Pensamiento delirante

Somos falibles. Nuestro instinto de buscar explicación, sentido a todo, genera creencias y propuestas causales erróneas que satisfacen la necesidad de saber qué sucede allí donde nuestros sentidos no llegan, en la caja negra de los mecanismos. Las falsas creencias son inevitables. Provisionalmente, hipotéticamente, calman la incertidumbre, la bestia negra de la vida.

Las propuestas provisionales erróneas, a veces, se solidifican y estabilizan en forma de convicción, de creencia. Ya no se trata de una hipótesis elástica, maleable por la realidad o nuevas propuestas sino de una evidencia subjetiva, vivida como objetividad. La pregunta muere. ¡Viva la respuesta!

Un individuo que dispone de una respuesta propia, extraña, singular, alejada del común tolerado de las respuestas, puede ser tildado de genio o de loco. Hay algunos casos excepcionales de genialidad y abundantes muestras de pensamiento delirante, de atribución aberrante de causas a los efectos ya producidos o posibles.

El pensamiento delirante no es considerado como tal si es compartido por un colectivo con suficiente número de miembros, validados como “gente normal”. Tienen, también, licencia para delirar en sus propuestas de hipótesis los “líderes de opinión”, encargados de evitar el horror al vacío de las respuestas proponiendo aquellas que surgen de sus mentes privilegiadas, especialmente capacitadas para la producción de explicaciones causales a las que se da crédito, bien por la autoridad de quien las propone-impone como por ajustarse a lo que el grupo acepta como “explicación o paradigma normal”.

La posibilidad, plausible, de error en la propuesta “normal” se cubre las espaldas con propuestas de otros promotores de respuestas , alternativas o complementarias, que ofrecen posada causal para quien se sienta insatisfecho con las propuestas oficiales.

El tandem propuesta oficial y alternativa parece colmar las aspiraciones de los preguntones: “tenemos estos principios; si no le gustan, tenemos estos otros”. El ciudadano necesita que lo alternativo sea creíble cuando lo oficial ha hecho aguas. Sin embargo, nada nos asegura que si A es falso el alternativo-complementario B tenga que ser necesariamente verídico (verificable).

La historia de las propuestas causales y tratamientos ad hoc de la migraña es un relato de las propuestas delirantes de los proveedores de explicaciones. Espíritus, excesos humorales, inflamaciones, aumento de presión, constricciones o vasodilataciones, desequilibrios energéticos o psicológicos… abrían el portón de los remedios a los enemas, punciones lumbares, sangrías,  ligaduras de arterias, trépanos, vasoconstrictores, vasodilatadores, descargas eléctricas, exposición a radiaciones…

Samuel Hahnemann, a mediados del siglo XIX vio despropósito y perjuicio en las prácticas terapéuticas purificadoras, “normales”, de su época y propuso unas explicaciones radicalmente opuestas, alternativas, incompatibles con las vigentes. Así surgió la Homeopatía, una hipótesis de origen-remedio que tenía la innegable virtud de cumplir con el mandato hipocrático de “primum non nocere”. Evitando sangrías, purgas y demás barbaridades delirantes oficializadas ayudaba a los padecientes con la (en muchos casos) buena práctica de no hacer nada de lo que se hacía… pero a la vez que ejercía esa inacción saludable proponía explicaciones que para sus seguidores actuales siguen siendo creibles y para muchos son delirantes, psuedocientíficas.

Hay veces en que tanto la propuesta oficial como la alternativa, pueden ser delirantes, erróneas y se mueven en dirección contraria en un plano. El punto de destino está para unos hacia el Norte y para los alternativos hacia el Sur.

Sin embargo la realidad es, al menos, tridimensional y a veces podemos estar navegando por debajo o por encima del universo de las explicaciones válidas empeñados en el pensamiento plano, bidimensional, de las propuestas validadas culturalmente.

Hay una gradación desde la hipótesis abierta pendiente de verificación, saludable, creativa (ensayo-error), la idea sobrevalorada, inerte, cerrada, aceptada como creencia aun siendo falsa, el pensamiento delirante y, finalmente, la alucinación.

No es arriesgado estar equivocado. La generación de error es inevitable. El problema aparece cuando el error se consolida como certeza especialmente cuando ese error está bendecido con algún aura de credibilidad por el magisterio de quien lo ha propuesto como verdad.

La migraña, la fibromialgia y otros padecimientos surgen, en mi opinión, de un cerebro equivocado: hay dos posibles estados de error:

1) Estado de error abierto a su disolución. Necesidad de explicación convincente, lógica, verificable. La explicación debe contener todo el conocimiento verificado.

2) Estado de error cerrado. Validación de alguna propuesta errónea como certeza. La propuesta no se basa en conocimiento sino en la necesidad de que lo propuesto sea verdad.

Primum non nocere. Por supuesto.

Primum non nocebere. A poder ser. Pseudociencia… ¿explicaciones delirantes..? No, gracias.

Primum gnoscere. Siempre. Luego se puede dejar volar a la imaginación, sin perder amarras de lo conocido y lo por conocer…

Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
Esta entrada fue publicada en Medicina y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s