Paralímpicos

Por primera vez estoy viendo los Juegos Paralímpicos. Impresiona y emociona. Ciegos jugando al fútbol con un balón con cascabeles, nadadores de dos o tres extremidades, ciclistas de un sólo pedal, baloncesto y tenis en silla de ruedas, discapacitados cerebrales…

 

La actitud y los resultados son encomiables. El hándicap físico es un motor para la superación, el esfuerzo. Surge, inevitablemente, la comparación y ésta no debe ser odiosa sino ejemplarizante. Muchos ciudadanos están razonablemente sanos y capacitados para desarrollar una actividad normal. No hay nada en su aparato musculoesquelético que impida el ejercicio, el deporte, salvo el dolor y la convicción (errónea) de minusvalía, de enfermedad.

Estamos ante la paradoja de ciudadanos capaces incapacitados por un cerebro alarmista represor versus discapacitados capaces por un cerebro animoso, pro-motor.

Ignoro cuál es la proporción de amputados con dolor de miembro fantasma. Puede que el deporte les proteja. No parece, tampoco, que el sobre-esfuerzo derivado de la ausencia de una o dos extremidades resulte doloroso. No hay mejor analgesia que la actividad, en ausencia de daño relevante.

El dolor contiene en su entraña el miedo al daño, a veces motivado y otras, las más, injustificado. El dolor convence, obliga… y confunde cuando no tiene fundamento. Hace recapacitar obsesivamente, de modo catastrofista. Agota, desanima y desespera.

A los deportistas paralímpicos se les ve felices. La sonrisa en la entrega de medallas es especialmente luminosa. Tiene el valor añadido de la superación del hándicap.

No me vienen las palabras adecuadas. Mejor, vea los Juegos. Pase envidia sana y, si es un dolorido crónico, aprenda. Quite el miedo.

Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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14 respuestas a Paralímpicos

  1. Miguel dijo:

    Recuerdo en los albores de mi carrera ver un partido de baloncesto en silla de ruedas.
    Me impresionó la entrega, la lucha, la habilidad, el contacto, los choques, las artimañas… y la deportividad.

    Muy recomendable ver algo de las paraolimpiadas.

    Buena paradoja, Arturo.

  2. Julia Alonso dijo:

    Qué alegría este lunes Saludos

  3. domi dijo:

    Que bien!!!!!,un nuevo curso,gracias por su generosidad Dor.Arturo

  4. Rosa Maria dijo:

    Gracias por la reflexión que nos hace. Se acabaron las vacaciones y volvemos a aprender con sus comentarios.

  5. La paradoja de los ‘capaces incapacitados’ y los ‘discapacitados capaces’ me deja desconcertado.
    Saludos y feliz rentrée

  6. Nesi dijo:

    No hay mejor analgesia que la actividad, en ausencia de daño relevante.
    Me encanta esta frase, es admirable el esfuerzo y grande la recompensa…

  7. Patricia dijo:

    Hola Dr. Arturo que bueno leerle.
    Mi fisioterapista rehabilita a niños con pc, dawn. Ven y viven de manera diferente que nosotros. Son ejemplo de vida. Sus éxitos se construyen en las pequeñas cosas del día a día, ejemplo de tesón, pero detrás de ellos hay heroínas anónimas, sus madres, o alguien que les da sustento para seguir en esa linea.

    saludos

  8. Manuel dijo:

    Tolerancia al dolor: el valiente pequeño deportista (texto sacado de internet)

    Aunque la percepción del dolor es un fenómeno individual, los deportistas de alta competición parecen ser especialmente “valientes” en lo que se refiere a soportarlo. De hecho, el deporte modifica la tolerancia al dolor, según un estudio realizado por científicos de Heidelberg. Pain perception in athletes compared to normally active controls: A systematic review with meta-analysis
    Los deportistas poseen una mayor tolerancia al dolor que las personas cuyo grado de actividad física es más reducido. A menudo alcanzan o incluso sobrepasan el umbral del dolor con el fin de mejorar sus resultados. Incluso cuando se lesionan, esto parece estimular todavía más a algunos de ellos. ¿Cómo es posible? Cabría sospechar que ellos perciben y sobre todo procesan el dolor de forma distinta a la mayoría de la humanidad.
    No se encontraron diferencias en lo que se refiere al umbral del dolor (definido como la intensidad mínima necesaria de un estímulo para que se perciba como doloroso). Es decir, los deportistas comienzan a sentir dolor en el mismo punto que las personas activas normales.
    El ejercicio físico regular, según el estudio, está relacionado con una tolerancia al dolor considerablemente mayor. Desde un punto de vista clínico, esto resulta importante sobre todo para los pacientes de dolor. A través de numerosos estudios se ha podido demostrar el efecto positivo del ejercicio físico para los pacientes de dolor. Se documentó una mejora funcional y en la calidad de vida, sin una mejoría de la puntuación de dolor. Posiblemente tenga sentido concentrar la terapia de movimiento de estos pacientes en el desarrollo de estrategias de confrontación con el dolor con el fin de modificar la tolerancia al dolor, en lugar de sólo intentar influir directamente sobre el umbral del dolor.
    Sin embargo, según Tesarz primero se debería esclarecer la relación exacta entre la actividad física y la modificación de la percepción del dolor, de modo que también se puedan identificar los factores psicológicos y los procesos neurobiológicos que juegan un papel. La observación de que el deporte permite modificar la percepción del dolor podría convertirse en la base de un prometedor enfoque para el desarrollo de una terapia del dolor no invasiva destinada a pacientes con dolor crónico (con escasos efectos secundarios).

