¿Sólo información?

– A MÍ ME duele. ¿Sólo información?

Sólo información. Así es.

El cerebro conoce (imagina) la realidad a través de la información. Cuando usted se hace una herida en un dedo al cerebro sólo le llega información de que algo nocivo ha sucedido en ese dedo. Esa información basta para que se activen las áreas cerebrales responsables de que usted sienta dolor en ese dedo… si se decide en esas áreas que así sea

Hay información de lo que está sucediendo (la herida del dedo) e información de lo que pudiera suceder. No las confunda. No las ignore.

Tendemos a pensar que las percepciones somáticas siempre tienen que ver con la información que los tejidos mandan en ese momento al cerebro y dejamos de lado la información que hace que el cerebro valore anticipadamente amenaza.

El tálamo (una estructura de forma oval situada en el corazón del cerebro a la que llegan las informaciones de las neuronas sensoriales) es el lugar de encuentro entre esas dos dinámicas informativas: la de lo imaginado y la de lo que está sucediendo. El tálamo gestiona los estados de atención-opinión: imaginación o realidad; sueño o vigilia; daño consumado-inminente o daño imaginado.

Tan real es el estado córtico-talámico como el tálamo-cortical. El cerebro del dolor es el mismo si se activa cuando sufrimos daño (tálamo-cortical) como cuando lo observamos o imaginamos (córtico-talámico). El cerebro visual es el mismo que proyecta lo que vemos porque lo tenemos delante de los ojos o simplemente lo estamos imaginando. El cerebro motor es el mismo tanto si ejecutamos una acción como si la observamos o imaginamos.

Habitualmente lo imaginado está controlado en las fronteras de lo futurible. Teoría. Probabilidad. Deseo. Miedo. Incertidumbre.

Los sentidos (tálamo-cortical) delimitan firmemente el territorio imaginativo del real. Si hay molinos no veré gigantes aunque esté leyendo el Quijote.

No siempre…

A veces lo imaginado coge fuerza en los circuitos y sobrepasa el umbral de sensatez facilitado por los sentidos. Aparecen los gigantes habiendo sólo molinos.

El miedo aviva los circuitos de la amenaza imaginada y hace que se proyecte a la consciencia como dolor, como si… 

El dolor es sólo información. Información al individuo del estado del diálogo inevitable entre lo tálamo-cortical y lo córtico-talámico entre la información que llega de los tejidos y la de las áreas de la probabilidad. Entre el presente y el pasado-futuro. Realidad y memorias.

El dolor informa al individuo. Es una información que pretende enganchar, captar su atención, emocionarle, incitarle a una acción defensiva.

La Pedagogía del dolor pretende sólo informar… de que no hay en el cerebro generador de dolor mas que información. Sólo información.

Hay buena y mala información.

Es buena información la que le hace ver que sólo hay información (de nociceptores de los tejidos y de cerebro imaginativo).

Es mala información la que no le informa de que sólo hay información.

Queda informado.

Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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14 respuestas a ¿Sólo información?

  1. Kike dijo:

    Gracias por sus páginas y dedicación. Son un regalo diario.

    El post de hoy es especialmente inspirador. Pero tengo una pregunta: Mis migrañas comienzan con un “aura”, con ese molesto resplandor creciente que evita que pueda ver con normalidad, y anticipa un enorme dolor de cabeza.

    Aclarado, por tanto, el tema del dolor… ¿como puede racionalizar el aura? ¿Es también una mala interpretación de nocireptores? Porque entiendo que una mala interpretación de estimulos puede general una respuesta de protección, que es el dolor. Es un mal resultado de una ventaja evolutiva: si duele, evito el peligro.
    Pero ¿como puede generar una mala interpretación incapacidad para ver? Ahí no existe ventaja evolutiva, no veo cómo puede desencadenar una mala interpretación de datos una afección al área visual del cerebro…

    De nuevo, gracias, y un saludo

  2. Kike: el dolor no aparece porque se interprete mal la información de nociceptores meníngeos sino porque el cerebro en ese momento está valorando una probabilidad de daño en la cabeza. Lógicamente el sistema nociceptivo entra en alerta e incluso los nociceptores se sensibilizan pero el dolor es un producto cerebral que no precisa señal de nociceptores. Lo que tiene ventaja evolutiva es que podamos anticiparnos al peligro. El problema surge de los errores cometidos en esa anticipación y la falta de detección de ese error.

