>No soy de esas personas que…

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Cuando se exponen los procesos básicos de generación de dolor, en ausencia de daño, muchos pacientes creen que estamos haciendo un juicio sobre su personalidad, su actitud ante la enfermedad o el sufrimiento. Piensan que estamos atribuyendo el origen del dolor a su condición hipocondríaca y pusilánime, a un carácter frágil que se viene abajo al primer atisbo de sufrimiento.

– No soy de esas personas que se quedan en casa. Aunque me duela, intento hacer la vida normal… pero…

A veces resulta complicado para el paciente el reconocer que estamos, simplemente, tratando de explicar el funcionamiento del cerebro… humano, el suyo y el de cualquier otro congénere sapiens (ma non troppo). 

El cerebro humano se caracteriza por su condición genética alarmista (como los cerebros de todos los animales), su dependencia de la experiencia de sucesos sufridos en carne propia y ajena (como muchos otros animales) y de la instrucción experta recibida por los que saben de interior y guían la construcción de creencias y expectativas sobre salud y enfermedad, circunstancia exclusiva de los sapiens sapiens (m.n.t.).

– No le juzgo. Sólo trato de que conozca un poco el modo en el que el cerebro humano funciona.

– No crea que me gusta tomar pastillas…

A nadie le gustan las pastillas. Todo el mundo aborrece tomar medicación pero también aborrece el sufrimiento y cuando el dolor aprieta, por más que nos tengamos por abnegados y valerosos, podemos acabar solicitando la ayuda de los fármacos o de cualquier terapia ofrecida en el mercadillo de los remedios.

– No es usted el que quiere medicarse. Es su cerebro, el sistema de recompensa, el que le presiona hacia conductas de consumo de soluciones en las que cree dócil y cándidamente. El cerebro grita y patalea con el dolor como un niño pequeño para conseguir que usted tome el «calmante». Si obedece se queda tranquilo y retira el dolor (deja de gritar y pedir auxilio) o pide algo más fuerte…

El cerebro humano está capacitado para contactar con el entorno y construir programas, decisiones, encendidos y apagados… Sólo necesita experiencia y buen ejemplo (observar racionalidad y recibir información biológicamente correcta). Es un sistema plástico, con gran poder de adaptación. La cultura lo transforma en un sistema rígido, lleno de instrucciones: si se produce A respóndase con B…

Las propuestas son múltiples y compiten entre sí pero todas están cortadas por el mismo patrón de generar conductas preprogramadas, desvinculadas de lo racional…

El individuo será presa de su cerebro colonizado por la cultura alarmista y protectora, la que genera a la vez miedo y conjuros, falsos venenos y antídotos (siempre falsos pues no hay tal veneno). Es un magnífico hongo comestible.

Todos somos de esas personas que… Todos tenemos cerebro humano, potencialmente equivocado en la gestión de recursos de alarma, por obra y gracia de una genética que nos obliga a la dependencia cultural. 

Urge la revisión de los contenidos de la cultura en la que nos desarrollamos. Hace falta un período de ilustración biológica, saber que dependemos en gran medida de decisiones de nuestro poderoso y frágil cerebro.

Colesterol, omega 3, ejercicio, dietas, relajaciones… todo lo que quiera… pero cuide también la alimentación de su cerebro. A veces no come mas que comida basura,… miedo irracional… falsos remedios…

2019-07-25 11.12.31

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

3 comentarios sobre “>No soy de esas personas que…

  1. >Estimado Dr. Arturo:¿Podría usted algún día hablar en alguna entrada del papel de la amígdala o sistema límbico en la génesis de evaluaciones catastrofistas?Me refiero a ese tipo de creencias, vivencias, experiencias, miedos o fobias… no gobernadas por contenidos conscientes, y que sin embargo emergen a la consciencia y configuran la evaluación de amenaza que percibe el cerebro, respecto a daño necrótico, movimiento, etc.Muy buena la entrada de hoy. Frase del día: el sistema es plástico, es la cultura quien lo hace rígido! Muchas gracias!

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