>El miedo metido en el cuerpo

>



Los organismos pluricelulares viven con el miedo metido en el cuerpo. Tienen sobre sí la espada de Damocles de la muerte violenta de sus células por agentes y estados físicos, químicos y biológicos capaces de inducirla.


El sistema neuroinmune vigila día y noche cada rincón del organismo tratando de detectar cualquier indicio de posibilidad-probabilidad de sucesos letales violentos.


El individuo mientras tanto puede estar ajeno al peligro, asintomático, o, por el contrario, ser solicitado por el cerebro, a través de diversas percepciones de alerta como el frío, el calor, la sed, el hambre, el picor o… el dolor.


El sentido y propósito de los avisos perceptivos es implicar al individuo en una conducta defensiva: abrigarse, comer, beber, rascarse, salir huyendo o prepararse para la lucha.


La percatación del dolor permite al individuo deducir que el cerebro ha activado la alerta roja allí donde duele, en ese momento. La cualidad sensorial y afectiva del dolor consigue captar la atención del padeciente incitándole a una conducta defensiva programada. Si se cumple lo exigido el dolor suaviza la presión y si el individuo trata de proseguir con lo programado el cerebro aprieta las tuercas.


El miedo a la necrosis celular (muerte violenta) está alimentado por todo tipo de informaciones. El sistema neuroinmune procesa todas las señales potencialmente alertadoras y cuando cree que existe una posibilidad-probabilidad suficiente de peligro activa las alarmas.

Duele porque el cerebro teme necrosis. El individuo puede compartir ese miedo o no pero lo que siempre teme es al dolor, al sufrimiento y busca soluciones para esquivarlo.


– Se activa posibilidad de necrosis en el lado izquierdo de la cabeza. Ha salido el día soleado…


– Me duele. Voy a tener migraña. Me tomo el calmante y me voy para casa a meterme en el cuarto a oscuras… antes de que sea demasiado tarde…


¿Por qué va a haber necrosis en el lado izquierdo de la cabeza porque ha salido el día soleado?


Eso no tiene importancia. Lo importante es que si sale el día soleado duele la cabeza y habrá que espabilarse para evitar el dolor, hacer lo que el cerebro nos pida, aunque sea absurdo.


Debemos obediencia ciega a lo que el cuerpo nos pida. No sirve de nada argumentar. Hacer ver al cerebro que la alarma es absurda no tiene trascendencia. Es una pérdida de tiempo…


Sabemos que aplicando una crema inerte a un antebrazo al que luego vamos a someter a estímulos dolorosos podemos aumentar o disminuir el dolor diciendo al individuo que la crema le va a aumentar o reducir el dolor. Un simple cambio de verbo modifica la intensidad del sufrimiento ante la misma situación de estímulos.


¿La veracidad de la información es irrelevante? ¿Lo que contamos al cerebro no cuenta?


¿Debemos dejar que le calienten la cabeza al organismo con miedos irracionales, supersticiones de todo tipo?


No lo creo así. La estrategia de contar cuentos para conseguir conductas no funciona a medio y largo plazo. A los niños y a los cerebros de cualquier edad debemos contarles lo que sabemos que es falso… y verdadero, lo poco que sepamos con certeza sobre ello, dejarnos de historias de genes, estreses, chocolates, vientos, hormonas y demás… El cerebro es de natural asustadizo y creerá a sinapsis juntillas cuanto le digan…


Contra el miedo metido en el cuerpo hay una solución excelente: tratar de sacarlo, desactivar creencias somáticas absolutamente injustificadas.


Llevo ya unos cuantos años en esa labor y se consiguen excelentes y contrastados resultados… Sólo hace falta que el padeciente crea en las creencias… les coja miedo…




2019-07-25 11.12.31

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

Deja un comentario, haz una pregunta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.