>El año que nos viene. ¡Todos contra el dolor músculoesquelético!

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Octubre de este año marca el inicio del año del dolor musculoesquelético, un año en el que la OMS apuesta por dar la batalla a los «desórdenes musculoesqueléticos«… «la causa más frecuente de dolor crónico severo e incapacidad».

Cuando un ciudadano intenta moverse y comprueba que faltan las fuerzas y duelen cañas y coyunturas no sorprende que culpe a huesos, articulaciones y músculos.

Puede que la estructura esté tocada por el reuma, un humor extraño que fluye por el interior y enmohece el aparato locomotor. Los tiempos revueltos, ventosos y húmedos parecen introducirlo no se sabe bien por qué vía (respiratoria o digestiva) y, una vez dentro (conservando milagrosamente temperatura, presión, ionización y humedad propias) impregna los delicados tejidos articulares difundiendo en ellos su condición malsana.

Cuando el reuma toca huesos, articulaciones y músculos genera en ellos dolor. Ya no queda sino que los nervios que andan por allí para detectarlo, lo recojan y transporten hasta el cerebro donde se amplificará más o menos según sea el temperamento de este, por genes, traumas y obsesiones (René Descartes).

Hay una especialidad dedicada específicamente a la lucha contra lo reumático. Los reumatólogos se merecen el respeto y agradecimiento de todos (ciudadanos y profesionales) pues son los que han asumido la responsabilidad de escuchar los relatos de dolor generalizado e intentado dar con su origen y alivio.

Los reumatólogos dieron con el término fibromialgia y la OMS reconoció la enfermedad como reumática, dando a entender que el dolor se generaba en los tejidos fibrosos y musculares.

Nadie sabe qué es realmente el reuma y cómo podemos evitarlo o neutralizarlo. Es algo que (dicen) parece inflamar los tejidos blandos y hacer brotar de ellos el dolor.

Los reumatólogos están divididos respecto a si la fibromialgia es o no cosa reumática. La balanza parece inclinarse hacia el no. Si finalmente pasan las responsabilidades… ¿a quién?… deberíamos seguir agradeciéndoles los servicios prestados ya que han propiciado un gran impulso a la investigación sobre dolor crónico.

Los reumatólogos insinúan que no hay reuma en la fibromialgia sino sensibilización central y sugieren que se cambie el nombre ya que el actual sigue alimentando falsas creencias sobre su origen.

Para los pacientes el dolor parece surgir del aparato locomotor pues aparece al intentar moverse o tras un poco de ejercicio y los músculos están sin fuerzas. No sorprende que las páginas de las asociaciones de pacientes sigan hablando de «dolor de origen musculoesquelético». Tampoco quieren renunciar a una etiqueta diagnóstica que, por fin, les ha legitimado socialmente y ha dado cierto respaldo a la veracidad de su sufrimiento.

Mientras se resuelven las incertidumbres, huesos, articulaciones y músculos siguen cargando con las culpas mientras el cerebro alarmista sigue encendiendo innecesariamente programas defensivos que sobrecargan la estructura y la deterioran.

Ni la OMS ni los neurólogos parecen interesados en promover el año de la lucha contra el dolor neuronal.

La última década del siglo XX fue la «década del cerebro». El dolor crónico no sacó nada en limpio de toda la inversión sobre Neurociencias. A la década del cerebro le siguió la «década del hueso y la articulación», que es en la que estamos. Han proliferado, gimnasios, masajistas, fisios, mobiliarios ergonómicos, almohadas, dietas, meditaciones, agujas y todo tipo de terapias mientras a las neuronas sólo se les considera para lo emocional y el estrés.

Hoy en día hay ofertas de todo tipo de teorías. Cada uno se puede montar su propia película para entender el dolor. Yo trato de contar la película neuronal. Creo que es la que aporta más comprensión de lo que sucede dentro y la que permite vislumbrar una salida del infierno de la indefensión.

Me temo que la guerra contra el dolor musculoesquelético sea otra guerra mal planteada y, por tanto, sea una guerra perdida.

El dolor musculoesquelético cuenta con el apoyo de la apariencia de verdad. El cerebro construye las percepciones en función de lo que pretenda conseguir con ellas. Si lo que quiere es que el individuo no se mueva, el programa a seleccionar está claro: pocas ganas de moverse (cansancio y desánimo) y dolor si se desobedece…

¿Por qué actúa así el cerebro…? Necesitamos urgentemente un año del dolor cerebral… No creo que lo vuelvan a conceder pues ya tuvimos la década y no la supimos aprovechar…

2019-07-25 11.12.31

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

6 comentarios sobre “>El año que nos viene. ¡Todos contra el dolor músculoesquelético!

