Intolerancia

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Homo sapiens (ma non troppo) es una especie que ha derivado hacia la versatilidad, a la adaptación a cualquier entorno. Cuando las cosas han pintado feas o escasas ha liado los bártulos y ha salido en busca de nuevos horizontes.

El organismo sapiens ha sobrevivido a todo tipo de penurias. Ha demostrado una estimable capacidad para la tolerancia.

Bueno… eso era antes, en los tiempos de la sabana y de las minisociedades nómadas, antes de los campos de cultivo y los rebaños. 

Los sapiens (m.n.t.) actuales habitan entornos controlados, a demanda. Se han vuelto intolerantes, demandantes. Lo que antes nos hacía espabilar ahora nos hace reclamar, echar balones fuera.

– Me duele todo. Cualquier estímulo se vuelve doloroso. 

A la intolerancia doliente a todo los neurólogos le llaman alodinia. 

Hay muchos sapiens (m.n.t.) intolerantes, alodínicos.

Los doctores culpan de la alodinia al padeciente. Le consideran melindroso, quejica, subsidiario de visita al psicólogo. Sostienen que el dolorimiento universal es cosa de individuos tocados de psicopatología…

– No puede dolerle todo…

– Lo que me mandó no me hace nada…

– No puede no hacerle nada…

A los doctores les perturba la arrogancia del dolor. No cabe en su mollera la posibilidad del fracaso. La inoperancia del calmante es un test que va a misa…

Le duele todo… nada le hace nada… luego hay gato psicopatológico encerrado.

Algunos doctores anotan en sus historias un término contundente, despreciativo:  “Totalgia” (duele todo). Cualquier colega que lo lea sabe ante qué tipo de padeciente se encuentra… 

Realmente no es el padeciente el responsable del dolor universal sino su organismo hecho cerebro.

Hay un organismo real, on line, de cuerpo presente… y otro virtual, imaginado, de cuerpo ausente, intervenido, hipotecado.

Muchos sapiens habitan el organismo virtual. Es un organismo sin límites en el que puede doler todo, a todas horas. Es un organismo al que ningún remedio le parece suficiente, que le hace miedos a cuanto existe. Luces, sonidos, olores, toques, pequeñas presiones, cambios de tiempo, hormonales… todo duele…

El organismo intolerante es inhabitable. No dispone de aislamiento sensorial, de filtros que segreguen lo relevante de lo ruidoso. Todo es amenazante, doliente.

A la intolerancia somática le buscan los buscones (con perdón) genes descaminados, hábitos neuroinsanos, tóxicos ambientales, conflictos emocionales expresados por vías equivocadas, holismos, miasmas internos…

El cerebro intolerante medra en este entorno explicativo que cultiva la melindrosidad somática.

El “todo duele” desenmascara al cerebro pusilánime, medrado amedrentado.

El “todo duele” del padeciente expresa un “todo amenaza” cerebral.

El cerebro sapiens no encuentra sosiego en el organismo virtual que imagina. Por si en cualquier lugar y momento puede suceder lo temido, la necrosis, mantiene operativa la alerta nociceptiva, el estado que hace que todo duela.

– ¿Le duele todo? Es normal que así sea. Tiene usted un cerebro intolerante…

– No le tolero el comentario…

A veces el cerebro intolerante, el soñador crónico de amenazas, contagia la intolerancia al padeciente, consigue que desconfíe de todo cuanto le gustaría hacer…

– YO algo tengo que tener. Algo no funciona bien. Mi cuerpo no es normal. No soy YO.

– Le doy la razón. Usted ya no es usted. Su cerebro se ha apoderado del YO. Está bajo arresto. No lo tolera…
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Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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Una respuesta a Intolerancia

  1. Ani dijo:

    >a mi me han hecho de todo. Hasta una lumbotomia para hacer una disectomia e irseles los tornillos hasta el receso y canal, y dejarme no solo una gran paresia… SINO DOLORES INTRATABLES.Me reinterrvinieron de urgencia… Me dicen que tomen pastillas y pastillas y que me vaya al psiquiatra. El psiquiatra dice que el coco lo tengo perfectisimamente bien, que no tolero vivir con tanto dolor. No que tenga depresión ni endógena ni reactiva. NO. En la Unidad del dolor me dicen que me empastille, que no pueden hacer nada por mi y yo elresto de mis dias en la cama… yde tantas pastillas el ácido ha corroído toda la dentina de mis dientes y me tienen que arreglar toda la boca porque se me van a caer.. a aprte del dolor dental.. ese no es nada. LO PEOR ES EL DE LAS PIERNAS, NALGAS, PERIANAL, PLANTAR… TODA LA PIERNA, Y LA OTRA TAMBIEN. MEJOR ME MUERO VERDAD? NADIE ME AYUDA COMO HAY QUE HACERLO. QUE ME QUEMEN LOS NERVIOS POR FAVOR Y ASI YA NO LLEGA LA SEÑAL DE DOLOR NI TENGO QUE TOMAR TANTOS FARMACOS… PERO A QUIEN LE IMPORTO YA…….

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