Fibromialgia. Biología y cultura

Dum, dum ¿quién es? … Cierra la muralla. Dum, dum ¿quién es? … Abre la muralla

La vida comenzó cuando el caldo primigenio de moléculas prebióticas quedó atrapado en un recinto. Fuera, adentro. Intracelular, extracelular. Entra aquí, sal de aquí. Abre, cierra. El bien y el mal. Acuerdo y desacuerdo. Verdad y mentira. Todo quedó tocado por la etiqueta de la pertenencia, la identidad.

La vida empezó con la membrana, con la química de frontera, de los bordes, del ser y no ser.

Lo fundamental en la membrana son las puertas, los poros por los que entran y salen moléculas. Son zonas de paso selectivo, condicionado, en las que se exige salvoconducto, autorización, conveniencia. Inmigración, exilio, emigración.

¡Abreme la puerta! Entra. No puedes entrar, sal y no vuelvas, vete… ya veremos, depende… La membrana era la estructura de las decisiones del sí y el no. Con el tiempo se fue complicando evolutivamente y de aquellas membranas primigenias, de aquella piel externa (ectodermo) derivó el sistema nervioso: un pellejo con memoria nacido y renacido para decidir.

Mi charla en Avila iba de Biología y Cultura. Los receptores, miembros de Asociaciones de pacientes con fibromialgia. Hay pacientes de fibromialgia dentro y fuera de estas Asociaciones. A favor y en contra o indiferentes.

Mi propuesta era: la fibromialgia es real, invalidante, insufrible e incomprendida. Quien la sufre no la construye sino que la padece. El problema reside en el cerebro, el órgano postcutáneo que toma decisiones de frontera. Cerebro no es sinónimo de psicológico y cerebro no es sinónimo de YO consciente. El cerebro debe aprender a decidir y lo hace a través del aprendizaje, memorizando selectivamente aquello que ha permitido la supervivencia en el pasado. El cerebro humano aprende de experiencia propia y ajena y de lo que dicen los “expertos” que es verdad o mentira (cultura). Hay una memoria de núcleo, genómica, de cada especie, evolutiva, de disco duro… y hay una memoria de membrana, individual, biográfica, de disco blando. La memoria genómica es rígida en sus recetas y sólo cambia por mutaciones espontáneas o inducidas pero admite una gran elasticidad en su expresión, en función de lo que se le solicita desde el citoplasma, el mundo extranuclear. La memoria de membrana es elástica, abierta al cambio en función de lo que solicita el mundo extranuclear, extracelular, extraindividual y extracolectivo (de piel y sentidos afuera).

Dicen unos que la Fibromialgia surge de genes enfermizos que promueven un organismo vulnerable, sensible a casi todo, especialmente si ha habido algún suceso físico o emocional que lo ha dejado tocado.

Digo yo que, sin negar eso que se dice, deben añadirse matices y mucho tiene que ver en la condición sensible el modo en que nos han enseñado los cultos a interpretar la realidad del organismo y que los síntomas y síndromes no son sino la expresión de lo que el cerebro decide, en este caso equivocadamente.

La propuesta oficial se inclina por la tesis de la enfermedad de organismo, del cerebro que procesa mal la información y que convierte en dolor todo aquello que toca las membranas aun cuando sea inofensivo.

Mi propuesta se inclina en dirección contraria. No es cerebro enfermo sino equivocado. El organismo es sano pero está gestionado cerebralmente como si estuviera enfermo. Esa información se procesa pero, cuando poco es, al menos, criticable. Entre todas las sensibilidades proclamadas falta una sustancia: la sensibilidad a una información sensibilizante.

Dícese oficialmente que no se conoce origen ni curación de la Fibromialgia.

Digo yo que se sabe lo suficiente como para proponer una vía que pudiera disolver el sufrimiento, a través de la pedagogía cognitivo-conductual.

Acabo con la exposición y la Presidencia glosa selectivamente lo expuesto:

Gracias Dr Goicoechea… Me quedo (abre la muralla) con su afirmación “no es psicológico”…

¿Qué pasó con todo lo demás?

No lo sé. Puede que quedara gran parte extramuros… (cierra la muralla)

Al otro lado de la membrana del tiempoespacio del Congreso me tomé unas copas con un animoso grupo de la Asociación de Miranda de Ebro y Avila y me volví a Vitoria en el coche con las mirandesas. Nos comimos una sopa castellana y un lechazo en el camino y comentamos abiertamente en torno al Congreso, todo a membrana porosa y jocosa, abierta.

¿Cerebro enfermo, cerebro equivocado? ¿Biología? ¿Cultura?

La Cultura es Biología, es decir, membrana y la membrana es de cada cual. A cada uno o a cada colectivo toca decidir y decidir es también cosa de membrana…

Dum, dum ¿quién es? Abre la muralla… cierra la muralla.

Avila (incluidos los destornilladores nocturnos) y los anfitriones, inmejorables. La sopa castellana bien; el lechazo así así. Para las mirandesas no tengo palabras…

A todos les doy las gracias y les deseo lo mejor para sus membranas… para lo que decidan…

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Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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2 respuestas a Fibromialgia. Biología y cultura

  1. Océano Mar dijo:

    “Cerebro no es sinónimo de psicológico y cerebro no es sinónimo de YO consciente”
    Otra joya, para enmarcar. Penita de no poder escuchar la charla… abrazo

  2. Oceano Mar: cuesta deshacer ese malentendido

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