¿Qué cultura prefiere?

El dolor es una percepción que, en la mayoría de los casos, no viene acompañada de una causa nítida que lo explique. El profesional tiene ante sí unos datos facilitados por el padeciente (características del dolor: intensidad, cualidad, localización, contexto) y otros obtenidos de la exploración y con ellos debe construir una hipótesis sobre su origen y una estrategia sobre su resolución.

Una vez descartadas por el profesional las causas obvias (infección, traumatismo, falta de oxígeno, quemadura, desgarro, es decir, necrosis consumada o inminente…) nos situamos en el universo de las causas inciertas, posibles, opinables, potencialmente erróneas… Estamos en el mundo del razonamiento aproximado.

Dado un dolor de cabeza con unas determinadas características ¿qué probabilidad existe de que esté causado por una o varias causas posibles? ¿Son estas causas independientes o pueden interactuar de forma compleja, no predecible? ¿Conocemos y consideramos todo el universo de las causas posibles? ¿Basta encontrar una de ellas para cerrar la indagación del resto?

Cada profesional tiende hacia un sesgo a la hora de conocer y establecer causas. Da por sentado que ha completado el ciclo de adquisición de conocimiento suficiente. Los sesgos nacen de las redes de convicción de cada uno, de las probabilidades que nuestro cerebro asigna a cada procesamiento de datos.

Un experto en hipótesis alimentaria de la migraña verá causalidades en alimentos. Quien crea en el origen genético dará por buena su teoría al comprobar que el padeciente tiene familiares con migraña. Un caso más que refuerza la creencia previa.

Percibir es creer. El profesional tiende a validar, defender, estabilizar su sistema de credos, en cada observación. Sólo la actualización continua en conocimiento validado desde todas las áreas y una actitud vigilante, autocrítica, respecto a sus sesgos permitirá minimizar razonablemente el error a lo largo del tiempo.

Nos queda el padeciente. También tiene sus credos, su red de probabilidades causales… su cerebro, su cultura, o más bien un conjunto de culturas que ofrecen una amplia gama de posibles explicaciones, independientes o interrelacionadas de forma compleja, no lineal.

– Dígame, doctor…

Es un momento delicado. El profesional decide un modelo explicativo entre los muchos posibles.

– Veamos… Su dolor de cabeza corresponde a una migraña. Me dice que en su familia hay también migrañosos, que las crisis se desencadenan con la regla, con el estrés, con los cambios de tiempo… y que le va bien relajarse, meterse en una habitación oscura, tomar un ibuprofeno…  Es usted una migrañosa. Ha heredado genes migrañosos. Su cerebro no es “normal”. Responde de forma anómala a diversos estímulos. Tiene que aceptarlo. Procure llevar una vida sana… Siga con el ibuprofeno. Tómelo precozmente. No espere… Con la menopausia es probable que todo se resuelva…

Este doctor ha aplicado la cultura neurológica oficial. Genes, desencadenantes… y habitación oscura e ibuprofeno… Aceptación de la condición de enfermedad.

– Dígame…

El fisio ha detectado varios puntos gatillo en cuello…

– Tiene usted varios puntos gatillo. Son zonas de músculo contraído que generan señales que hacen que el cerebro las transforme en dolor. Puede que el mantenimiento de posturas en el trabajo, el estrés… genere esas zonas de sufrimiento muscular. El cuello no se mueve de forma fisiológica. Haremos un programa de higiene postural, eliminaremos esos puntos sensibles…

– Dígame…

– Tiene usted una disfunción en la articulación de la mandíbula. No hay un buen cierre y la articulación, los músculos, sufren. El estrés mantiene una contracción, incluso nocturna… Le recomiendo esta prótesis de descarga…

– Dígame…

– Probablemente es una migraña alimentaria. Tenemos que hacer unos análisis y debe rellenar estos diarios con lo que come cada día y las crisis…

– Dígame…

– La migraña es un error en la evaluación de peligro por parte del cerebro… etc…

Podríamos sugerir un profesional que conoce todas las teorías…

– Le explico. Tiene usted migraña… Unos dicen que son los genes, las hormonas, otros opinan que son los músculos del cuello, otros los de la cara. Hay quien defiende la importancia de los alimentos, otros dicen que lo importante es lo que su cerebro piense de todo ello…

– ¿Qué me aconseja, doctor?

– ¿En qué cree usted? ¿Qué explicación prefiere? ¿Qué le prescribo? ¿Fármacos, terapia manual, dietas, yoga, meditación, pedagogía, botox..?

– Algo que me quite el dolor… Si me lo quita creeré en ello… ¿Usted en qué cree?

– En todo y en nada. Todo puede ser verdad y mentira. Cada teoría tiene sus argumentos…

Hay profesionales que defienden el sentido práctico de su acción: lo que importa es quitar el dolor. Otros creen que el padeciente tiene el derecho y la obligación de actualizar sus creencias con información validada y que el profesional tiene la obligación de seleccionar la información “verdadera” aun cuando eso pueda suponer la renuncia a una posible opción “práctica”.

El dolor es, siempre, una respuesta normal a lo que el cerebro considera una amenaza. Cierto.

El cerebro, a veces, se equivoca en su evaluación. Cierto.

– Eso que dice usted no es cierto…

– Falso

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Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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2 respuestas a ¿Qué cultura prefiere?

  1. iMAM dijo:

    Noto un cierto aire “integracionista”, por llamarlo de alguna manera, en los últimos posts.
    Con ello no quiero decir que antes no lo tuvieras. Sólo que ahora lo percibo más.

  2. iMAM: puede que sea cierto. El contacto con otras posiciones o matizaciones me obliga a ello. Sigo defendiendo las cuestiones básicas neuronales pero trato de evitar el sesgo de no ver, por falta de experiencia vivida, lo que otros ven. En el blog entran muchos fisioterapeutas y lógicamente eso me está influyendo (afortunadamente).

    Saludos

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