>Los encadenantes migrañosos

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Sostienen los neurólogos que la migraña es enfermedad cerebral de origen genético. El cerebro migrañoso tendría para ellos una condición de hiperexcitabilidad ante diversos estímulos, los famosos «desencadenantes»: estados y agentes variopintos que tendrían el sorprendente poder de «desencadenar» (no se sabe bien cómo) una tormenta neuronal, justo en los circuitos responsables de que duela media cabeza, no se soporten ruidos, luces ni olores y acabe uno vomitando los macarrones. 

Si sorprendentes son los genes del dolor que afectan sólo a la cabeza (o a veces sólo media), ya que nada impediría que hubiera una genética del dolor de muelas del de rodilla o de la cuscusilla, no menos sorprendente resulta el poder del chocolate, el viento, la luminosidad, irse de viaje o preparar un examen, de «desencadenar» la furia incontenible del «generador de migraña» (un concepto también sorprendente). 

Los neurólogos se ufanan de haber descrito ya nada menos que ciento cincuenta especies de desencadenantes y esperan ir describiendo muchos más a medida que «las ciencias sigan avanzando una barbaridad». 

Realmente los desencadenantes son encadenantes: encadenan al padeciente a sufrir el despropósito del pánico a la necrosis por haberse tomado una copita de champán, un bombón, el queso preferido (curado, claro) o que el día haya salido radiante. 

El cerebro humano tiende a la irracionalidad, no por una condición genética sino por impulso de lo que va construyendo como sistema de creencias. 

Los encadenantes migrañosos ponen al descubierto a un cerebro creyente en paparruchadas, supersticioso, asustadizo, hipocondríaco. 

La solución al problema de los encadenantes es el corte de mangas.

Ayer una visitante del blog (Cruz) dio testimonio de su corte de mangas. Se tomó unos vinos a su salud y comprobó que nada sucedió. Su cerebro había descatalogado el alcohol como «desencadenante». 

El cerebro migrañoso no es sádico. No gusta de torturar al usuario, verlo en el cuarto oscuro vomitando en pleno paroxismo de dolor. El cerebro migrañoso es básicamente un cerebro pichón, cándido, temeroso de lo que le cuentan, observador empático del sufrimiento ajeno, vigilante sensible de todo lo que huela a nocividad, obediente a la cultura alarmista en la que está criado.

El cerebro migrañoso está encadenado a creencias irracionales propagadas a todos los vientos en todos los medios sin el menor recato por expertos con el pecho rebosante de autocondecoraciones.

Para mí que la genética de la migraña es la genética de la copia-imitación y la obediencia, la que genera la probabilidad de tragarse lo que dicen los agoreros.

El padeciente migrañoso haría bien en no querer ir a la mazmorra y ponerse los grilletes cada vez que sale viento sur o ha trabajado en el ordenador. Debiera desobedecer a su cerebro, rebelarse, continuar con lo programado, no tomarse el placebo-calmante. 

– Ayer intenté hacer lo que me dijo y acabé en Urgencias…

Librarse de las cadenas cerebrales no es fácil pero con convicción, sosiego y persistencia se consigue.

Lo primero es liberarse de la cultura migrañosa, la que hemos mamado sin darnos cuenta desde que nacimos. Una vez producido el proceso de «verlo claro», el efecto ¡AJÁ!, se saca pecho y se escoge un buen vino, un buen queso o lo que más rabia le hubiera dado al cerebro alarmista y nos quedamos tan anchos.   

Si no funciona es que el cerebro sigue aferrado a su irracionalidad.

   «… y la luz se hizo en mi cerebro…» (legemcruz, 25-2-10)

  «llegué a tomar dos copitas de vino, absolutamente postcrito en mi anterior vida… y ¡qué rico y qué inofensivo!» (legemcruz, 25-2-10)


2019-07-25 11.12.31

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

11 comentarios sobre “>Los encadenantes migrañosos

  1. >Efectivamente, la experiencia que confirma la hipótesis es clave para desencadenarse de los desencadenantes. Al igual que sucede con el miedo, es duro exponerse, sentirse mal en el momento, para luego ganar libertad y sentirse mejor.El problema lo reflejaba Bart Simpson cuando mientras estaba pescando en la orilla de un rio decía "que bien se pasa hipotecando el futuro".Pacientes como Cruz son un aliciente para qie continues en la "pelea", me alegro mucho.Saludo

  2. >Aunque esté metida en el ajo neuronal que Arturo se trae entre manos, me doy cuenta de que admiro a personas como Cruz, que tienen la capacidad de entender y cambiar de esta manera. Enhorabuena Cruz!!

