. Simplemente y en este caso si que parece q algo d daño relevante había.

    Pues bien aquí llega lo mejor. Tres operaciones después y con mejora considerable la zona aún no me deja ponerme zapatos. La lesión es en la zona externa del tobillo (peroneos y nervio sural). No puedo pasar mucho tiempo sentado xq me duele mas en reposo q andando y x desgracia es un fastidio xq dime tu como trabajo así. Lo curioso es q en movimiento salvo día muy malo suelo estar mejor e incluso a sintomático si el día es bueno, para volverse loco…
    Creo q Arturo tiene parte de razón. Al menos cuando el daño en los tejidos se ya curado y solo nos queda la amarga experiencia d un dolor tan continuado. Desconozco que pasa en los casos como el mío en los que el daño si esta presente durante años… Supongo q se memorizara mas o algo por que sigo bastante tocado aún. No se si tenemos esperanza o nuestro caso ya es poco probable. Yo todos los dias salgo a andar o montar en bici ahora con el sol en Madrid, pero no se q pasara al final.desde luego el cerebro tiene q ver en todo esto xq cuando la situación q me rodea me provoca estrés y esfuerzo mayor todo empeora así q en el mundo en q vivimos…. Mal vamos con esto.

    Deciros a todos que hagais caso a Arturo y que para estar con la mosca detrás de la oreja no espereis 3 años para entrar a un quirofano como hice yo, creo q en caso d daño relevante nos condena a una recuperación mas lenta, pero q en cualquier caso siempre se produce como se explica en este foro, con ausencia d miedo al dolor y con movimiento, cada día un poco mas.

    Gracias y suerte.

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