Imaginación y sensorialidad

El cerebro anticipa la realidad. La predice. Apuesta por ella. Mueve al individuo sabiendo de antemano los efectos sensoriales que esas acciones van a generar. No siempre aquello por lo que el cerebro apuesta es corroborado por los sentidos. No siempre la hipótesis recibe evidencias pero aun así puede que la tozudez y obcecación por la realidad imaginada imponga su ley y la percepción proyecte un mundo irreal con apariencia de real. Muchas veces el dolor responde a esa obcecación por lo imaginado. De nada vale el que los sentidos no corroboren los temores. El miedo genera suficiente convicción. No …

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