Pedagogía para cerebros sensibles

Sostienen los neurólogos que la migraña es la expresión de una genética migrañosa que construye unos “generadores” de migrañas, ubicados en algún sótano cerebral. Dicen que dicha genética ya está detectada en gran parte y permitirá descubrir pronto los fármacos específicos para cada desviación.

Aconsejan los neurólogos a los migrañosos aceptar la condición, llevar una vida “ordenada”, detectar desencadenantes para evitarlos y atajar precozmente las crisis que se cuelen con  aislamiento del mundanal ruido y la toma precoz de los fármacos que ellos prescriben evitando a toda costa la automedicación (aun cuando sea con los mismos fármacos).

Al cerebro hipersensible por condición congénita no cabe otra que procurarle un estilo de vida burbuja. Hipervigilancia, algodones, vida monacal y fármacos.

Esta es la Pedagogía que domina el panorama migrañoso. Una Pedagogía que sensibiliza al cerebro genéticamente hipersensible de su condición hipersensible.

El cerebro es un órgano hipersensible por naturaleza. Nace pre-dispuesto a palpar con todos los sentidos la realidad y construir una idea de organismo y entorno. Sus circuitos contienen programas que esperan a entrar en acción a golpe de estímulos adecuados o de predicciones.

El dolor es uno de esos programas. Se activa por estímulos nocivos (temperaturas extremas, estirones, compresiones, ácidos, falta de oxígeno, inflamación…) o por señales codificadas como informativas de nocividad futura.

El cerebro sapiens (m.n.t.) es sensible tanto a lo que sucede al organismo que vigila y protege como a cuanto sucede a otros y lo que se dice que pueda suceder. El cerebro sapiens (m.n.t.) quiere saber. Es sensible a la información.

La respuesta de cada cerebro a la información es distinta, por imperativo genético y biográfico. Puede que la genética migrañosa contenga una mayor predisposición a la evitación de daño como estrategia y una mayor solicitud de amparo al grupo.

El cerebro genéticamente migrañoso podría ser más dependiente de lo que el grupo define como buena conducta somática. Más obediente y sensible.

Puede que la Pedagogía oficial migrañosa junte el hambre con las ganas de comer, sea lo que necesita ese cerebro pre-dispuesto por los genes para someterse al dictado de la cultura alarmista.

Ya no sería problema de los genes sino de los contenidos de la cultura que ese cerebro sensible ha encontrado, es decir, la propia Pedagogía somática, cultura.

Desde el enfoque pedagógico analizamos críticamente la validez de lo que dan por cierto los neurólogos y proponemos otra lectura, absolutamente antagónica. El cerebro nace para hacerse y retocarse aprendiendo y la Pedagogía que va a guiar ese proceso puede propiciar la condición migrañosa.

Basta la escolarización en una nueva Pedagogía que libere los circuitos del temor irracional a diversas irrelevancias para que la probabilidad de que el cerebro active el “generador” de migrañas se reduzca considerablemente.

Sostienen los neurólogos que ellos andan por el buen camino y que cualquiera que proponga la dirección contraria anda perdido en Filosofías baratas e improductivas pues sólo hay Ciencia en el mundo de las buenas y malas moléculas.

Parecen creer los neurólogos que en la migraña sobran malas moléculas o faltan buenas y que todo se resolverá cuando podamos disponer del necesario “quita y pon”.

Contó ayer LOURDES, una exmigrañosa escolarizada en este blog, que a un niño con migraña su médico le recomendó evitar la luz y el ruido e ir por la vida con gorra para evitar la mortificación de la luminosa Cádiz.

Sostienen los neurólogos que esa es buena práctica. Para un cerebro migrañoso no es buena idea residir en Cadiz. Gorra, gafas de sol y tapones en los carnavales.

Sensibilización para los sensibles. Intolerancia. Tolerancia cero.

¿Qué sucede con la habituación?

Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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12 respuestas a Pedagogía para cerebros sensibles

  1. Cristina dijo:

    ¿Qué sucede con la habituación…? Ya sé que esta entrada que recomiendo es reciente pero me parece que complementa la de hoy.

    https://arturogoicoechea.wordpress.com/2012/03/19/sindromes-de-hipohabituacion/

  2. Araceli dijo:

    Saludos de otra exmigrañosa escolarizada en este blog y en el libro “Migraña una pesadilla cerebral” y… de Cádiz. Ya ni el viento de levante, ni la regla, puede asustarme. La habituación es posible. Suerte y ánimo para todos los padecientes. Muchas gracias como siempre por este blog que alimenta mis nuevas conexiones neuronales. (la verdad es que un poco de miedo a que reaparezcan las migrañas si que tengo, por ello sigo leyendo el blog, je, je,)

  3. Manuel dijo:

    Hola Doctor. Si se llega a descubrir que existe una genetica de la migraña, y por tanto culturalmente se refuerza la idea de un origen genetico, Araceli la exmigrañosa de Cadiz volveria a sufrir de migrañas?. Lo que quiero decir es que si se demuestra que puede haber personas que geneticamente desarrollen migrañas verdaderas esto no quita que otras con una genetica no migrañosa puedan seguir sufriemdo de migrañas culturales por una pedagogia que vuelve al cerebro hipocondriaco.

  4. Manuel: creo que no se puede separar genética y cultura. El cerebro humano está genéticamente determinado a construir una arquitectura dependiente de la cultura. Tampoco entiendo qué quiere decir con migrañas “verdaderas”. Una crisis migrañosa es un conjunto de programas defensivos que pueden activarse por un motivo justificado como una infección bacteriana o una hemorragia subaracnoidea o sin motivo (genes-cultura). Lo que pueda suceder con el cerebro de Araceli nadie lo sabe. Afortunadamente ahora dispone de una información que le protege de la cultura migrañosa.

  5. Cristina dijo:

    Manuel: las migrañas siempre son “verdaderas”, lo que pueden ser es justificadas biológicamente (por ejemplo, tras un derrame cerebral) o injustificadas (por ejemplo, por ir sin gorra un día soleado). No hay un gen específico de la migraña, no lo van a encontrar por mucho que se empeñen en buscarlo, puede haber cierta tendencia genética pero no es determinante en una crisis, salvo un tipo de migraña, creo que es en racimos, que sí es genética.

    En tu planteamiento, si Araceli ya no tiene migraña sería porque las suyas no eran “verdaderas”, por tanto, no genéticas, por tanto, ella no volvería a tener migraña si encontraran el inexistente gen… porque ella sigue leyendo el blog y ya está vacunada contra la información alarmista, 😉

  6. Cristina: supongo que querías referirte a la “migraña hemipléjica familiar”. Es una forma extremadamente rara de migraña con aura con una genética relacionada con una serie de canales iónicos que modifican la excitabilidad neuronal. En cualquier caso esas alteraciones genéticas podrían explicar el aura pero no el dolor ni las náuseas. En la migraña común los estudios genéticos indican una cierta y discutida susceptibilidad a padecer migraña. Aún está por decidirse qué es lo fundamental en la migraña desde el punto de vista molecular: la serotonina, la dopamina, el glutamato, el CGRP… Lo que se encuentran son correlaciones estadísticas. Correlación no es igual a causalidad. Por supuesto que no se considera nunca la importancia de la cultura.

    Luego nos quedaría sin explicar la incómoda incidencia de migraña en neurólogos dedicados a combatirla…

  7. Mar dijo:

    Dentro y fuera del ámbito del dolor, yo también me hago tu última pregunta, Arturo. ¿Qué pasa con la habituación? Se ha generalizado la estrategia de la evitación de daño (por ridícula que sea la probabilidad de ocurrencia del mismo) a cualquier ámbito de la vida. ¿Los cerebros son hipersensibles? ¿Y la cultura actual no? Si tenemos que protegernos de todo y en todo momento. Estamos fomentando la sensibilización constantemente. Buscar y rebuscar exclusivamente en los genes es sensibilizar. Por si el cerebro no es proclive ya de por sí a la evitación de daño, añadimos leña al fuego con los estudios genéticos. Centrarnos en las circunstancias y evitar a toda costa lo que nos hace sentirnos mal es sensibilizar. Sentenciamos a las personas, despojándolas de su responsabilidad en el cambio. Eso sí, cuando la cosa se tuerce, la responsabilidad es suya: no evitan bien o abusan de la evitación. Pero no nos cuestionamos que quizá lo que hay que hacer es no evitar siempre y en todo momento sino exponerse con confianza y, como repite una y otra vez Cristina, quitándole hierro al significado del dolor (o la ansiedad o lo que sea). Hacemos medicina y psicología defensiva y así nos va. Fármacos o cirugía para todo, siempre la vía drástica. No hace mucho le decía un compañero a un chaval: “Es que todos no podemos ser guapos y hay que vivir con eso”. Pero eso sólo lo decimos unos cuantos descarriados, heterodoxos… la mayoría te dicen que si no eres guapo por naturaleza, lo serás gracias a la tecnología. El bienestar hay que currárselo, no buscarlo arrancando de cuajo todo aquello que nos molesta.

