Hiperalgesia

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– Tengo el dolor alto. Me duele todo, siempre.

El dolor es una percepción que debiera emerger sólo ante situaciones de daño que exijan una conducta protectora de la integridad de los tejidos. Sólo hay que abrir el paraguas cuando llueve. Llevar siempre un paraguas abierto por si llueve no es una buena idea.

– Tengo siempre la tensión arterial alta.

La hipertensión sólo se justifica cuando nos encontramos en una situación que exige un régimen de flujo sanguíneo que garantice la llegada de sangre a los tejidos para afrontar determinadas situaciones. Las jirafas son hipertensas. De otro modo no llegaría la sangre a la cabeza. 

La hipertensión arterial sostenida acaba dañando las arterias. Es importante controlarla con fármacos y estilos saludables de vida.

Dicen ahora que el dolor continuado, crónico, acaba dañando el cerebro y que, al igual que sucede con la tensión arterial, debe controlarse con fármacos y estilos de vida saludables.

Hay un problema con esta propuesta: el consumo crónico de analgésicos es una importante causa de mortalidad. Un analgésico es un tóxico adictivo.

– Controle su dolor. No abuse de los analgésicos. Consulte a su médico.

– Ya le he consultado. Me dice que tome siempre precozmente el analgésico.

Se considera (erróneamente) que el dolor surge de los tejidos y que cuando llega al cerebro genera alguna perturbación, un estrés neuronal, que acaba encogiendo la corteza. 

– Tengo hambre. Siempre. Comería cualquier cosa.

– Coma algo. No espere. El hambre acaba creando problemas de salud.

Los alimentos son eficaces para controlar el hambre a corto plazo pero preparan más hambre futura. Lo que afecta a la salud no es sentir siempre hambre sino estar siempre comiendo, obedecer el requerimiento cerebral.

– Deme algo para no tener hambre. No quiero estar comiendo todo el día. Engordo. La comida tiene efectos secundarios.

La función del hambre es incitar al individuo a buscar y tragar comida. La función del dolor es la de incitarle a quedarse quieto.

– Me duele.

– No se mueva.

– Necesito moverme. Deme algo para que no me duela y pueda moverme.

Otras veces el cerebro utiliza el dolor para evitar que el individuo se quede quieto.

– No puedo parar en la cama. Necesito mover las piernas o incluso levantarme y caminar. 

– Levántese.

– Necesito estar en la cama para dormir. Deme algo para que no me duela y pueda estar quieto.

– Tiene usted el “síndrome de las piernas inquietas”.

El síndrome de las piernas inquietas es uno de los muchos síndromes de inquietud y desasosiego cerebral. A las piernas no les pasa nada. No hay problemas de circulación ni de otro tipo. Es el cerebro que expresa su inquietud en el escenario del descanso nocturno y prefiere, vaya a saber usted por qué, que el individuo siga despierto, explorando el mundo, alerta. 

– Estoy triste sin saber por qué.

– Haga algo interesante y placentero.

– No tengo ganas. Deme algo para las ganas.

El cerebro es un peligro para el individuo. No siempre acierta en sus evaluaciones. El miedo ancestral al daño y al fracaso hace que nos proteja en exceso o lo vea todo negro, sin motivo. Nos obliga a llevar siempre el paraguas abierto por el temor a que nos mojemos con la lluvia o a que nos quedemos, desganados, en casa. 

Hay que saber que existe la patología de las decisiones cerebrales, la política del exceso preventivo. El individuo debe saber que la gestión de los programas del organismo está en manos de un sistema que puede cometer graves errores de estrategia.

– Me preocupa mi cerebro. Me aburre con sus alarmismos y sus previsiones catastrofistas.

– No le haga caso. Confíe en la situación real de sus tejidos. No abra el paraguas. Hace un día espléndido. No hay ninguna nube. La predicción para toda esta semana es de “buen tiempo”.

– ¿No me puede dar algo contra el catastrofismo cerebral?

– Cordura. Confianza. Racionalidad. Conocimiento.

– No me sirve. Me refería a alguna terapia…

El catastrofismo y pesimismo cerebral genera un régimen de actividad neuronal que si se mantiene de forma crónica puede acabar generando adelgazamiento cortical y engorde amigdalar. El tedio apaga la neurogénesis de hipocampo. Las neuronas necesitan ambiente, buen rollo.

Hay veces que lo único que necesitamos es espabilar…

– Deme algo para el espabilamiento… Con todos los adelantos que hay hoy en día ¿no han sacado nada…?

– No.  

Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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4 respuestas a Hiperalgesia

  1. Anonymous dijo:

    >Arturo, llevo más de seis meses leyéndote diariamente, y sólo puedo decirte "gracias". Después de pasar por más de 9 médicos debido a mis constantes dolores lumbares y de ciática unido a una migraña diagnostica desde hace 10 años, sin solución alguna; un día un amigo me habló de tu blog, y desde entonces mi vida ha cambiado. Antes tenía más de 5 crisis de migrañas al mes y tomaba muchos analgésicos, ahora apenas llega a 2 y sólo si me duele mucho me tomo un paracetamol y voy controlando el dolor.Respecto a la lumbar estoy consiguiendo controlar la intensidad del dolor y he mejorado muchísimo, y espero de todo corazón con mi trabajo mental y tus magnificos artículos vencerlos totalmente.Mi vida ha cambiado y ha sido gracias a TÍ.Un abrazo.

  2. >Anonimo: gracias a tí por dar beneplácito a las reflexiones del blog. Saber que hay lectores aliviados con lo leido me resulta muy gratificante.Saludos

  3. Isabela dijo:

    Arturo, he conocido tu blog hace unos dias y estoy muy esperanzada con tus teorias. Tengo 50 años y tengo migraña desde que tengo 10, pero he empeorado muchisimo en el ultimo año, a pesar de tratamientos preventivos y reactivos con triptanes, antidepresivos, betabloqueantes y demas medicinas. Frente a este infierno de pastillas y cronificacion, el saber que existe curacion reeducando al cerebro con conocimiento me ha abierto una puerta a la luz. Ademas tengo sindrome de piernas inquietas. He pedido tu libro y espero con ansia leerlo para ver como salir de esto. De momento y con lo aprendido en tu blog, he pasado el primer dia sin analgesicos ni pastillas desde hace dos meses y lo llevo bien! Muchas gracias por compartir tan generosamente tu conocimiento. Un saludo

  4. Isabela: te animo a afrontar el reto de aprender desaprendiendo para librarte de todos los tópicos que forman la trama cognitiva de la migraña. Esa trama se puede disolver a través de la pedagogía neuronal y con un afrontamiento decidido de recuperar la vida normal, sin fármacos y sin miedos. Ya nos dirás cómo te va.

    Saludos

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