>Integridad tisular y bienestar

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– ¿Qué tal ahora?


– Me siento mejor. La cosa funciona.


Las acciones terapéuticas buscan a veces la neutralización de los síntomas sin reparar en el fondo del problema que los produce.


– El antitérmico ha funcionado. Ha bajado la fiebre. Estoy mejor…


Sentirse mejor no es equivalente a estar mejor. Bajar la temperatura no implica ninguna ayuda al organismo. La fiebre es una respuesta defensiva que echa una manita en la tarea de eliminar gérmenes.


La inflamación produce dolor e hinchazón. Eliminar el dolor y reducir la hinchazón no quiere decir que estamos ayudando a reparar la zona lesionada.


La aplicación de frío en una lesión puede que enfríe los síntomas pero no está demostrado que favorezca el proceso de reparación del tejido lesionado. Hay estudios para todos los gustos. Tiendo a concluir que si hay investigadores que no encuentran beneficio en una práctica terapéutica es que esa práctica es ineficaz o el beneficio es mínimo.


Los procesos biológicos son tremendamente complejos. El flujo informativo de señales es apabullante y sólo parcialmente conocido. No hay moléculas buenas y malas ni células destructivas. Los neutrófilos, los primeros en llegar a la zona lesionada son células agresivas que disponen de medios químicos tóxicos que emplean en librarnos de gérmenes y células dañadas. Una acción terapéutica que disminuya su número, no necesariamente es beneficiosa.


La inflamación tiene mala prensa porque se identifica con los síntomas y nos empeñamos en eliminarlos, negándole la esencia defensiva.


El organismo ha seleccionado mecanismos de contención de la peligrosa respuesta inflamatoria. Esos mecanismos se ponen en marcha desde el primer momento. Puede que el equilibrio entre el ímpetu defensivo y su contención no sea el adecuado en ocasiones pero ello podría suceder en cualquiera de las direcciones. Lo mismo podría haber una inflamación excesiva que insuficiente.


– Tome este medicamento. Es un inflamatorio. A veces el organismo se queda corto y no nos defiende bien.


Muchos pocesos se desarrollan sin que salte la alarma del dolor. Hay infartos de miocardio indoloros.


– Va a tomar estas pastillas que reducen el umbral del dolor. Así si vuelve a tener problemas con las coronarias conseguiremos que tenga dolor y podemos ayudarle.


Hay dolores e inflamaciones sin daño y daño sin dolor ni inflamación.


Hay un abuso en dar por sentado que donde duele hay inflamación. Hay abuso en la utilización de antinflamatorios. Hay abuso en definir a la inflamación como una enemiga de los tejidos.


La inflamación es peligrosa, sin duda. Las respuestas defensivas siempre lo son. El organismo actúa «sabiendo» que es así.


Muchas veces la labor del terapeuta debiera ser la de asistir atento a la evolución del proceso evitando la tentación de intervenir, por principio.


– ¿No me manda nada? ¿No me pone «un tratamiento»?


Los pacientes favorecen el intervencionismo del profesional y este se deja llevar, en ocasiones de la necesidad de dejar constancia de su razón de ser, aplicando algún remedio.


Puede que los años me hayan vuelto escéptico. Depende respecto a qué. Creo en algunos remedios y no en otros. Creo, sobre todo, que la biología es compleja y que nos atribuimos un conocimiento que no tenemos y entramos a corregir sin fundamento, precipitadamente, validando lo que hacemos si conseguimos que el paciente se siente mejor.


Ojos que no ven, corazón que no siente…


Tenemos derecho a buscar el bienestar pero no debemos deducir que si lo conseguimos hemos mejorado por ello la situación de los tejidos lesionados.


Podemos decidir reducir la percepción de la realidad pero ello no quiere decir que la hemos modificado.


2019-07-25 11.12.31

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

2 comentarios sobre “>Integridad tisular y bienestar

  1. >Buenos días, me ha hecho gracia la frase de "tómese un inflamatorio", y me ha recordado a un profesor de homeopatía que fue la primera persona que me hizo ver las "ventajas" de la inflamación. En homeopatía no tratan la inflamación con antiinflamatorios, sino que buscan "modularla" para que, digamos, no se nos vaya de las manos.Por otro lado, me vienen a la mente técnicas de tto que realmente son inflamatorias (si nos paramos a pensarlo), y que a la larga son treméndamente eficaces en muchas ocasiones.También recuerdo una especie de martillito con pinchos que alguno (un poco sádico) empleaba para tratar tendinitis en el hombro, provocando una inflamación en la zona (yo hasta ahí no he llegado).Manderley hablaba el otro día de los curanderos que hacen especie de Cyriax en los esguinces de tobillo, con resultados (al menos para el paciente). ¿Debidos a la modulación central o debidos al efecto inflamatorio? ¿O quizás porque realmente terminan por romper totalmente el ligamento dañado?Y por último, un breve comentario sobre el frío. Cuando hace años leí el libro verde de "Crioterapia" me quedé impresionado por dos cosas: una, por los resultados de la aplicación del hielo; otra porque era de los primeros libros con clara evidencia científica que caían en mis manos. Sin embargo, hoy en día soy algo escéptico en la aplicación del frío, y sólo lo empleo en momentos muy específicos en los que no me "atrevo" a dejar de recomendarlo…(Disculpen la intromisión, pero hoy el día ha comenzado muy caliente…)

  2. >iMAM: el concepto de "mejoría" es siempre complicado. Basta con que duela menos para que demos por sentado que hemos mejorado la lesión, pero no es así. Cualquier aplicación terpéutica por modulación central puede modificar la respuesta de dolor, y, posiblemente la inflamatoria, independientemente de cómo vaya la lesión.Antes se aplicaban revulsivos cutáneos, fricciones vigorosas en vez de hielo. Creo que nuestra capacidad para mejorar tejidos lesionados, sobrecargados por el esfuerzo o falta de hábito es más limitada de lo que tendemos a atribuirnos. Saludos

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