Síntomas

> Un síntoma es una percepción corporal que hace referencia a un estado alterado o inconveniente. El síntoma da la alarma, incita a una conducta y a una indagación. El síntoma no es nada en sí mismo. Lo que importa es lo que significa. El dolor es un síntoma. Algo sucede en la zona doliente o algo teme el cerebro que pueda suceder en ella. Habrá que indagar si, realmente, sucede algo relevante o se trata de una falsa alarma, una prevención alarmista del cerebro. El síntoma es, generalmente, molesto, desagradable, penoso. Quien lo padece buscará el modo de librarse …

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Dolor, depresión e indefensión

  Se produce indefensión cuando algo que le afecta a uno no resulta comprensible, predecible ni controlable. El dolor y desánimo crónicos o recurrentes no justificados cumplen con esas condiciones. No hay un marco interpretativo suficiente, no es predecible el cuándo, cuánto, dónde ni por qué ni el padeciente tiene recursos para controlarlo. El padeciente no sólo está indefenso sino que es juzgado y condenado en cierto modo ya que se considera que ha llegado a esa situación por culpa suya (genes y mala autogestión). También se espera que el indefenso, ya que no es capaz de remontar, al menos …

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Está usted deprimido

> A los padecientes de dolor crónico se les supone deprimidos. No hay que molestarse en preguntarles sobre su estado de ánimo. Puede, incluso, que contesten que es bueno y que sería aún mejor si no tuvieran dolor.   – ¿Cómo anda de ánimos? – Bien. Si no tengo dolor me como el mundo. – Está usted deprimido. Por eso le duele. – No me siento deprimido. – Bueno. No hace falta sentirse deprimido para estarlo. Es típico de «la depresión»: su carácter oculto, su invisibilidad … para el padeciente pero no para nosotros, los profesionales. Para muchos profesionales el …

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Este deprimente cerebro

> Todo cuanto sentimos procede de la puesta en escena en la consciencia de un determinado estado de conectividad. Los estados de ánimo no son una excepción. Si sentimos desánimo es porque se han activado necesariamente las áreas cerebrales que lo generan. El porqué ha sido así ya es otra cuestión, la cuestión. El cerebro genera dolor, sufrimiento físico, por obra y gracia de una evaluación de amenaza física referida a un momento, lugar y circunstancia. El cerebro genera percepción de desánimo por obra y gracia de una evaluación pesimista de la interacción del individuo con un momento, lugar y …

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Dolor y analgesia

> Se supone que el dolor tiene un sentido, un proceso que lo origina. Estamos instruidos en interpretar que ese proceso generador se da allí donde duele, por obra de alguna perturbación local. En el dolor «músculoesquelético» la condición anómala se daría en músculos «contracturados-sobrecargados», en articulaciones con superficies deslustradas, en nervios «pinzados». La carga mecánica y la sobrecarga muscular harían rezumar moléculas dolientes e inflamantes de los tejidos en apuros. Podríamos aliviar las cargas, (higiene postural y del movimiento, bastones), fortalecer los corsés musculares, relajar el músculo contracturado (masaje, relajación psicológica), evitar acciones repetitivas microtraumáticas… Además podríamos neutralizar las …

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El sentido del peligro

> El dolor es la expresión perceptiva de una valoración cerebral de amenaza. Su cualidad incita al individuo a atender y vigilar una zona corporal promoviendo una conducta defensiva de evitación de un supuesto daño, consumado o potencial.  Hay neuronas (nociceptores) que detectan daño celular violento y agentes físicoquímicos que lo provocan y hay neuronas que se dedican a valorar probabilidades de daño. Los nociceptores forman la red nociceptiva, el sentido del daño. Las neuronas evaluativas, predictoras de posibles daños, constituyen el sentido del peligro. El dolor aparece a veces por activación de nociceptores. Ha saltado la alarma al detectarse …

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