Tratamiento del dolor

 

Pongo fin con esta entrada al análisis crítico de la publicación del CSIC sobre dolor. Tras una breve y confusa referencia a los tipos de dolor (que paso por alto) se cierra la monografía con el capíulo de los tratamientos.

El tono general es de optimismo. Se advierte que no todo es jauja pero se sostiene que aunque “no todos los tipos de dolor van a poder resolverse, casi todos ellos podrán mejorar con un abordaje terapéutico adecuado”.

Los profesionales químicos del dolor habitan un espacio irreal en el que quien tiene dolor (con los avances actuales) es porque no se hacen las cosas bien, por parte del padeciente o de quien le atiende. Cualquier profesional clínico del dolor sabe que ese optimismo no está justificado.  La situación real del control del dolor, en ausencia de daño relevante, es dramática. De nada valen los “espectaculares avances de la Ciencia”. Si el cerebro defiende el estado de alerta tisular poco o nada puede hacer una farmacopea o equivalentes empeñada en bloquear “estímulos dolorosos”. No se pueden poner puertas al campo de la evaluación errónea si a la vez que se aportan terapias (placebo) se consolida implícitamente la convicción de enfermedad (nocebo). Es como ofrecer cigarrillos que quitan las ganas de fumar…

Se dice que debe haber información, “objetiva”. No hay ninguna reflexión sobre los contenidos de dicha información. No se cuestiona la doctrina que se predica. No hay asomo de duda en lo que se da por cierto aun no siéndolo.

El culto a la multidisciplinaridad justifica la visita al psicólogo quien ayudará a “convivir con el dolor” y al fisioterapeuta que proveerá buena musculación y buenas posturas. Por supuesto la vida debe ser “saludable”. No se hacen ascos a otros abordajes, “indudablemente eficaces” (osteopatía, magnetoterapia, acupuntura, etc) y cuando todo va mal se pueden encontrar “resultados interesantes en terapias alternativas”…

Un capítulo aparte para fármacos, centrado en lo clásico (paracetamol, acetilsalicílico, AINEs, opiáceos, antidepresivos, anticomiciales…)… con una breve referencia a los fármacos contra la migraña, “una enfermedad de origen vascular que causa jaquecas dolorosas que pueden durar varias horas”.

Se cierra la monografía con la analgesia del futuro que vendrá de la mano de la Biología molecular (“nuevas dianas” y fármacogenómica).

En definitiva, de la mano del CSIC se ha editado una monografía que es todo un síntoma de cuál es la situación real del mundo real del dolor:

– un soporte teórico de la Neurofisiología del dolor anticuado, erróneo, que sitúa la génesis de la percepción de dolor en los tejidos (¡aun en ausencia de patología!)…

– una sublimación irreal de la capacidad terapéutica de los fármacos disponibles con una manga ancha para terapias “alternativas”

– una total ausencia de consideración de la participación central, córticotalámica, reduciendo la centralidad neuronal (física) a una versión reducida del papel del asta posterior de la médula y concediendo al cerebro un papel secundario, pasivo, psicoemocional…

Todo es química. Todo deberá ser explicado y resuelto con la química. Tengan paciencia…

Lo que no es química corresponde al universo etéreo de la psicología, las emociones…

Vale, todo es química pero esa química contiene historia, narrativa, celularidad, memoria, miedo. Es una química socializada ya desde el nivel molecular…

Esa es otra historia… es la historia del dolor, la verdadera y desapreciada historia del dolor…

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Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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2 respuestas a Tratamiento del dolor

  1. rai dijo:

    Estuve este fin de semana en el campeonato de España de Boccia ayudando a hacer las clasificaciones, la mayoría de los deportistas eran PCI, y un apartado era preguntarles la medicación que tomaba, lo que más me sorprendió es que quitando a uno de los doce que valoramos, nadie tomaba nada. No tengo mucha experiencia con los PCI, pero hacía tiempo que no veía esas escoliosis, distonías y todo tipo adaptaciones corporales para compensar a un sistema nervioso central lesionado, me acordé de usted y pensé en qué papel juega la evaluación por parte del sujeto en la apreciación del dolor.

  2. Rai: hice hace unos meses una entrada: “Y, sin embargo, no duele…” refiriéndome a esta circunstancia que señalas: la falta de correlación entre deformidades, distonías, patrones alterados de movimiento por lesión neural y dolor. Ello demuestra dos cosas: 1) la capacidad adaptativa al hándicap físico con promoción indolora del movimiento y 2) la capacidad sensibilizante de la alerta en ausencia de daño relevante con dolor facilitado ante cualquier estímulo o propósito.

    Saludos

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