>Eugenesia y eugnosia

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El desciframiento del genoma, el “libro de la vida”, marcó el pistoletazo de salida de la caza de brujas de los genes malos, incapaces de aportar el kit mínimo de proteínas necesario para soportar esta buena-mala vida que nos pegamos.  

No hay día que no se comunique con alivio la identificación de una nueva pifia de algún gen. Hay genética para todo. Pasaremos pronto de las prótesis de cadera a las genómicas y de los implantes dentales a los mentales. La eugenesia la tenemos a tiro de piedra. 

El “cartillero” de antaño acudirá a la oficina correspondiente provisto de su tarjeta genómica para que un sistema robotizado le indique el antídoto personalizado que corregirá genoespecíficamente sus cuitas somáticas, sus desánimos y sus desarreglos emocionales.

El atormentado y voluminoso colectivo de padecientes sin certificado de enfermedad verán colmada su extraña necesidad de saberse reconocidos y titulados como enfermos, inválidos e incapaces gracias a que un simple vistazo al genoma desvelará las claves de tanta penosidad.

– Tiene usted el genoma degenerado. Con esto no va a ninguna parte. No me extraña que le duela y que no pueda con su alma…

Los padecientes sentirán el alivio de saberse inocentes de su penosidad física y psicológica.

– Tiene usted un déficit de varias enzimas. Debe evitar lo contenido en esta lista.

– ¿No tiene operación…?

– Todo se andará. De momento es lo que hay. Calma.

La percepción de vida miserable proviene, al decir de nuestros expertos, de una degradación acelerada de nuestro genoma y de un empeño (genético) en saltarnos las listas de lo prohibido.

Los padecientes descubren en ocasiones con alborozo que sus cuitas somáticas eran debidas al consumo de ternera (caso real) y que ha bastado eliminarla de la dieta para acabar con las migrañas. Un bistec de ternera no vale una migraña. Se comprende la satisfacción del ex-padeciente y el orgullo del profesional que levantó la liebre de la ternera.

No soy quién para juzgar la veracidad de todo cuanto se proclama de los genes del sufrimiento en ausencia de daño. La genética anda siempre por medio de todo… pero nunca es entendible si no se analiza desde la óptica de su interacción con el entorno.

El entorno de los sapiens (ma non troppo) no sólo contiene alimentos artificializados, tóxicos, contaminación y campos electromagnéticos. Hay algo más y ese algo más es información, cultura, adiestramiento, instrucción, aprendizaje socializado.

Hay información para todos los gustos. ¡Conozca usted lo que más le guste! ¡La verdad no existe…! ¡Escoja sus principios! 

– Me han dicho que mis migrañas pueden venir de la información… que no es el chocolate sino su mala prensa…

– Bobadas…

La caza de brujas de genes degenerados está produciendo una degeneración del conocimiento fiable, neurobiológico. Da lo mismo lo que espere, tema y crea cada cual. El dolor, al parecer, no tiene nada que ver con ello… pero lo tiene y mucho.

En la época de la eugenesia, de la eugimnasia y de la eumagnesia sigue siendo necesaria la eugnosia, el buen conocimiento.

Los padecientes sanos tienen derecho a reclamar no un título de enfermedad sino percepción de salud, secuestrada en su propio cerebro por el carcelero del adoctrinamiento cultural sobre genes, hábitos y enfermedades emergentes.

– Si no lo veo no lo creo…

– Es al revés. Tiene que creerlo para verlo…


– De lo que se come se cría…


– De lo que se cree se cría…

Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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6 respuestas a >Eugenesia y eugnosia

  1. inaki dijo:

    >Efectivamente no podemos impedir que crezca aquello que alimentamos.Pero muchas veces los homo sapiens(mnt)pensamos que es posible cambiar las consecuencias indeseables sin cambiar las causas que las generan. Craso error. Sin movimiento de fichas no es posible ganar la partida.

  2. LOURDES dijo:

    >Simplemente hay que creer para verlo,Y YO DIRÍA: simplemente ha que conocer -que ya lleva implícito creer en este caso- para verlo; y sin más, apasionada por los nuevos conocimientos de la neurociencia y biología del dolor, se va la pesadilla. Pon la música alta, da igual que se caiga el tenedor, la menstruación no va a poder conmigo, ni la ATM tampoco. Hasta el día de hoy. Este tipo de conocimiento de nuestro propio cuerpo es vital. Es un tipo de información que debería de estar al alcance de todo ciudadano (educación para el dolor)desde incluso los colegios.Siempre tengo que volver a darle las gracias. Saludos.Creo que mi metáfora jurídica no le gustó mucho. Es complicada y no sirve de mucho.

  3. >iñaki: estamos adoctrinados en la cultura de la solución inmediata a todo malestar, en la disponibilidad del "al menos un alivio" y, efectivamente renunciamos a conocer las verdaderas causas.

  4. >Lourdes: hay mucha resistencia a aceptar que el conocimiento sobre organismo comdiciona y a veces determina nuestra percepción de salud-enfermedad. La metáfora judicial está pendiente de ser considerada con sosiego. La leí un poco por encima y la tengo pendiente de un repaso a fondo. Tendrás noticias.

  5. Manderley dijo:

    >Ojeando esta tarde en uno de los kioskos de mi barrio, topé con el último número de la revista Integral. Uno de sus artículos hacía mención sobre nuevos tratamientos en la fibromialgia. Sin esperar nada más allá de lo que en los últimos años se habló sobre la fibromialgia, cual es mi sorpresa al mencionar al cerebro en relación al dolor en ausencia de daño del tejido por encendido de alarmas de manera errónea,la importancia de las creencias,etc. Incluso cita a Lorimer y moseley en el artículo. Y sobre todo, el apoyo del paciente en la fisioterapia en cuanto a reeducar al paciente, nuestro papel pegagógico y nuestras armas dentro de la terapia manual….Quizás sea un espejismos, o quizás puede que algo esté empezando a cambiar…..

  6. >Manderley: aun no he tenido oportunidad de hacerme con el número de la revista Integral para certificar con mis propios ojos lo que cuentas pero se trata de una excelente noticia, la referencia en los medios al papel del cerebro y su función evaluativa en la cocina del dolor crónico y la importancia que debería concederse al fisioterapeuta en su valoración y resolución. Estoy convencido de que no hay retorno y que las confusas aguas de la fibromialgia acabarán encontrando su cauce en las propuestas que venimos defendiendo, con poco éxito, desde el NOI (Butler, Moseley), la SEFID y un servidor desde este blog y publicaciones previas.Espero que las Asociaciones de pacientes vean claramente que se debe dar un giro radical a su posicionamiento conceptual y terapéutico. Deben abrir los ojos y oentrar en la nueva fisioterapia sus esperanzas.Gracias por haber detectado la reseña. Eso indica que "andas al loro".Saludos

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