    El aura no tiene nada que ver con la activación de nociceptores sino con la de las áreas vigilantes cerebrales, generalmente visuales. Una sobreactivación de una población neuronal en la corteza visual hace que se alteren las condiciones iónicas necesarias para que se genere señal eléctrica en las terminales de las neuronas de la corteza produciéndose un apagón cerebral propagado (“onda de depresión cortical propagada). Eso genera los síntomas visuales. El estado de alerta iniciado en la corteza visual se completa (no siempre) con la proyección de la percepción de dolor. El mismo fenómeno de sobreactivación cortical en el hipocampo (en vez de la corteza visual) produce amnesia transitoria sin dolor. Lo que determina los síntomas (visuales, del lenguaje, memoria… dolor, vómitos) es el significado, la motivación de la alerta.

    La ventaja evolutiva reside en la capacidad de imaginar la realidad. Como todo tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

    Lo que debiéramos conseguir es guiar esa función imaginativa, hacerla racional y no alimentarla con doctrinas de genes, desencadenantes y demás

    Saludos

  3. Cristina dijo:

    Al leer la entrada me viene a la cabeza un ejemplo que conté el lunes en el grupo de migraña y que creo puede ayudar a clarificar la idea clave. Los padres de una amiga fueron atropellados por un coche en un paso de cebra, no fue un accidente grave, más bien pequeños golpes y contusiones, les llevaron a urgencias, les hieron pruebas y los mandaron a casa. Al pasar los días, el padre de mi amiga, enfermo de alzheimer, no recordaba el accidente y nada la dolía, en cambio, a la madre le dolía todo mucho más que al principio y no hacía más que pensar que igual podía tener algo roto, algo que no le detectaron en la primera exploración. Lo “extraño” es que mi amiga por quién estaba más preocupa era por su padre, pensaba que igual no se quejaba pero podía tener alguna “secuela” también. Le dije que lo más probable era que ninguno de los dos hubiera sufrido una rotura, puesto que les hicieron radiografías para descartarlo, y que la razón por la que su padre no percibía dolor era precisamente porque no recordaba el accidente y, por tanto, no “imaginaba” sus posibles consecuencias, no las “anticipaba”. En cambio, el cerebro de la madre, con la imaginación de “lo que pudiera suceder”, valoraba anticipadamente amenaza y mantenía encendido el programa dolor, incluso lo intensificaba cuando probablemente las señales que estaban llegando de los tejidos ya eran casi imperceptibles por haber habido únicamente pequeñas contusiones. Mi amiga me miró raro, para completar la explicación, intenté explicarle mejor por qué los pacientes de alzheimer no perciben dolor sin daño pero no lo hice del todo bien…

    Hay ideas que tengo muy claras pero, si con los ejemplos no consigo que me entiendan, me faltan “recursos” para explicarlas desdel el punto de vista “neurológico”, por ello, le agradecería a Arturo si pudiera explicar este tema mejor, ya que la duda se planteó también en el grupo de migraña, y para no variar también, en una conversación mía con Ani. ¿Por qué los enfermos de alzheimer no perciben dolor sin daño relevante? Gracias.

    Un saludo.

  4. Cristina: pues lo has explicado perfectamente. Con el Alzheimer se degrada la memoria predictiva, además de la de hechos pasados. Se borran los registros de dolores previos. No hay efecto placebo ni nocebo. Se imponen los hechos. No es posible imaginar…

  5. Cristina dijo:

    En el grupo de migraña la duda surgió al tratar el tema de que el dolor es REAL, no psicológico, una de las alumnas contó que había notado que su madre, a raíz del alzheimer, no refería los dolores de la “fibromialgia” y que ella estaba convencida de que realmente ahora no sentía esos dolores porque, en caso contrario, se quejaría como lo hacía antes, los médicos que atendían a su madre, en cambio, no estaban tan convencidos de esto… Te copio la frase Arturo, aunque dándole otro sentido, “se imponen los hechos”, a ver para cuándo un cambio de paradigma también en la Fibromialgia… El dolor es siempre REAL, consecuencia de una valoración cerebral ante un peligro de daño para la integridad física del organismo, sea este peligro “real” o “imaginado” por el cerebro, y hay “hechos” (como el caso del alzheimer que “cura” la fibromialgia) que confirman que lo que se dice en este blog es todo verdad.

  6. Joaquinwct dijo:

    La entrada de hoy debería ir a las antologías del blog. Gracias Arturo!!. Cristina, interesantes tus reflexiones también. Podemos decir que la información es la palabra clave, pues sea buena o mala, siempre la habrá. Pero la información por si sola no decide, tan solo condiciona las decisiones cerebrales finales. Puede haber información no importante enseguida filtrada por la copia eferente y puede haber información relevante que cause alarma real o imaginada; presente o futura (activación de los programas de dolor).

