Grupo de migraña (derribos-2). Genes y desencadenantes.

La migraña, sostienen los expertos, es una enfermedad cerebral de origen genético.

¿Argumentos, evidencias? Escasísimas. En todo caso esas evidencias indican que la genética influye lo cual no quiere decir que sea determinante (necesaria y suficiente). Hay otros muchos factores con los que la genética está obligada a interaccionar.

La idea del genoma como un largo hilo en el que se ensartan bolitas-gen, cada una con una clave para explicarlo todo sobre una determinada cuestión, tiene éxito. Se comprende bien, es simple y tiene lógica aparente. Si uno nace en una familia de migrañosos la cosa está clara. El genoma contiene la bolita-gen de la migraña. Hay que asumir la condición de por vida, consultar a los expertos y seguir sus consejos y boticas.

Los padecientes con pedigri(ee) familiar de migraña creen en los genes. Llevan la migraña en la sangre. Los padecientes sin pedigri(ee) no creen en los genes migrañosos. Tiene que haber otra explicación.

Los genes siempre están ahí. Si hay migraña, hay genes que tienen que ver con ella. Para empezar se necesita una genética humana. Los cocodrilos no tienen migraña. Si se es mujer la genética femenina conforma un organismo con una red neuronal nocicepetiva (vigilante de daño somático) más sensible y atenta a la evitación de daño propio y ajeno que el varón al que la testosterona le esclaviza en el mandato de presumir de machote e indiferente a las heridas de combate para demostrar no se sabe bien qué.

La genética humana construye un cerebro con una conectividad que deja pendientes los ajustes finos para el contacto con el mundo externo. Hay que tomarle la medida para saber dónde se esconde el peligro. Somos una especie con una genética que deja mucho pendiente y dependiente del aprendizaje. Somos criaturas por muchos años.

La genética humana genera cerebros plásticos, con conexiones abiertas al cambio según se edifiquen creencias en base a experiencias (propias y ajenas) y se reciba instrucción de expertos o gurus.

Vale, vale, asienten los expertos. Es cierto. No sólo genes. Están los desencadenantes. Hay que identificarlos y evitarlos.

Los padecientes buscan el desencadenante en cada crisis, especialmente si no tienen familiares con supuestos genes migrañosos heredados. A veces los encuentran: el estres, el cambio hormonal, los viajes, el hambre, el chocolate, el queso, el alcohol, el viento, el mal de ojo, los alimentos. No es lo habitual. Es más frecuente que citen al desencadenante casi por obligación, por inercia, sin mucha convicción y es más frecuente aún que no hayan conseguido dar con ningún maldito y escurridizo desencadenante.

Si no hay genes ni desencadenantes el padeciente está perdido. Indefensión. Haga lo que haga aparece la crisis. No hay modo de tomarle la medida a la conducta para librarse del infierno. No basta llevar vida monacal, privarse de todo… La migraña descarga su furia contra no se sabe qué.

La genética humana crea cerebros copiones, imitadores, instruíbles. Por eso aprendemos a hablar y resolver raíces cuadradas (¡qué tiempos!). Por eso también aprendemos a tener migrañas y otras dolencias sin motivo.

Ahí fuera la criatura humana se encontrará. además de con el chocolate, el queso curado, el vino tinto, los cambios y otros enemigos invisibles con algo bien visible y audible… LA CULtURA. Eso sí que es un desencadenante, no esas otras irrelevancias que nos venden como enemigos de la cabeza.

A derribar:

1) las bolitas-gen de la migraña

2) los desencadenantes clásicos

A construir en el solar:

1) el temor a los contenidos culturales

La migraña es una enfermedad infosomática, una pseudopatía, una falsa alarma, un exceso cerebral, un adoctrinamiento neuronal.

Nuestros genes son peligrosos. Nos hacen sensibles a la cultura del grupo.

Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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13 respuestas a Grupo de migraña (derribos-2). Genes y desencadenantes.