  1. >Hola Arturo, soy Fisioterapeuta y llevo un tiempo leyendo asiduamente su blog con mucho interés. Todas las nuevas teorías de dolor crónico, sensibilización central, desmontaje del paradigma mecanicista del dolor, etc me llevan interesando desde hace algún tiempo, pero lo cierto es que no he profundizado lo suficiente por falta de tiempo. No obstante todo esto me causa una confusión terrible!. Yo con mis pacientes aplico todo tipo de técnicas dirigidas a resolver las disfunciones mecánicas del movimiento que yo encuentro. Por lo general encuentro que estas técnicas son útiles en el tto del dolor. Mi pregunta es: ¿en casos de dolor no crónico, considero lógico seguir considerando válido el paradigma mecanicista, estímulo-respuesta?, es decir, si un ligamento se sobreelonga genera dolor, si un músculo desarrolla un punto gatillo genera dolor, y el tto mecánico de tales disfunciones se acompaña de la mejora de la función así como del alivio del dolor. Hasta cuando podemos considerar que son los tejidos los causantes primarios de la nocicepción? y a partir de cuando tenemos que empezar a considerar que pueda comenzar a aparecer una intervención neuronal en la gestión de ese dolor y los tejidos empiezan a perder relevancia?No se si me he explicado muy bien, pero realmente me origina confusión porque en cierto modo desmonta lo que hago a diario, y que me aporta buenos resultados.Muchas gracias y enhorabuena por esta gran contribución al entendimiento del dolor que hace a diario.

  2. >Charlines: gracias por su visita y comentario. No es mi intención desmontar la teoría mecanicista sino complementarla. Los contenidos del blog se refieren a dolor sin daño necrótico asociado. Aunque no haya necrosis, un fisioterapeuta puede detectar disfunciones del movimiento y corregirlas. No siempre esas disfunciones son debidas a defectos estructurales sino que puede andar el cerebro metido en ellas por aplicar un programa defensivo ya innecesario, quizás después de una lesión aguda.No tengo conocimientos suficientes para evaluar vuestro trabajo. Pienso que es buena una concienciación sobre la implicación neuronal en toda disfunción motora, con o sin dolor. Mi intención es resaltar esa participación para que los profesionales se interesen y la consideren, según su criterio. En los artículos de Manual Therapy que comenté recientemente en una entrada ("un ejemplo a seguir…") los autores propugnaban algo parecido: saber que en el comportamiento del dolor, por ejemplo tras una manipulación, están implicados mecanismos neurofisiológicos segmentarios (medulares) y supraespinales (incluidas creencias) y no una simple recolocación de un segmento óseo supuestamente fuera de su sitio. Teniéndolos en mente uno acaba buscando la debida dosificación en cada caso.Lo que no debemos hacer es ignorarlos. Los fisios debeis definir y construir vuestras propias teorías y aplicaciones. Creo que estamos en un momento en el que va a ser inevitable cambiar algunos tópicos, o, al menos completarlos.Mi hija y yerno son fisios y osteópatas. He aprendido mucho de ellos y he aprendido a tener en cuenta los puntos gatillo y todas esas cuestiones. En los puntos miofasciales también hay una sensibilización central: la liberación de acetilcolina en la placa motora está modulada por los estados de alerta y expectativas.No quisiera que el blog cree confusión: de entrada puede que sea así pero si adquieres conocimiento sobre los componentes estructurales y evaluativos del dolor y los tienes en cuenta, irás aprendiendo con la práctica a dosificarlos adecuadamente.Saludos

  3. >Muchas gracias Arturo, es siempre un estímulo el tener campos nuevos a explorar. Qué bibliografía recomendaría para iniciarse en todos estos aspectos neurofisiológicos del dolor? Por el momento he adquirido el Explain Pain de D.Butler y L.Moseley. Muchas gracias, seguiré atentamente el transcurso del blog!

  4. >Charlines: Explain Pain es un excelente comienzo. Es mi intención volcar en el blog cualquier información provechosa que ayude a integrar conocimientos, aunque siempre estará un tanto sesgada hacia lo neuronal. Lo importante es adquirir el conocimiento, mantener una actitud honesta y estar atento a lo que sucede en el paciente (en la estructura y en su evaluación)

  5. >Hola Charlines. Tu confusión es totalmente lógica y diría que hasta necesaria. El cerebro siempre está presente, tanto en patología aguda como crónica, el caso es saber si está equivocado o no (dolor en ausencia de daño). Pero no todo es blanco o negro (más bien nada). No es tarea fácil y trataré de explicarlo lo mejor posible.Cuando nos encontramos ante un paciente con dolor (agudo o crónico) los fisios podemos actuar a tres niveles:- Estructural: intentar solucionar el problema mecánico, devolver la movilidad restringida o tratar un punto gatillo, por ejemplo.- Funcional: evaluar la manera en que el paciente utiliza su cuerpo (movimiento en bloque, cojera, gesto deportivo…etc) y corregirla.- Central: detectar ideas erróneas sobre dolor, educar al paciente sobre cerebro, desactivar alarmas o kinesiofobias…Cada paciente puede tener problemas en un sólo nivel, en dos o en todos.Por tanto no está reñida una teoría con la otra. Puedes mejorar un dolor agudo de hombro unicamente corrigiendo el ritmo escapulohumeral o una cervicalgia mediante una explicación basada en la disfunción evaluativa. Otras veces aplicarás una técnica manual y no hará falta más. La mayor parte de las veces (y más en dolor crónico o recidivante) probablemente el abordaje englobe los tres niveles de actuación.Las técnicas que hemos ido aprendiendo son herramientas totalmente válidas, pero falta incorporarles los conocimientos sobre cerebro.Mi pequeño consejillo (basado en mi experiencia) es que no dejes de creer en lo que haces si no que rellenes los huecos que puedan quedar. Ánimo y al toro!

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