    A todo ello, no estamos hablando de problemas cognitivos, el cerebro es el que finalmente se siente amenazado y decide sobre si conviene activar el programa de dolor o no. De acuerdo, la información es la clave y decide el cerebro… pero:

    -¿Cual es el peso real del Yo Pensante (creencia y manejo de información) en todo este proceso de decisión cerebral antes de que el veredicto final puede concluir en dolor?
    -¿Hasta que punto esa decisión cerebral viene condicionada por lo que se piensa y se cree sobre lo peligroso? ……Es el cerebro, de acuerdo!!! pero quién le habla al cerebro, Consciente o inconscientemente.
    ¿No le está programando en cierta medida, con palabras (información) …. para responder, con o sin miedo, con o sin amenaza, con o sin dolor?

    saludos

  7. Cristina dijo:

    Joaquín: al margen de lo que te conteste Arturo, esta entrada me ha venido a la cabeza según iba leyendo tu comentario, es también de mi colección de preferidas:

    Mis neuronas

    Un saludo.

  8. Sol del Val dijo:

    Arturo: No sabes las veces que me he sorprendido a mí misma “visitando” mi tálamo llevando una carpeta llena de un montón de apuntes recogidos con la información de tu libro y tu blog. Al principio lo hacía muy cabreada intentando llevarme por la fuerza la información errónea del centro de control , regañando a los que trabajaban allí y soltándoles e imponiéndoles lo nuevo . Más tarde cambié de estrategia (supongo que cuando fui integrando mejor todas los conceptos) y entonces lo visité una y mil veces con mucha seguridad y tranquilidad haciéndoles entender que lo que llevaba era lo correcto para que todo funcionase mejor y las alarmas no se activasen sin motivo alguno.
    la información no sólo es relevante en el tema del dolor. la mayoría de las personas que tienen fobias, problemas de ansiedad , de relación, etc , basan sus decisiones en el “Y si…” en la probabilidad de que algo ocurra aunque la ocurrencia de ese suceso tenga una posiblidad entre un millón de suceder. Lo que nos contamos, como nos lo contamos y las palabras que empleamos son mucho más importantes de lo que pensamos en cuanto a cómo procesa e integra eso nuestro cerebro y lo que nos sucede todos los días se conecta con otros sucesos vividos que se han procesado de la misma forma, probablemente desde la base de una información errónea.
    Un abrazo

  9. Mar dijo:

    Joaquín:

    Te respondo con muchas dudas, de forma que pon en tela de juicio mis palabras. Supongo que el individuo poco puede hacer previamente. Si dispone de la información correcta, no habrá una respuesta cerebral errónea. Pero mucho me temo que estamos algo lejos de esa idílica situación. Una vez que surge la respuesta cerebral: dolor, ansiedad… el individuo interpreta esas señales y actúa o no en consecuencia. Y en eso también influyen los que están alrededor, profesionales o no. Una interpretación ( y actuación) del individuo que sea alarmista y que se legitime socialmente confirmará el alarmismo cerebral y fácilmente se puede “cronificar”.

    Voy a intentar explicarme en el lenguaje que manejo mejor. Una chica joven experimenta una reacción de ansiedad intensa (sensación de miedo intenso, nota palpitaciones, sudoración, mareos, sensación de que le falta el aire, etc) en su casa, sin justificación aparente. Es la primera vez que le pasa. No creo que la chica tuviera más opción, en ese primer momento, que asustarse y pedir ayuda… Ahora bien, si la chica está en casa con sus padres y estos mantienen la calma y, como mucho, consultan al médico de familia y éste los tranquiliza pues puede que se quede en un mal rato y poco más. Si los padres llaman al 061, la trasladan al hospital, allí le hacen un montón de pruebas, le ponen medicación y nos la mandan urgente a la Unidad de Salud Mental, en la Unidad empezamos a indagar sobre su vida y descubrimos varios sucesos “negativos” meses previos e inicia una psicoterapia… pues tenemos el cuadro de ansiedad crónico creado. Sin la información apropiada, la chica tiene pocas posibilidades de rebelarse. Si el médico de familia o el de urgencias o la psicóloga la tiene, pueden ayudarla a ir reconduciendo al cerebro.

