¡Estos cerebros sapiens!

La percepción de dolor es el resultado de la edición a la consciencia de un conjunto de módulos o programas ubicados en el cerebro. Nacemos con todo dispuesto para que sean editados si se dan las circunstancias que guiaron el proceso de su selección natural en el curso de la evolución. Estas circunstancias no son otras que la existencia de sucesos que generan muerte accidental, violenta, en células y tejidos.

No podemos saber si (tal como sugería Descartes) el dolor es cosa exclusiva de los humanos. Probablemente estaba equivocado. Los animales inhumanos saben que es así pero concedamos una posible verdad a un probable error: Descartes se equivocó al negar la percepción de dolor a los animales inhumanos si nos referimos al dolor generado por hechos violentos (desgarros, compresiones, quemaduras, falta de oxígeno, inflamación…), el llamado dolor nociceptivo, pero probablemente acertó si consideramos la posibilidad de que exista dolor en ausencia de daño relevante. Puede que, efectivamente, la migraña sea cosa exclusiva de animales humanos, de Homo sapiens (ma non troppo).

Los circuitos neuronales encuentran la razón evolutiva de su existencia en la capacidad de establecer asociaciones potenciales entre causas y efectos. Todo es posible mientras no se demuestre lo contrario. Lo novedoso puede contener peligro y es mejor evitarlo o admitirlo con recelo hasta que se compruebe su irrelevancia (habituación). Cualquier coincidencia en tiempo-espacio de una circunstancia con un suceso negativo puede convertirla en su causa. A precedió a B luego A causó B… o… A estaba junto a B luego fue A. Si lo cercano en tiempo-espacio es, además, novedoso, la sospecha se refuerza.

El temor al daño violento por agentes externos no activa dolor sino evitación, huída. Ruidos, luces, olores, sabores, contactos… activan el alejamiento receloso. La novedad, el cambio, tampoco duele. Simplemente alerta: agudiza los sentidos para tomar la medida al nuevo escenario.

– Me afectan los ruidos, los olores, las luces…

– A mí los cambios…

No son previsibles estas reflexiones en perros, gatos o chimpanzés. Con toda probabilidad pertenecen en exclusiva a humanos (El acierto de Descartes).

¿Qué tiene el cerebro humano que hace que inofensivas variaciones de radiación electromagnética (luz reflejada en objetos), vibraciones mecánicas (“sonidos”), moléculas volátiles (“olores”) o con sabor activen los módulos cerebrales del temor al daño violento?

¿Por qué esa reacción de pánico cefálico a la variación de algo tan variable como las hormonas o el tiempo?

¿Por qué el cerebro humano está incapacitado para ver irrelevancia en lo irrelevante? ¿Qué le impide tolerar los estímulos sensoriales y los cambios?

¿Por qué sensibiliza si debiera habituarse?

¿Qué enmigraña la cabeza? ¿Por qué y para qué tanta alarma por fruslerías?

Estas cosas probablemente sólo pasan a los sapiens (ma non troppo). Descartes tenía razón. El dolor por pánico cerebral a lo inofensivo es exclusivo del ser humano. Los animales inhumanos están exentos (probablemente).

“El cerdo” (el profe de Filosofía del Insti) tenía razón con El error de Descartes (Los animales no sienten dolor):

Indudablemente todo error tiene un fondo de verdad.

Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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4 respuestas a ¡Estos cerebros sapiens!

