Pedagogía en Neurobiología del dolor. El dolor es una percepción.

Recuerdo que hace unos 20 años (que es cuando creo comencé a reflexionar sobre “pain is in the brain“) lo primero que se me vino a la cabeza fue algo obvio: “el dolor es una percepción”.

Bien, pero ¿qué es una percepción? No tenía ni idea pero me pareció que era una cuestión clave. Sigo pensando lo mismo. Cualquier propuesta sobre dolor tiene que abordarse necesariamente desde el universo de la percepción.

Comenzaron las visitas a las librerías…

Una historia de la mente; la evolución y el nacimiento de la conciencia” de Nicolas Humphrey (1992). El problema del Yo sentiente.

El dolor es un sentimiento proyectado desde el cerebro Contiene una evaluación de amenaza. Deriva evolutivamente del peligro de muerte celular. Del daño consumado o inminente.

El cerebro es el órgano encargado de anticipar el futuro. El dolor no tiene por qué reflejar el presente. Ni siquiera el pasado. Muchas veces es sólo miedo al daño futuro. Daño teórico, probabilístico.

El dolor puede ser sólo eso: miedo, el miedo a la muerte celular.

El organismo tiene memoria. Retiene señales de peligro y de beneficio y construye una teoría de la realidad. Una realidad tejida con los hilos de la probabilidad, de aquello que pudiera suceder para bien o para mal.

El dolor no refleja el estado lamentable de unos tejidos sino el lamento cerebral por unos tejidos amenazados.

El dolor surge del bucle cerebral del miedo. Está alimentado por los circuitos reverberantes  de expectativas y creencias.

Otro libro: Inteligencia visual; cómo creamos lo que vemos. (1998) Donald Hoffman

El cerebro crea visión. “Si no lo creo, no lo veo”… o, más bien: “si no lo cree (el cerebro), no lo veo”. Percibir es creer.

Las percepciones pueden ser comparadas con las hipótesis en Ciencia (Richard Gregory. 1980).

El cerebro predice “científicamente” el futuro. Apuesta por un comportamiento determinado de la realidad, interna y externa.

La percepción no es algo reactivo, algo que sigue a unos estímulos. Es un proceso pre-activo. Predice y comprueba si lo anticipado es corroborado por los estímulos sensoriales generados por esa acción.

El problema del dolor es el problema de la conciencia. No desde un análisis metafísico sino desde el punto de vista práctico referido a las acciones cotidianas. Cómo presentar la realidad para que el individuo navegue, actúe, sin comprometer la integridad de los tejidos.

El cerebro no espera a que se consumen los hechos. Si teme algo lo representa en su pizarra virtual y lo convierte en sentimiento consciente de modo que el individuo se vea empujado a actuar como si…

Así funciona el hambre, la sed, el dolor, el mareo, el desasosiego… Son la expresión del temor cerebral a desnutriciones, deshidrataciones, lesiones, caídas, sucesos terribles. No hace falta que se hayan producido. Basta con que sean temidos en un momento, lugar y circunstancia.

Percibir es creer. Creer es poder estar equivocado.

¿Cómo construye el cerebro las creencias de las que surge lo que nos hace sentir?

¿Cómo surgen las creencias alarmistas, disparatadas del dolor?

Nociceptores, sustancia P, prostaglandinas, sensibilización, sustancia gris periacueductal, cortex insular…

Puntos miofasciales, contracturas, estreses,

Somatizaciones, memorias traumáticas…

No lo creo. La percepción no es eso. Es algo previo.

No estoy seguro de que el furor por “Pain is in the brain” esté dando al cerebro lo que es del cerebro. La percepción, es, desde luego, algo cerebral, profundamente cerebral. No un simple retoque emocional o un error de las memorias por bombardeos de señal nociceptiva del pasado.

¿Qué es el dolor?

Una percepción. Una creencia.

¿Qué es la percepción? ¿Qué es una creencia?

¿Qué es la conciencia?

Dolor, una cuestión de cerebro.

Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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4 respuestas a Pedagogía en Neurobiología del dolor. El dolor es una percepción.

  1. Mar dijo:

    Creo que has dado en el clavo, Arturo. Una de las primeras preguntas que Lorimer Moseley hizo en el curso fue esa:¿qué es el dolor? O tenemos bien asentada la respuesta a esa pregunta o podemos caer en prácticas similares al enfoque tradicional. No estamos inmersos en una cultura diferente a la de los padecientes y continuamente se nos cuelan ideas peregrinas. Claro que quiero colaborar a que las personas que atiendo dejen de sufrir dolor innesariamente pero me da mucho más miedo dar unas directrices o un mensaje equivocado y dañarlas. Cuando me hacen una pregunta cuya respuesta me ofrece dudas, doy un paso atrás y pido tiempo para reflexionar. Y creo que la pregunta de qué es el dolor es de las que hay que tomarse muuuuuucho tiempo antes de contestarla ante uno mismo y delante de un padeciente. ¿Qué es una percepción? ¿Qué es una creencia? ¿Qué es la conciencia? Esas ya son para nota. Yo, de momento, estoy disfrutando a Llinás.

  2. Mar: en esto del cerebro y el dolor hay más cera que la que arde. Don Rodolfo Llinás es y su idea de la percepción como un sueño cerebral es un un buen anfitrión para construir preguntas y disolver falsas respuestas.

    Un abrazo

  3. unpocdeseny dijo:

    La sensación que me queda tras la ávida lectura de esta entrada del blog es que el cerebro es como un ente aparte al que hay que controlar para evitar que empiece a mandar sobre la vida del individuo. Si es el cerebro el que crea la conciencia no entiendo como la conciencia puede controlar al cerebro, ¿ o estaríamos hablando que el cerebro es el recipiente que contiene la conciencia?
    Como sufridor de depresiones, somatizaciones varias y como un ciber Indiana Jones buscando un porqué a todo lo que me pasa, estoy disfrutando mucho de su blog Sr. Arturo.

    Gracias.

  4. unpocdeseny: todos los niveles de procesamiento presentan el hecho de la “reentrada”: el resultado final de su trabajo, el output, se convierte automáticamente en un input que reentra en el circuito que ha generado. Esa circunstancia se da, incluso en una sóla célula: cada vez que la actividad celular libera mensajes al exterior, esos mensajes de salida, se convierten en mensajes de entrada (“reentran”). La conciencia es el ámbito (misterioso, por el momento) en el que se proyecta el resultado final del procesamiento cerebral, aquél que contiene los ingredientes de relevancia (racional o irracional) que el cerebro exige para saltar al ámbito de la conciencia. Cuando eso sucede y, por ejemplo, duele… ese dolor es un output del cerebro y un i8nput para el individuo que recibe ese mensaje y, a la vez, el cerebro conoce el resultado de sus evaluaciones: duele:

    Imagina un sistema de alarma,co n circuitos de procesamiento de contenidos y mewmorias variables. A la conciencia del usuario sólo se proyectan aquellos estados que superan el umbral de relevancia de peligro (con o sin razón). Si suena la sirena (dolor) el usuario sabe que hay evaluación de peligro y, también el propio sistema recibe la notificación de que ha saltado la alarma.

    Has hecho una pregunta muy interesante, definitiva. Sospecho que las respuestas resultarán siempre insuficientes.

    Saludos

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