>El dolor crónico, canalizado

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David Julius, Baruch Minke y Linda Watkins han recibido merecidamente el Premio Príncipe de Asturias por su aportación en el campo de una importante familia de receptores nociceptivos (TRPV1) y de la glia en el complejo y mal resuelto problema del dolor crónico.

La comprensión de los mecanismos moleculares de la generación, tráfico y procesamiento de la señal nociceptiva siempre será bienvenida, aun cuando nos hace ver que la Biología es más compleja de lo que desearíamos cuando el objetivo es dar con las moléculas responsables del sufrimiento para neutralizarlas.

La familia de los TRP (potenciales transitorios de receptor) es ancestral evolutivamente y permite a las neuronas transformar (transducir) variables (térmicas, químicas) en un potencial eléctrico transitorio. Los receptores TRP son proteínas que contienen un canal iónico, un recinto cerrado que se abre ante determinados estímulos permitiendo la entrada de iones (carga eléctrica) generando así el potencial eléctrico que viaja por la red con la información de que en ese punto la temperatura era elevada, había ácido o picante (capsaicina).

El descubrimiento de que había receptores específicos para los estímulos nocivos abrió la puerta a la carrera por dar con los antagonistas. Una vez descubiertos se toman, bloquean los “canales del dolor” y ya está.

El periferalismo, la obcecación de ver sólo el problema de abajo hacia arriba, de las moléculas a los sentimientos, ha vendido siempre la piel del oso antes de cazarlo.

El problema del dolor crónico no es periférico, por más que se empeñen los que sólo ven química congelada en las neuronas. La bicha del dolor cronificado está en el cerebro, en las áreas evaluativas, en la cognición en la memoria, la función estrella de las neuronas. Un padeciente de dolor crónico con Alzheimer padecerá el dramático proceso de disolución progresiva de su YO y su circunstancia… dejará, entre otras cosas, de sentir dolor, en ausencia de daño.  

Los fármacos no sólo no resuelven el problema del dolor crónico sino que lo complican, engatusando al sistema de recompensa en una adicción en espiral, paralela a la desesperación del padeciente, al comprobar la falta de eficacia a pesar de la ensalada de antinflamatorios, anticomiciales (anticanal), opiáceos y antidepresivos.

“El descubrimiento abre las puertas a nuevos fármacos…”


Llevo varios años quitando fármacos y aportando conocimiento neurobiológico en todo tipo de dolores cronificados con resultados variables. La ineficacia farmacológica sigue, en este tema, donde siempre ha estado y el analfabetismo biológico, la mala información, también.

Los neurólogos quieren que sea verdad que todo en el tema del dolor son “canalopatías”, carencias y excesos de receptores. No quieren saber nada de neurobiología de la percepción. Todo es química. Serotonina, noradrenalina, dopamina y canales ionicos. La literatura es sólo letras: ABCDEFG…

Los investigadores cumplen con su obligación y rastrean la compleja red de receptores de membrana para dar con  el modo de someter a los “sensores del dolor” y evitar así que lleguen sus señales a la conciencia. 

Descartes sigue vivo, a pesar de Damasio (galardonado tambien con el Principe de Asturias a sugerencia de la Sociedad Española de Neurología, una entidad absolutamente cartesiana). El dolor (para los cartesianos) se produce en los tejidos y viaja hacia el cerebro. Los canales ionicos lo detectan, lo transforman en una señal, al igual que un micrófono transforma el sonido en la suya. Apagamos los micrófonos del dolor y así el individuo no oye nada por los altavoces de la conciencia… ¿Más cuestiones?…

Ni el sonido ni el dolor se producen en el exterior. Sólo existen más allá del cerebro, en la conciencia… y siempre surgen de un procesamiento complejo en el que se integran señales periféricas y memorias del pasado, presente y futuro, memorias de sucesos propios y ajenos, de predicciones de expertos, de esperanzas y desesperanzas. Son las memorias del dolor las que deben analizarse y rescribir. Es la narrativa cerebral la que alimenta los miedos irracionales… No conseguiremos nada bloqueando canales ionicos. No existen fármacos para olvidar ni para memorizar selectivamente lo que a uno le convenga…

Los padecientes de dolor crónico habrán leído la noticia de la concesión del Premio con esperanza. 

Con el tiempo he aprendido a desconfiar de esa supuesta virtud teologal. Es la antesala de la desesperanza, una condición común en los padecientes…

El dolor crónico necesita pedagogía, realismo, trabajo… Demasiadas tareas para ser suplidas con un comprimido, por mucho que bloquee unos canales…   

Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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9 respuestas a >El dolor crónico, canalizado

  1. legemcruz dijo:

    >Estimado Dr.Qué suerte que esté ud. ahí: cuando anoche escuché la noticia en el telediario pensé en ud. y en lo contento que se pondría con el premio: hablaban de neuronas…Pero me duró poco la alegría, cuando dijeron que este descubrimiento posibilitaba la creación de nuevos farmacos especificos para cada uno de los diferentes dolores crónicos. ¿Había entendido mal la noticia? Pensé en escribirle y pedirle por favor que lo explicara, pero al final no pude pero !habla usted de eso hoy!. Gracias,me quedo más tranquila, y mi cerebro tambien.Cruz