  3. >Este estudio de la ortodoncia si que es bueno, bueno……Un 35% mas de probabilidades de que a los 30 años necesites un tratamiento de ortodoncia……En cualquier caso, aprendices en estadística. Yo desarrollé una formula que predice con ABSOLUTA fiabilidad y exactitud, las probabilidades en porcentajes de que el papa (Mazinger o cualquier otro) muera. Lo pueden ver aquí:http://haymicabecita.blogspot.com/2008/12/cuando-gales-juega-bien-al-rugby-el.htmlSaludos y no hay de qué en absoluto, Arturo.

  4. >Ya conté que sufrí jaquecas oftálmicas de los 16 a los 25. Mi madre me dijo, "cuando des a luz verás como desaparecen". Así ocurrió. Digo que lo sabría por experiencia (genetica) o yo me lo creí. Desde entonces solo he vuelto a tener dos. Al contrario, mi ex empezó a tenerlas cuando yo parí y todavía no le han abandonado. Para él el desencadenante es el alcohol, aunque sea un chupito. Pobre.Hay algo claro: una servidora no es hipocondríaca y el otro sí. Ahora me surge una interrogante ¿sera la capacidad de cambio y de adaptación lo que se encuentre en la raíz de estas cuestiones.? Porque si fuera así, esta, como otras diferencias se podrían entenderUn abrazo.

  5. >Felicidades por este blog. Hace poco que lo he descubierto y lo encuentro fenomenal. Yo padezco migrañas desde la adolescencia (ahora tengo 26)y cada vez duran más y son peores por la resistencia a los fármacos que voy adquiriendo. Creo que mi inquisidor tiene pánico a la progesterona y cada vez que tengo que menstruar hago visualizaciones, intento hablar con él, calmarlo pero nada y me da 2-3 días de taladro.Estoy pensando en ir a un profesional de PNL o hipnosis para colarle el mensaje, constel·laciones… pero tengo miedo a no acertar y dar con algo esotérico que no me sirva. Si tiene algún consejo se lo agradeciría mucho.Grácias y felicidades por la iniciativa de nuevo.Eva

  6. >emejota: no conocemos las respuestas a todas las preguntas. Sólo nos acercamos a cuestiones generales, cosas que influyen globalmente. El cerebro actualiza con las transiciones, con las nuevas situaciones, reorganiza sus prioridades. Es habitual que con el embarazo las migrañas aflojen. Hay una novedad relevante y eso hace que se produzca un reseteo. Una vez desembarazadas las mujeres tienden como grupo a reanudar sus migrañas.El pobre ex inició su currículum migrañoso con el embarazo. Hay algunos-as que sólo tienen migraña en fines de semana y vacaciones. Cada mollera es distinta. Yo no me rompería la cabeza buscando explicaciones a lo que ha sucedido.Más que capacidad de adaptación está en juego la asignación de relevancias en cada momento y lugar.

  7. >Eva: no conozco la fórmula para librarse del despropósito migrañoso. Las pacientes que van bien tampoco te podrían traspasar la fórmula. Simplemente han entendido, han creído y lo han aplicado. Los cambios hormonales son irrelevantes respecto a la seguridad física de la cabeza. No es más probable que se infecten las meninges o se rompa una arteria porque haya disminuido el nivel de estrógenos. Cada vez que cambia el decorado (hormonal, meteorológico, viajes, cambio de laborable a festivo…) el cerebro aumenta la alerta y eso hace más probable que cometa errores de evaluación de peligrosidad. La PNL comparte en su base lo que se explica en el blog y probablemente mejora la capacidad de autogestión en todos los terrenos. La hipnosis no es mas que una técnica de profundizar la atención desde uno mismo o con ayuda externa. Yo creo que ambas herramientas pueden ser interesantes pero como elementos auxiliares, algo así como unas rueditas auxiliares a los lados para aprender a andar en la bici de verdad, la de dos ruedas.Saludos

  8. >Muchas gracias Arturo, me está ayudando más de lo que pueda pensar. Recojo su mensaje y me lo llevo hacia este camino que he empezado gracias a su blog. Espero poderle ir trasmitiendo mis progresos.Un abrazoEva

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