>¡Que no recaiga!

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Lo difícil no es tener éxito sino mantenerlo una vez se ha alcanzado.

– Estuve bien una temporada… pero otra vez estoy como antes…

El dolor, no asociado a daño necrótico, tiene cierta tendencia a desvanecerse cuando le atizamos con una terapia o un cambio de hábitos para reaparecer al cabo de una temporada con nuevos bríos.

El cerebro gusta de reeditar el pasado y el futuro, reponer antiguos modos de evaluar la realidad… aunque fueran erróneos.

La memoria es una función muy disputada entre contrarios.

Cada contenido de memoria es el resultado de la activación de una asamblea de conexiones que se disparan al unísono ante la llegada de un estímulo, externo o interno, real o imaginado, presente o futuro.

Hay más de una respuesta posible para cada lugar y momento y los circuitos neuronales se ven envueltos en una especie de subasta del quién da más, quién se lleva el gato al agua.

El ganador se queda con todo y despliega su resultado en la red, saliendo fortificado con cada éxito. El circuito derrotado no se disuelve sino que permanece atento a la espera de nuevas alianzas que le garanticen un mínimo número de encendidos.

Los cuchicheos y conjuras neuronales no cesan. Pasado, presente y futuro son repasados desde todas las ópticas posibles con y sin el individuo.

La incertidumbre, el recelo, los fantasmas del pasado y del futuro recomponen alianzas sinápticas venidas a menos y las devuelven al teatro de operaciones.

El dolor, como las ganas de fumar, no dejan de ser la consecuencia de un colectivo de conexiones sinápticas que antaño compadreaban de cine hasta que la terapia desbarató los lazos.

Algunos pacientes se vienen abajo cuando tras unos meses de bonanza reaparece, rebrota el síntoma.

– Llevaba cuatro meses y pico sin fumar pero tuve que encender un cigarro y me he puesto otra vez en el paquete diario… ¿No hay nada para no tener ganas de fumar?

– Hay dos soluciones. Una a corto plazo: encender un cigarro. Otra, más definitiva: dejar de fumar…

– Y esto de las ganas de fumar ¿de qué viene? No me parece normal… ¿No se puede hacer nada más? Así, sin más… ¿sólo hablando?

– Es un hábito, una memoria que se ha recompuesto e impone su visión absurda de las cosas… Tendrá que intervenir usted y recomponer el sentido común… El tabaco es un tóxico y su cerebro un pichón.

El sistema neuroinmune nos protege de gérmenes, cánceres, chichones, quemaduras y desgarros pero a veces lo hace a base de pre-verlos donde no hay o habrá (en ese lugar y momento).

– ¿No hay nada para el sentido común? Con todos los adelantos de hoy en día. Oí en saber vivir…

– Conocimiento, experiencia…

– ¡Pues vaya…!

2019-07-25 11.12.31

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

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