  1. Nieves dijo:

    Si no hay genes ni desencadenantes el padeciente está perdido. Muy buena frase, así es mi situación…..intentando desaprender lo aprendido, pero mi cerebro me toma la delantera, está mas entrenado que yo. Mientras tanto, intento mantener la esperanza (aunque no es fácil) de encontrar un método que me sirva…..aunque 12 años con esta carga se hace muy cuesta arriba.
    ¿Será que el primer paso es olvidar el dolor de tantos años?…..En ello estoy.

  2. Nieves: no podemos borrar memorias. El cerebro no es una pizarra ni lo que está escrito lo está con tiza. La red almacena datos y reconstruye constantemente los recuerdos, actualizándolos en función de nueva información o de un procesamiento. No hay que empeñarse en olvidar nada sino en aportar conocimiento para que los significados de lo que el cerebro almacena vayan cambiando. La palabra clave es: RELEVANCIA. Podemos ayudarnos a actualizar las memorias quitando relevancia a lo que no la tiene y dándosela a lo que, realmente, es importante. El conocimiento de estos procesos es relevante. Los genes y desencadenantes no debieran estar considerados como relevantes.

    La memoria de dolor es una memoria traumática, emocional. Genera sufrimiento. ¿Cómo hacemos para “olvidar” un suceso afectivamente doloroso? No podemos. Siempre estará ahí pero debe compartir escenario y relevancia con otras cuestiones. La conectividad cerebral es competitiva. El cerebro tiene dinámicas que no coinciden con nuestros deseos. Poner demasiada carne en el asador provoca, en ocasiones, la respuesta contraria a lo que se pretende: ¡tengo que conseguir librarme de la migraña! El objetivo es válido pero para ello uno tiene que olvidarse del éxito y centrarse en lo que lo hará posible: aprender, distanciarse del tema y buscar planes para cada día…

    Saludos

  3. FisioStaCruz dijo:

    No sé si le he entendido bien, Arturo.
    Entonces, si hemos identificado algún desencadenante, ¿también es por la crianza y porque el cerebro “cree” en ese desencadenante? Es decir, si tengo claro desde mi experiencia que la ingesta de alcohol me agudiza el dolor de forma exponencial en épocas de crisis, ¿es una “invención” de mi cerebro basada en en que es uno de esos <> de los que usted habla? ¿O es posible que efectivamente en determinadas cefaleas el padeciente pueda identificar desencadenantes para evitarlos en la medida de lo posible?

    Un saludo.

  4. Nikola dijo:

    Mantener el fiel adecuado para valorar la relevancia … fundamental,pero …¿como ajustar la balanza? ¿como mesurar en (cada uno para sí mismo) su justa medida?…yo creo que aún nos falta mucho,mucho para vislumbrar el método efectivo final.
    A la vez también creo que dicho método parte del ego y la confianza en uno mismo y de LA CON-VICCIÓN.
    La fuerza de la convicción nos empuja y eleva como un poder enorme,ENORME.
    Quizás precisa también de alguna ayuda ritual.

    Para poder minimizar las memorias negativas quizás habrá que asumir el/los hechos,aceptar la irreversibilidad de lo pasado y creernos firmemente en motor de cambio.
    Es decir cree y afirmate que hoy “estas bien” para dejarte fluir (convencido) de que mañana serás libre.Asumimos nuestro genotipos,pero somos libres de cocerlos al dente para que se conviertan en nuestros mejores fenotipos.

  5. FisioStaCruz: un desencadenante tiene esa virtud de desencadenar porque está catalogado como predictivo de peligro. Sucede igual con los estímulos condicionados de los reflejos. El sonido de la campana de Pavlov genera salivación porque está condicionado, catalogado. No necesita ninguna capacidad excitatoria de las glándulas.

  6. Nikola: no estoy seguro de que haya un método que descubrir, un ritual. Simplemente hay un camino por el que transitar: conocimiento y conducta.