  10. Joaquinwct dijo:

    Mar: Como bien dice Arturo, las decisiones irracionales cerebrales comparten la misma estructura de las “fobias”, existe irracionalidad “miedo al miedo”. Los síntomas de la ansiedad (mecanismo defensivo ante la amenaza), se convierte en el objeto del miedo.. y se van condicionando pensamientos y acciones inacabablemente…. La información racional, es clave para desactivar la amenaza….. Para mi, y perdona que insista con la dichosa Atención… juega un importante papel.
    El miedo, el temor, como emoción primaria, focaliza fácilmente la atención del individuo, va en juego su supervivencia.
    Para mi, al margen de la Información que es la clave para desactivar las alertas…. también es muy importante el redirigir la “atención”. En mi experiencia personal con la migraña, veo que hay mucho de atención focalizada en la alerta, las sensaciones y el propio dolor…. y eso condiciona en gran medida pensamientos y acción.
    Si soy capaz de procesar adecuadamente la información que percibo e inmediatamente dirijo mi atención suavemente, sin temor y sin excesivo esfuerzo a lo que estoy haciendo sin más….al cabo de un buen rato, tomaré conciencia de que ya no percibo alarma, ni dolor, si es que lo había… El cerebro ha quedado tranquilo!!!!!! desaparecieron. Ya no están en mi campo de la conciencia.
    Por contra, si continuo focalizando la atención en la alarma, en mis pensamientos, mis sensaciones o mi dolor….. es que no acabo de dejar de ver el peligro…. Este proceso supongo que al principio requiere de práctica pues no hay que olvidar los automatismos, los patrones de pensamiento erróneos y las memorias de dolor…..pero creo que es posible y últimamente me está funcionando.

    saludos

  11. Cristina dijo:

    Joaquín, Mar, Sol: Arturo, esto sí que es un equipo multidisciplinar… DE LUJO!!!!!!!!!!!!!!!!!

    Gracias a todos por vuestras aportaciones y también por vuestras palabras hacia mí. El blog fue y sigue siendo mi refugio y fue y sigue siendo mi escuela, por eso de la formación permanente, 😉

  12. Mar dijo:

    Joaquín, estoy de acuerdo contigo. Pero creo que incorporar la información correcta es un paso previo para poder redirigir la atención a largo plazo. Mis padecientes de dolor han sido capaces de “olvidar” el dolor centrando su atención en alguna actividad concreta. Pero al hacerlo sin la información correcta, mucho me temo que su cerebro recrudecía la alerta para que se centraran “en lo que realmente importa”. De hecho, el trabajo que yo hacía antes consistía en que asumieran que no podían controlar el dolor y redirigieran sus energías, pensamientos, conductas, etc hacia otras metas valiosas en sus vidas. Y son unas campeonas, muchas lo conseguían, pero nunca estaba libres de dolor y tenían “rachas peores”. Mi esperanza es que la incorporación de esta nueva información junto con su capacidad ya adquirida de seguir con sus planes (redirigir su atención) sea lo que las libre de la cadena perpetua que les había impuesto.

    Si tienes asumida la información y estás practicando la “refocalización” suena a que vas por buen camino, Joaquín, ¡ánimo!

    Cristina, siempre al quite, un abrazo.

  13. Joaquinwct dijo:

    Gracias Mar,
    La atención, no quita el dolor, ni debe de plantearse nunca para tal fin. Es la información correcta la que apaga la alarma y con ello el dolor. La atención es una herramienta que sirve para distanciarse del rumiar innecesario, del temor predictivo y en definitiva de la sensibilización central evaluativa.
    Ojos que no ven….corazón que no siente!!! aquí podríamos añadir…Y si ves…Racionaliza!!!!!

    un saludo

  14. Cristina dijo:

    Un pequeño apunte, el capítulo 7 del libro de Carlos López Cubas (Cuentos analgésicos) se titula: “Distracción: el arma más potente contra el dolor”, propone el uso “inteligente” de la desviación de la atención en la línea de lo que comentáis, “la consciencia se dirige a un nuevo fruto de interés, y la alerta dolorosa deja de cumplir su función” … “Cuando la señal dolorosa de alarma se ha convertido en un mecanismo viciado e impertinente, sin justificación en base a la integridad anatómica, la distracción constituye la mejor manera de anular esta insolencia de nuestro cerebro” (pag. 164). “La distracción puede resultar analgésica a corto y a largo plazo (…) si no dejamos que el procesamiento de la percepción dolorosa llegue a las áreas cerebrales que ultiman la apreciación consciente de la percepción, porque dichas áreas están entretenidas en algo que la supera en interés, el individuo no llega a sentir dolor” (pág. 165).

    Un saludo.

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