    ¿Qué opina usted de este estudio o de estudios parecidos a este?, ¿van en el camino correcto?

    Un saludo

  9. Manuel: el ejercicio, en condiciones normales, es analgésico. Se liberan opiáceos endógenos y se activa la modulación descendente inhibidora del tráfico de señal en la vía nociceptiva. Sin embargo en los pacientes con dolor crónico esta modulación es disfuncional. El ejercicio facilita el dolor, durante o inmediatamente después. Ello es así porque dicho ejercicio está penalizado por la disfunción evaluativa errónea de enfermedad. Sucede lo mismo con una enfermedad, por ejemplo, la gripe. El ejercicio mientras esté activo el programa “respuesta de enfermedad” es doloroso. En términos evolutivos, el ejercicio es el equivalente a las acciones defensivas de huída o apetitivas de búsqueda de comida-pareja. El cerebro promueve esas acciones e inhibe la proyección de dolor, dentro de ciertos límites.

    Cuando se trata de potenciar la actividad física en pacientes con fibromialgia, es necesario hacer un trabajo previo de desensibilización central al movimiento. De otro modo se fracasa y el ejercicio resulta contraproducente.

    Saludos

  10. Mar dijo:

    No soy aficionada a ver deporte por televisión pero me hago cargo de lo que comentas. Está claro que no hay peores limitaciones que las autoimpuestas.

    Un saludo. Me alegro de leerte de vuelta.

  11. Manuel dijo:

    ¿En qué consiste ese trabajo previo de desensibilización central al movimiento en pacientes con fibromialgia?.

    Saludos

  12. Manuel: el trabajo es teórico: pedagogía en neurobiología del dolor y práctico reorganizar los programas motores venciendo el miedo de modo progresivo.

  13. Cristina dijo:

    Manuel (el fisio): en la fibromialgia el movimiento está penalizado, valorado como peligroso para la integridad del aparato locomotor, la sola intención de ejecutar una acción ya puede activar el dolor, la rigidez, etc. Cuando únicamente la información no es suficiente para que el cerebro autorice el movimiento sin penalizaciones y con patrones motores funcionales o eficientes, hay que ayudar a los pacientes a poner la teoría en práctica haciéndoles tomar conciencia de que, por lo general, adoptan posturas de protección de la zona que duele con programas motores no “funcionales” al moverse y realizar acciones cotidianas como sentarse, levantarse, agacharse, coger un objeto de una estantería, del suelo, etc. Hay que intentar corregir o mejorar los patrones posturales y de movimiento que el cerebro pone para proteger la zona que duele y ayudarles a empezar a moverse sin miedo al dolor, explorando, y con una exposición gradual, interiorizando la idea de que el aparato locomotor está relativamente sano y que el movimiento no daña la estructura.

    Copio de uno de mis comentarios en una de las entradas del curso de dolor lumbar (15/06/2012):

    Tanto en el curso de migraña como en el curso de dolor lumbar, la base (los cimientos) es la información, pero en el curso de dolor lumbar también hay “acción”, primero se da la información, se insiste en que se cuestione, como dice Asier, que “se filtre” lo que les estamos contando, que no se lo crean a pies juntillas, sino que le vean la lógica, y que si no la ven, rebatan los argumentos. Y luego se hacen ejercicios prácticos que ayudan a tomar conciencia de los “errores”, tanto de información, como posturales, como al movermos. Y por “error” me refiero a que se toma conciencia de lo que hacemos mal creyendo que lo hacemos bien, y viceversa, de lo que hacemos bien pero pensamos que lo hacemos fatal debido a la información incorrecta que teníamos o a que percibimos dolor o rigidez porque esas acciones están valoradas como amenazantes para la integridad de la columna. Por tanto, se trata de cambio de información + cambio en la acción, a veces la información por sí misma facilita el cambio en los programas motores, otras veces no.

    El curso ofrece ambas cosas sobre la base de que lo importante es la información, si me corriges la postura (la acción o el movimiento) y no me argumentas por qué, no nos sirve, si me argumentas por qué y no me enseñas cómo, es posible que el cerebro, en base a la nueva información, cambie los programas motores “protectores” por programas motores “funcionales”, que es lo deseable, pero lo habitual (y en el curso se hace) es que se razone el “por qué” lo que creíamos que era correcto no lo es y luego se ayude a tomar conciencia de cuál es la postura o la acción funcional (“cómo”).

    Un saludo.

  14. Polvorilla dijo:

    Hola Arturito, por fin te leo.
    Me he emocionado con tu comentario sobre los “capaces incapacitados”.
    Veo que se alegran de leerte de nuevo y yo me siento una afortunada x haber compartido hoy otra charleta más contigo, siempre m quedo bien después de hablar contigo!!!
    Que bien explicas lo del dolor!

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