  2. >legemcruz: es inevitable asistir a la presentación a bombo y platillo, en este caso, con Premio de postín, de los últimos avances de la Ciencia que van a permitir…La biología molecular vende fácil sobre todo si se vocean sus hallazgos por una prensa proclive a convertir en noticiable casi todo.Saludos

  3. cari dijo:

    >Hola Arturo, muy buena tu analogía de la inutilidad de pretender entender el dolor como sólo químicos, como a la literatura por sólo ABCD..Supongo q nada tiene sentido biológico o literario sin una línea argumental, y a esta del dolor crónico la vamos entendiendo gracias a la neurobiología y a tu inestimable pedagogía y esfuerzo diario.Adhiero a tu visión sobre la esperanza. Con el tiempo uno aprende que es una forma de evasión, que le da al tiempo de espera un sentido: lo sublima, y al final lo traiciona.Es como la fe ciega.No creo en ninguna de las dos. Pero sí en la espera y la fe informadas y activas.Así es que seguimos aprendiendo. En mi caso, quizás me falte un trecho, quizás tenga que comer mucho pan y mucha sal para que la Fibromialgia sea un mal recuerdo. Pero voy bien, poniendo a prueba esto de exponerme a lo que mi cerebro tiene fobia.Noto que mientras estoy en acción dándole duro a los fantasmas, el dolor no está ahí. Pero aparece con redoblado rigor cuando descanso o no tengo qué hacer. Me cuesta relajarme o disfrutar de no hacer nada porque se activa el programa de enfermedad.Como si, al ver lo que estuve haciendo, al mirar atrás, el Cerebrodios me castigara transformándome en estatua de sal, inmovilizada y a merced de cualquier lluvia.. Qué hacer en esas situaciones?Saludos y gracias siempre.

  4. cari dijo:

    >Olvidé comentarte que me queda claro que el cerebro suele castigarnos así a veces a los hiperactivos. Lo leí sonriendo en varias entradas en que lo explicas porque me vi descripta.Sé que no está sucediendo nada en todos esos tejidos que duelen tanto.La pregunta es: tratar de descansar igual aunque resulte casi imposible sintiéndose tan enfermo? O seguir trabajando en otras cosas? O meditar, hacer yoga, cartas astrales, tiradas de I Ching:-) Los fines de semana son durísimos.. Menos mal que están tus publicaciones para meterse en la cama y trabajar con ellas.Más saludos.

  5. Fisiograna dijo:

    >El éxito de la biologia molecular aplicada al tratamiento del dolor responde a una necesidad social: no sufrir, no pensar, alcanzar el máximo bienestar posible. Es una exigencia de la sociedad de consumo: alcanzar este bienestar sin esfuerzo y CON INMEDIATEZ. Algunos estudios nos han mostrado que la prevalencia del dolor crónico es mayor en paises desarrollados. Ahora nos dicen que parece que todo es molecular, que basta con bloquear canales, receptores…entonces ¿las células gliales, por ejemplo, se activan mas en unas regiones que otras del planeta?.. Por otra parte, me surge otra cuestión al respecto: el dolor es un mecanismo de defensa ante una amenaza, uno de los muchos que tiene nuestro organismo. Si logramos bloquear eficazmente estos canales a nivel periférico, ¿se potenciaran otros mecanismos de defensa ante esa amenaza que produzcan otra somatosensación distinta al dolor?

  6. >Cari: cada persona es un mundo y no es posible dar recomendaciones sobre lo que debemos hacer. El menú lo elige cada cual según lo que da sentido a su vida. Si el cerebro evalúa como amenazante para los tejidos nuestra agenda debemos utilizar el conocimiento y la visualización de normalidad y cielo despejado para dar curso a nuestras decisiones sin que el cerebro nos agobie y mortifique con sus presagios de nubarrones posibles.Debes hacer un trabajo de erosión de expectativas y creencias desde tu convicción y poniéndote en el pellejo del cerebro…Saludos

  7. >fisiograna: efectivamente el cerebro tiende a tirar hacia lo inmediato. Ello es así porque la evolución ha operado en entornos con mucha incertidumbre donde lo sensato era optar por el pájaro en mano.Con toda seguridad si no modificamos la evaluación alarmista con argumentos, limitándonos a bloquear micrófonos, el organismo recompondrá su objetivos defensivos utilizando las vías que dejemos intactas…

  8. cari dijo:

    >Gracias por tu respuesta Arturo, pero me expresé mal. La pregunta no es qué hacer con mi tiempo de descanso, sólo eso te falta..Sino si debemos hacer exactamente lo contrario de lo que el cerebro intenta imponernos con su conducta de enfermedad.Poniéndome en el pellejo de mi cerebro, acuerdo con él que el descanso es lo mejor en ese momento.Me "duele" que me lo imponga llevándome de una oreja a la cama. Pero me dejas claro que debo cuestionarle sus modos. Gracias.

  9. >Cari: la migraña contiene la estructura de un miedo fóbico cerebral a un suceso necrótico interno. En las fobias podemos optar por la evitación del escenario y propósito, con alivio inmediato, o por la racionalización, plantando cara al cerebro y defendiendo con argumentos nuestro propósito (por ejemplo descansar, sin tirón de orejas, claro). La memoria de dolor es potente emocionalmente y funciona como todas las memorias emocionales. Debemos hacer un trabajo racionalizador y erosionarlas para que vayan perdiendo peso, presencia…

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