La Neurociencia y los neurólogos

Ayer tocaba divulgar sobre migraña. Un cualificado representante del colectivo de neurólogos expuso a través de prensa y TV, y en directo a los ciudadanos que nos acercamos a escuchar su conferencia, sus convicciones sobre la migraña. Probablemente hubiéramos oido y leido lo mismo si el portavoz hubiera sido otro. No viene al caso. La doctrina oficial es homogénea. Está globalizada.

Lo divulgado contaba con el amparo y garantía de diversas Instituciones Médicas.

Vayamos con los acuerdos:

El tremendo problema epidemiológico. Las espantosas cifras del sufrimiento e invalidez del padeciente en todos los terrenos: laboral, social, familiar. La vulnerabilidad femenina al problema. Las cifras crecientes de afectados. El comienzo en la infancia.

La migraña no es una enfermedad. No hay nada patológico detectable. Se trata de un estado de extrema sensibilidad. No existe un gen de la migraña. La herencia es compleja e involucra a muchos genes. Hay un exceso de noticias que anuncian la identificación del supuesto gen responsable.

La descripción clínica de la migraña.

Se acabó el acuerdo. Desde mi opinión, el resto no es aceptable desde la perspectiva de la Neurociencia:

Se dijo: el dolor es el precio que pagamos por el desarrollo que el cerebro humano ha disfrutado. Esa expansión lo ha vuelto sensible. El estilo de vida actual, estresante, explica el aumento de afectados.

La genética explica la disposición sensible. En algunas entidades raras como la migraña hemipléjica familiar y trastornos similares se han identificado los genes responsables. Si esa genética puede generar migraña, la migraña puede explicarse por vía genética.

Los individuos podemos ser sensibles a muchas cosas. Hay quien se marea viajando. Es sensible al movimiento. Bien, pues hay también sensibilidad al dolor. Lo mismo sucede con el sistema inmune: hay sensibilidades a muchas cosas. ¿Por qué unos sí y otros no? Genes y estilo de vida. Una crisis resultaría de la reacción explosiva de un organismo sensible a estímulos internos y externos.

El dolor surgiría de las terminaciones nerviosas meníngeas del trigémino, unas terminaciones sensibles por naturaleza (genes) migrañosa. La continua excitación por el dolor iría abriendo caminos de facilitación que generarían dolor con todo tipo de estímulos. Esto explicaría la cronificación.

El dolor trigeminal se transmite por medio de señales eléctricas y mensajeros químicos. La base de los tratamientos será, por consiguiente, química.

El dolor es pulsátil, es decir, dependiente del latido. ¿Vascular?

Los desencadenantes: el desorden, la transgresión, los cambios, la variación en los hábitos, el estrés, algunos alimentos a algunos padecientes.

¿Qué hacer?

Orden. Regularidad. Identificación de desencadenantes y evitación.

¿Peligros?

La automedicación. Genera adicción y aboca a una espiral terrorífica de cronificación. Consulte a su médico. Mejor al neurólogo… aunque ambos andan sin tiempo por la masificación y los recortes.

Disponemos de fármacos eficaces. Empezar por ibuprofeno o similares y, si falla, triptanes, antídotos específicos del dolor de las terminaciones trigeminales, “diseñados para inhibir la transmisión química específica del dolor migrañoso”. Tratamientos preventivos eficaces. Varios.

En los niños: educación en hábitos saludables. Tratamiento preventivo farmacológico.

Hay lugar para las medicinas alternativas: individualmente pueden ser eficaces. No se hacen ascos. Puede que el placebo ande tras de su aparente beneficio.

Cronificación: evitar automedicación. Si se entra en la espiral que acaba en migraña diaria o frecuente, suprimir todos los fármacos y someterse a una cura intravenosa de corticoides, neuromoduladores. Buenos resultados.

Modernidades: toxina botulínica, recientemente autorizada; neuroestimulación, electrodos intracerebrales…

Eso fué todo.

Turno de preguntas: más de lo mismo: estrés, alimentos, la DAO; propanolol frente al estrés; ante todo Orden y concierto. Uso precoz del calmante. Se reconoce la impotencia de la Medicina frente al dolor crónico. La migraña no es sino un caso más de esa impotencia. El dolor nos puede en muchos terrenos. A veces lo importante es la persona. Hay que ayudar con Psicoterapia, a poder ser de grupo, la familia, el apoyo, la comprensión…

¿Información? Desconfiar de las redes sociales. Consulte a su médico. Mejor al neurólogo. La Medicina oficial es la única fuente fiable.

¿Cerebro, cultura, aprendizaje?

No se citaron en ninguna ocasión.

Nuestro trabajo con la Pedagogía en migraña lo conoce la comunidad vasca de neurólogos. Conseguimos un 80% de reduccion en días de dolor, consumo de fármacos e invalidez personal. Con cuatro clases en las que criticamos los conceptos expuestos ayer y explicamos la Neurociencia moderna del dolor, cambia radicalmente (desde las raíces) el rumbo de la migraña.

Hasta el momento, nuestra propuesta ha merecido escasa y puntual atención, sólo para los casos torcidos y por parte de unos poquísimos compañeros.

Afortunadamente contamos con el equipo de atención primaria y los propios pacientes.

Es lo que hay.

Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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6 respuestas a La Neurociencia y los neurólogos

  1. Una pregunta, D. Arturo ¿usan en su método pedagógico los sistemas de autogestión emocional para la recuperación de la Coherencia Cardíaca?

  2. Miguel: desconozco el método. Nos limitamos a la pedagogía. En parte porque nos interesa investigar aisladamente la importancia del factor cognitivo, cultural. Tratamos de conseguir la autogestión a través del conocimiento

  3. Bueno, el método de RCC ya ha demostrado resultados excelentes con la IgA, con la DHEA y con el cortisol. Creo que en la migraña tendría también una oportunidad, y no lo veo tan lejano a su investigación ya que en realidad se trata de una terapia cognitivo-conductual.

  4. horacio@perezitatjeradvocats.com dijo:

    Dr.Goicoechea : Los que hemos puesto en práctica lo que Ud. dice hemos verificado que lo suyo es cierto y la medicina oficial ya sabemos lo que es…..Genial como siempre. Adelante Doctor, necesitamos sus argumentos porque el error y lo banal es lo que prima en esta sociedad.. Cada mañana me leo sus comentarios …qué maravilla….Le necesitamos …no sabe cuánto lo necesitamos.

    Reciba un fuerte abrazo-

    Horacio Pérez

    Sabadell

  5. Gracias Horacio.Los componentes del grupo de San Martin sabemos que no estamos solos. Tenemos a los lectores del blog, el colectivo de fisioterapeutas y, cada vez más, médicos de Atención primaria. Ahí seguiremos

  6. Maitane Mate dijo:

    A lo largo de la historia los médicos han sugerido o recetado remedios que hoy en día nos parecen totalmente absurdos e incluso muchos de ellos nocivos. Después de años vemos que lo que aconsejaban era absurdo.Pienso que en el futuro todos esos brebajes que recetan hoy en día serán vistos de la misma manera, o sea como algo ridículo y lo que es peor tóxico.
    Que miedo dan!

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