  7. carmen dijo:

    Yo si creo que el condicionamiento tiene que ver mucho,el estimulo-respuesta,como Pavlov,lo compruebo por si misma cada dia con mi dichosa agorafobia,ansiedad,pero lucho contra ella con todas mis fuerzas incluso creo que estas navidades me he expuesto demasiado,intento ver la migrańa mas o menos igual,si me da un suave dolor hablo con mi cerebrito y le digo e intento convencer q no tengo miedo y que no vaya mas….al menos al aura,lo se,le tengo panico….al menos por ahora he intentado disociar ciertas cosas que creo que si hago,como,o me ocurren me vayan a desencadenar a la Rotenmeier como yo la llamo….estoy intentando con mucho esfuerzo cambiar la respuesta a miles de estimulos q mi cerebro cree que pueden llegar a la innombrable…

  8. Nikola dijo:

    Arturo : yo tampoco estoy seguro de que haya necesidad de un ritual,pero transitar por el camino del conocimiento para cambiar conductas precisa de uno o varios métodos…¿como mesurar en (cada uno para sí mismo) su justa medida? ¿como fluir por ese camino?

  9. Nieves dijo:

    Gracias por la aclaración Arturo. La tendré en cuenta en mi vida.
    Un saludo.

  10. Goico dijo:

    Carmen: el reflejo condicionado es un modelo simple de asociación entre un estímulo neutro, irrelevante, con uno inmediatamente posterior relevante. Es la base elemental de muchos procesos memoria y toma de decisión. Cuando no hay relevancia en un momento, lugar y circunstancia la respuesta condicionada debiera desvanecerse pero la cultura, la creencia no permite esa desensibilización y la respuesta condicionada sigue activa.

  11. Goico dijo:

    Nikola: cada uno, como comenta Sol del Val, tiene que encontrar su camino, su desenmigrañamiento. Nosotros damos referencias globales, información…

  12. Sol del Val dijo:

    Como bien dice Arturo , los desencadenantes son estímulos neutros que cobran relevancia y desencadenan la respuesta de migraña después de un condicionamiento.
    En mi recorrido con la migraña al comienzo sólo atribuía mi dolor de cabeza a la regla. A medida que fui abonando el terreno con más información (leía todo lo que caía en mis manos acerca de la migraña) fui llenando como un saco de desencadenantes. Siempre había uno dispuesto para explicar por qué se producía el dolor. No sólo metí en mi saco cosas que leía sino otros desencadenantes de otras personas con las que hablaba que padecían mgrañas , en fín, un bonito arsenal dispuesto para volverme un poco paranoica.
    La única forma de derribar los desencadenantes es vaciarlos de contenido o de poder, descondicionarlos.
    Al comienzo de mi andadura en este aprendizaje comencé a propósito a exponerme a todo tipo de cosas que me había prohibido (gracias a las miles de informaciones que había obtenido). Para hacer esto es necesario aplicar la nueva inoformación a cada una de las explicaciones que uno se da acerca de cómo ha comenzado una nueva crisis Así, cuando “me expuse” a comer chocolate, o un plátano que en mi caso eran mis desencadenantes favoritos lbajo el paraguas de la nueva inromación que había incorporado y si la migraña aparecía me daba la explicación de que no era el plátano la que la había provocado sino mi cerebro que tenía datos y me protegía de una posible amenaza por intoxicación platanera encendiendo el programa dolor para que no volviera a comer un plátano en la vida.
    Los comienzos no fueron fáciles , tenía mucho miedo pero a medida que la exposición aumenta el miedo disminuye.
    ¡ A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar…..!
    Un abrazo

  13. Goico dijo:

    Sol del Val: el efecto nocebo de la cultura migrañosa tiene mucho que ver con los condicionamientos. Es fundamental para disolverlos hacer la exposición al estímulo condicionado (el plátano en tu caso) y evitar que aparezca el incondicionado (el dolor, el equivalente a las descargas eléctricas aversivas experimentales). Lo que hace que al estímulo condicionado le siga el incondicionado es el grado de convicción cerebral en la capacidad anticipativa como señal del plátano. Con la información argumentada podemos romper ese vínculo en el cerebro y quitar la capacidad al estímulo condicionante.

    Experimentalmente los estímulos pierden su poder condicionante con una serie de exposiciones que no se siguen de estímulo no condicionado: el perro de Pavlov deja de salivar on la campana tras una serie corta de sonidos de campana no seguidos de comida.

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