    Creo que me he salido por la tangente bastante… es que las psicólogas no tenemos con quién desahogarnos 😉

  8. Mar: muy oportunos tus comentarios y absolutamente pertinentes con lo que se dice en la entrada. La tolerancia no está de moda. Padecemos el contubernio hipersensibilizante. Pretendemos que todo y todos se ajusten a nuestra sensibilidad a flor de piel. Todo menos el curro y mortificación de la habituación, la tolerancia.

    Cuando necesites el desahogo aquí tienes el blog…

  9. Mar dijo:

    Gracias, Arturo. Nadar contracorriente es gratificante pero cansado y venir a sumergirme en estas aguas favorables me reconforta siempre.

    Un abrazo.

  10. Cristina dijo:

    Sí Arturo, perdón por el error, me sonaba que había un tipo de migraña que sí era de origen genético y me he colado con la de racimos, que creo que me suena por ser muy dolorosa. La verdad es que no estoy nada “puesta” en la clasificación de las migrañas, toda la vida me he referido al dolor en la cabeza como “dolor de cabeza” independientemente de su intensidad, su localización y su duración, no hace mucho que me he “habituado” a utilizar la palabra “migraña”, 😉

    Mar: en la sociedad del “bienestar” hay más malestar que nunca, cuanto más servicios tenemos a nuestra disposición peor nos va… cuantos más flotadores nos ofrece el mercado (tranquilizantes, antidepresivos, plantillas para caminar, respaldos y apoyos lumbares para las sillas, collarines para el cuello, almohadas y colchones “de gama alta”, gafas y gorras para evitar el sol de Cádiz, diademas anti-migraña, etc.), menos tolerancia hay hacia lo cotidiano porque el cerebro se equivoca más fácilmente en la atribución de relevancia y más dependientes nos volvemos de los flotadores. Nadar sin flotador y contra corriente no es fácil… y el camino menos fácil no suele ser el más frecuentado. Así nos va…

  11. Pipa dijo:

    Quiero compartir un poco mi experiencia como migrañosa en busca de verdades, resultados de algo palpable que no existe, después de esa desesperación, de creer hacer lo correcto llenarme de farmacos, alternativas, etc. Llegue aquí, al blog y a leer el libro, tengo algunos años ya, junto con eso tomar terapia psicológica tratando de tomar consiencia de mi entorno, costumbres, dinámicas, herencias. Yo no se como explicar y aún leo y hay cosas que palpablemente no se entienden, y se quieren asimilar para que te queden y desaparesca la migraña, esa desesperación por meterte todo este conocimiento a la cabeza y cuando esta uno en crisis, crees q no vale la pena. Quiero comentarles que el simple hecho de leer reflexionar, seguir leyendo sin quererse comer las palabras, tiene resultado. En estos días pensando en mi y en lo que leo me di cuenta que lo estoy haciendo, así sorpresivamente, hubo días que tenía todo para que viniera una migraña, estaba triste con el cuello contracturado, mi periodo encima, con miedo a una crisis, hace calor en mi ciudad, desvelada trabajando mucho y no paso nada, y así tengo ya un tiempo y no lo había reflexionado, no lo puedo creer no me di cuenta que lo estoy logrando y uno camina siempre con la creencia que no se va a poder, sin escucharse a si mismo. Estoy sorprendia para mi es todo una lección!
    Muchas gracias!

  12. Cristina dijo:

    Pipa: son muy importantes esos cambios que a veces se nos pasan desapercibidos porque lo que quisiéramos es que todo desapareciera de una vez, hay que valorar también el hecho de que no se haya desatado una crisis con alguno de los desencadenantes que antes la desencadenaban sí o sí… los pequeños avances son muy importantes, ser conscientes de ellos y valorarlos también, es la señal de que se camina en la dirección correcta, y si vuelve la migraña, a seguir haciéndole frente igual igual al dolor irracional.

    Un saludo.

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