>Yo sólo sé que no tienes nada

> Pocas cosas conturban tanto a un médico como un cuerpo en pena provisto de todo tipo de certificaciones de buena salud. – Todo me da normal. Me han hecho análisis y placas. Se los traigo por si los quiere ver. El médico hace un gesto poco convincente de interés y echa un vistazo aSigue leyendo «>Yo sólo sé que no tienes nada»

>Y sin embargo me duele

> El padeciente sano recibe el veredicto del TAC (Tribunal de Asuntos Corporales) de «está todo bien, no tiene nada» con espíritu variable. Nada ni nadie puede eliminar su convicción de sufrimiento. Como Galileo ante el Tribunal de la Inquisición, acepta a regañadientes la resolución pero no puede contener el lógico farfulleo del «y sinSigue leyendo «>Y sin embargo me duele»