  1. Jaime dijo:

    Hola Arturo:
    Buena entrada, me viene como anillo al dedo para recordar una del “antiguo” blog, que hablaba de las “bajadas de tensión” y de como a las jirafas por ejemplo, no les pasa, teniendo que bombear la sangre a 2 metros de altura. Para el que quiera refrescarlo o no lo haya leido http://arturogoicoechea.blogspot.com/2009/05/bajadas-de-tension.html .
    Pues bien releyendo esta entrada encuentro bastantes similitudes con algo que me ocurrio recientemente: Tras una mañana de una sensacion extraña en la cabeza (yo lo llamo vacio), repentinamente me vino una sensación de que se me cae la cabeza, frios-calores, debilidad… El deseo realmente era el de salir corriendo al sofa de mi casa, salir del lugar donde estaba… Creo que hubo un desencadenante, algo que me hacia sentir incomodo o especialmente nervioso… El cerebro en aquel momento me decia ¡¡uy, uy, uy algo pasa…!! Me costaba hasta hablar… Al final, con ayuda de la persona que estaba alli, me acabe tumbando en el suelo, respirando con el abdomen despacio, aunque al principio la respiracion me di cuenta que era bastante superficial, y aquello fue desapareciendo, sobre todo cuando mande al cerebro a dar un paseo, ya que insistia en que algo terrible pasaba. Creo que de no haberlo mandado a paseo la cosa se hubiera prolongado mas… Por la tarde (esto fue sobre la hora de comer), despues de seguir las conseguidas recomendaciones para los hipotensos de 10/6 (sal, agua, comer…), mi tension estaba en 13/8, mas alta que de costumbre… Aunque todavia tenia resaca de aquello, que mejoró sensiblemente con un rato de siesta. Vaya sorpresa esto de la tension, sube y baja a su antojo. Dice mi medico que a lo mejor en lugar de una bajada fue una subida, y ademas parece que ya no soy hipotenso, soy de 11/7. No se si a los animales tambien les pasa, pero la antigua entrada que le comentaba creo que describe bastante bien lo que sucedió en ese instante. Ahora a ver si mi cerebro se lo cree o me manda al cardiologo. Confiemos en lo primero
    Un saludo desde el eterno verano de Castilla…

  2. Jaime, Jaime: siempre deshojando la margarita… Es curiosa la propuesta de tu médico de que “a lo mejor ha sido una subida de tensión”. Cuando quieras te cambio tu T.A. por la mía. Lo que los médicos llaman “tensión baja” en ausencia de enfermedades que generen un descenso patológico, es una situación envidiable de tensión arterial excelente, con derecho a rebaja en las pólizas de seguros de vida.

    Para los médicos estas explicaciones de la reacción de lucha-huída, cerebro alarmista, incoherencia entre respuesta biológica y social etc son palabrería. Ni siquiera las entienden porque ni siquiera las contemplan: “una bajada de tensión”…

    Saludos

  3. Francisco dijo:

    Yo tengo la tensión la baja (he tenido tres episodios de desmayos en mi vida), ahora tengo 37 años y desde hace 10 sufro crisis de migraña continuamente. Dolor intenso en la parte derecha de la cabeza (sien), noto una vena que parece reventar. Seguido vómitos y como único remedio la rendición de la cama y la oscuridad, tras la dosis del medicamento que temporalmente esté probando para las crisis, porque ninguno consigue que estos ataques no se produzcan.
    Tratamientos preventivos (todos), acupuntura (mas de un año), diademas mágicas, dietas, visita al digestivo para buscar las razones en el estómago o en el hígado. Nada de nada, tengo migraña, que es como decir no sé lo que tienes.
    Justo antes de sufrirlas tuve un Linfoma, no sufrí nada, ni un solo efecto secundario de la quimioterapia, ni en la radioterapia. Nunca me he roto un hueso, nunca he visitado el médico antes del cáncer y después solo por la migraña. Leyendole a usted me resulta dificil creer que todo esté en mi cabeza.
    Mi madre las padeció hasta la menopausia, como al parecer les sucede a muchas mujeres. ¿Se activa con la edad algo en el cerebro que deja de producir el dolor?. ¿Debo ir a un psicologo?. ¿Que aconseja usted a los migrañosos?.
    Un saludo, gracias.

  4. Francisco: no dude de que todos los dolores surgen del cerebro. Eso no quiere decir que sean psicológicos, imaginarios ni provocados por uno sino que aparecen a consecuencia de un complejo proceso de procesamiento de todo lo que supone información (experiencia propia y ajena, observación, imitación e instrucción experta). Si no acepta que el sufrimiento, una vez descartada razonablemente una causa detectable, evidente, procede del cerebro, mal asunto. Le aconsejo, desde mis convicciones, que profundice algo más en la lectura del blog y trate de entender esa propuesta de que “todo está en la cabeza”. Si lo entiende podrá empezar a defenderse.

    Saludos

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