Deconstruyendo el dolor

Tendemos a considerar el dolor como un objeto, algo en sí mismo, con dimensiones, cuantificable y generado por una causa también objetiva, detectable y manipulable. El dolor está donde lo sentimos, responde a una condición anómala del lugar doliente y debe dar lugar a una acción correctora de esa perturbación necesaria y suficiente.

Si no damos con una condición anómala causal en el lugar del dolor nos quedamos sin respuestas o incluso sin preguntas adecuadas y le aplicamos etiquetas confusas y controvertidas.

El dolor no es mas que el formato perceptivo de un proceso evaluativo que el cerebro hace respecto a ese momento, lugar y circunstancia. Contiene una propuesta conductual al individuo. La función queda condicionada con la edición perceptiva del dolor. Los programas motores están definidos por su condición protectora, defensiva a costa del resultado de la acción. No es el dolor el que limita la función sino la “intención” cerebral de limitarla… con la cualidad disuasoria del dolor, por supuesto.

Si duele hay que hurgar en el proceso evaluativo cerebral y en los tejidos para ver si se da una condición somática que justifica la proyección dolorosa en la conciencia, si la penalización es justa y necesaria. Si no damos con la causa suficiente debemos analizar el error evaluativo y tratar de disolverlo. Lo real y lo virtual van siempre de la mano. Sensorialidad e imaginación se funden en lo perceptivo en proporción variable.

El dolor crónico no encoge la corteza prefrontal dorsolateral. El estado defensivo evaluativo produce una conectividad que proyecta dolor como parte de ese estado e induce el encogimiento (reversible) de la corteza.

El dolor en el talón aparece, a veces, por un clavo en el zapato. Si quitamos el clavo se va el dolor. Si no hay clavo ni nada equivalente, tomamos un antinflamatorio (aunque no haya inflamación) y el dolor se va no hemos mejorado la función del apoyo por quitar el dolor sino porque hemos activado el placebo (desactivado el antinocebo) y hemos conseguido que el cerebro autorice el apoyo del pie con una programación no defensiva, más funcional.

Las acciones que se siguen de analgesia no necesariamente son beneficiosas. Una terapia no se bendice porque tras su aplicación duele menos. Hay que analizar el significado de esa analgesia.

El consumo de fármacos, masajes, manipulaciones, punciones, estimulaciones, meditaciones, relajaciones o cualquier otra terapia puede resultar aparentemente exitoso en el corto plazo e hipotecar el medio y largo por haber potenciado una estructura evaluativa errónea.

La autorización y pro-moción de los objetivos vocacionales del individuo por parte del cerebro son los que determinan, dentro de los límites de la supervivencia tisular, si las acciones serán o no dolorosas, funcionales o disfuncionales.

Estructura y evaluación integradas generan función-disfunción y dolor.

La función evaluativa no es un objeto psicológico, tal como se entiende lo psicológico. Define la esencia de lo neuronal: la representación virtual de la realidad imaginada para proteger la integridad tisular aun a costa de los intereses del individuo.

Vean este vídeo, expuesto en la entrada de Vicente Lloret:

http://aprendiendofisioterapia.blogspot.com/2011/06/la-estructura-gobierna-la-funcion-pero.html

Si falta visión el cerebro habilita oídos y tacto.

Si faltan manos y sobra motivación el cerebro habilita los pies a pesar de su estructura poco pianística. Si faltan ojos pueden servir los dedos para leer…

Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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7 respuestas a Deconstruyendo el dolor

  1. ani dijo:

    Muy buena la entrada, Dr Arturo. Que bueno que nunca cese Ud. de pregonar estas ideas sobre el dolor sin daño y la evaluación de nuestro cerebro sobre los eventos.
    Me ha estremecido el video y más que nada la actitud del muchacho.
    Un abrazo.

  2. Ani: el cerebro gestiona mejor la adaptación a la enfermedad con daño que a la enfermedad virtual. Por eso son admirables los ejemplos de los pacientes con situaciones dramáticas como las del chico sin brazos. Para el paciente con enfermedad virtual (como la migraña y la fibromialgia) la situación desde el punto de vista del sufrimiento es mucho peor. No dispone de los límites que impone la realidad. Está expuesto a lo que la imaginación construya.

    Un abrazo

  3. Fisiograná dijo:

    Hace poco leí una revisión de 2008 en la que se concluía que en los pacientes esquizofrénicos parecía ser que tenían menor respuesta al dolor inducido experimentalmente que en los controles sanos, existiendo en general una hipoalgesia en estos pacientes. Hasta donde se, en los pacientes esquizofrénicos no existe una correcta evaluación porque no existe la copia eferente. ¿Podría ser este un ejemplo de cómo la evaluación influye en la construcción de la experiencia dolorosa?
    Un saludo,

  4. Fisiograná: el tema de la hipoalgesia en la esquizofrenia es controvertido y, en todo caso, poco significativo. Puede que los pacientes esquizofrénicoa tengan dificultades en la expresión afectiva de la experiencia sensorial dolorosa.

    No conozco ningún trabajo sobre dolor, esquizofrenia y copia eferente. Puede que te refieras a las cosquillas y no al dolor. Los pacientes con esquizofrenia tienen dificultades en la construcción del YO y en su diferenciación de lo que corresponde al universo de “los otros”. Por ello cuando pueden autoprovocarse las cosquillas pues el estímulo autoaplicado no se diferencia del aplicado por otros. La copia eferente disfuncional no filtra la acción como autoprovocada y la interpreta como potencialmente inducida por fuerzas o voluntades ajenas.

    Curiosamente en pacientes con fibromialgia, la autoaplicación de estímulos algógenos produce el mismo dolor que si se los estímulos son aplicados por otra persona (normalmente sentimos menos dolor si nos autoaplicamos el estímulo-cosquilloso o doloroso-). Sucede lo mismo con los pacientes esquizofrénicos con alucinaciones: les produce el mismo dolor la autoaplicación que la heteroaplicación. Puede que en ambos casos existe una hipofunción de la copia eferente.

    Saludos

  5. Fisiograná dijo:

    Gracias Arturo, partiendo de las cosquillas he generalizado a la ligera. Es más lógico lo que tú dices, que sea debido a una dificultad para la expresión afectiva de la experiencia sensorial dolorosa. El ejemplo de los pacientes con fibromialgia es muy interesante y lo he corroborado con la experiencia clínica, ¿tienes alguna referencia en la que podamos apoyarnos? Coincido contigo en la necesidad de pensar no sólo en cómo esta la estructura o cómo se realiza la función, hay que dar un paso más, más integrador, y preguntarnos cómo interpreta y evalúa todo el proceso la red neuronal.d

  6. Fisiograná: te doy la referencia del artículo comentado:

    Psychosom Med. 2005 Jan-Feb;67(1):111-5.
    Abnormality in the self-monitoring mechanism in patients with fibromyalgia and somatoform pain disorder.
    Karst M, Rahe-Meyer N, Gueduek A, Hoy L, Borsutzky M, Passie T.
    Source
    Department of Anesthesiology, Pain Clinic, Hannover Medical School, D-30625 Hannover, Germany. karst.matthias@mh-hannover.de

    Es de acceso libre en pubmed.

    Saludos

  7. Pingback: Dolor |

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