Dolores del alma

El dolor, Descartes dixit, es cosa del alma… humana, la única posible. Los animales in-humanos, por ser desalmados, son sólo máquinas complejas con mecanismos que acoplan respuestas a estímulos, sin percatación, sin consciencia, sin padecimiento.

Para Descartes el dolor es la expresión de la contrariedad del alma porque se perturbe su morada corporal, la integridad de los tejidos. Todos los dolores son cosa del alma… pero debieran estar motivados por la perturbación física de la morada somática.

Hoy en día no consideramos el alma para cosas corporales. La reservamos para incertidumbres de otras inciertas vidas. En su lugar consideramos “lo emocional” o “psicológico”. Los dolores pueden provenir de la perturbación física (mecánica, térmica, química, biológica) de la morada somática pero admitimos también que dichos dolores aparezcan en ausencia de perturbación relevante.

– Me duele mucho.

– Es todo normal.

La ausencia de explicación física sugiere que el problema no surja de los tejidos sino de los sótanos emocionales, de las memorias de sucesos “dolorosos” mal digeridos, de las brasas vivas de pasados incendios no extinguidos.

El dolor sería una vía final común de expresión de todo tipo de conflictos si estos se atascan en su expresión y resolución.

– Me duele todo.

– ¿No te va bien con la pareja?

El conflicto pasado, presente y futuro, privado de su devenir natural, atascado por no encontrar alivio, activa los circuitos de la percepción de dolor.

La Neurociencia parece dar la razón a esta ambigüedad entre lo físico y lo emocional: la llamada “neuromatriz del dolor” (un conjunto de areas cerebrales que se activan cuando sentimos dolor) también lo hace si nos sentimos excluidos socialmente. El dolor corporal y anímico utilizan la misma matriz de conectividad para expresarse.

Sin embargo…

Hay autores (Ianetti) que cuestionan que la neuromatriz del dolor sea una neuromatriz del dolor. Más bien la consideran como un sustrato de conectividad de “lo relevante negativo”. Tanto si la relevancia es física (“perturbación física de la morada”) como si es anímica, el cerebro proyecta esa vivencia desagradable, triste, preocupante que nos incita a una reflexión analítica de sucesos causales negativos potenciales y una búsqueda de acciones que nos libren del afligimiento. Para ello activa la matriz del sufrimiento coloreándola con cualidades perceptivas específicas según los contenidos de lo evaluado como diana de la relevancia. Si considera relevancia de daño físico potencial: dolor; si la relevancia es de posible desnutrición, hambre; si deshidratación:sed; si exclusión social: soledad…

No tiene sentido que ante un conflicto de pareja el cerebro evalúe miedo a la desnutrición e incite a buscar comida.

– No hago mas que comer a todas horas… Los nervios me pueden…

El sistema de seguridad frente a incendios de un edificio puede activarse por una discusión acalorada reiterada e improductiva de los vecinos:

– La cosa está que arde. Ayer saltaron chispas… No me extraña que saltara la alarma de incendios. Los bomberos opinan que es por las discusiones y recomiendan que se analicen los problemas y se les busque una solución… No tiene sentido que ellos refresquen el edificio. Hay que ir a la raíz del problema…

A lo largo de la evolución ha surgido el sistema nociceptivo, una arquitectura neuronal que detecta el daño celular accidental, violento (mecánico, térmico, químico, biológico) y activa la alerta al individuo para implicarle en la protección de la zona amenazada. El dolor cumple esa función.

A veces el cerebro activa todas las alarmas perceptivas, de modo no selectivo, ante cualquier contrariedad. Hambre, sed, picor, cansancio, dolor, mareo, soledad, desánimo… Le sale la vena catastrofista y mezcla churras con merinas dando pie a todo tipo de temores.

Puede que lo emocional proyecte dolor pero no debiera hacerlo. No sirve mas que para complicarlo todo.

El dolor es un estado emocional somático referido teóricamente al daño físico violento. Cualquier otro contexto no lo justifica.

En el dolor sin daño físico relevante debe reconstruirse la narrativa cerebral y ver los hilos que pueden haber generado la maraña de nudos de todo tipo. El que haya sucesos y atascos emocionales puede contribuir al problema pero si queremos resolverlo no debemos conformarnos con detectar una correlación entre emociones y dolores y proponer la resolución de lo emocional. Considero fundamental disociar ambos planos y trabajarlos por separado.

– No hay incendio ni peligro de que lo haya. Solucionen civilizadamente el problema del ascensor y desactiven el código que vincula peligro de incendio  a discusión acalorada… Así acabarán teniendo ascensor y se librarán de sirenas, bomberos y mangueras…

Cuando el cerebro se equivoca al activar programas innecesarios debemos ayudarle a no hacerlo. Justificar la decisión errónea sólo contribuye a reforzar el error…

A poder ser el dolor debe reservarse para el daño violento celular consumado o inminente, el hambre para cuando necesitemos alimento y la sed para cuando falte agua.

– Tengo hambre. Es la soledad…

Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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3 respuestas a Dolores del alma

  1. SM dijo:

    Aunque no escribo habitualmente, no dejo de leer todas sus entradas en el blog. Hace ya casi año y medio que descubrí, por casualidad, su blog y creo que ya me considero una ex-migrañosa. Es verdad que todavía en alguna ocasión mi cerebro parece que se empeña en volver a las andadas,pero en todas las ocasiones mi decisión ha sido no hacer caso a sus demandas ( ni una pastilla) y poco a poco se calma.
    Sus explicaciones me dan fuerza para reforzar mis convicciones y trasmitirlas a un monton de gente de mi entorno.No consigo muchos resultados, a veces caras de extrañeza,pero no me desanimo porque a mí me ha cambiado la vida.
    Muchísimas gracias por estar ahí.
    Un abrazo.

  2. SM: comprendo tu sensación de impotencia para explicar todo esto a los demás. Es una pena pero no deja de ser un síntoma del grado de adoctrinamiento al que está sometido el cerebro. Lo políticamente correcto se acepta sin ninguna crítica por más que expongamos argumentos de peso para quitarle credibilidad.

    Gracias por tu testimonio y por acoger las propuestas del blog. Sigue intentándolo. Merece la pena exponerse a varios sonados fracasos y desprecios si, de vez en cuando, libras a alguien del infierno del dolor injustificado.

    Saludos

  3. Oustivo dijo:

    Excelente com siempre doctor, felicidades.

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