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>Sistema de recompensa

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El organismo necesita garantizar las condiciones que permiten la supervivencia y desarrollo de sus individuos celulares. Hace falta comida, seguridad y posibilidades de reproducirse. Cuando falta o sobra algo se generan señales internas de desasosiego que son recogidas por diversos receptores especializados precisamente en eso: detectar estados de necesidad y amenaza.



Una estructura cerebral, denominada sistema de aversión y recompensa recibe esas quejas sobre condiciones internas y promueve la búsqueda de soluciones con conductas de exploración que incitan al individuo a tocar y probarlo todo hasta que una de sus conductas parezca controlar el desasosiego interno.


El sistema de recompensa debe grabar la conducta o consumo que considera ha devuelto la paz interna y, en el futuro, cada vez que se produce ese estado de necesidad, promoverá esa conducta considerada como restauradora.


De este modo aprendemos a seleccionar conductas de aprovisionamiento de comida, bebida, guarida y pareja.


El sistema de aversión recibe avisos de peligro o incertidumbre y promueve conductas de huida o preparación para la lucha. Ruidos, olores, sabores, movimientos del entorno… todo puede convertirse en señal de amenaza. El sistema de aversión seleccionará aquellas conductas defensivas que devuelvan la confianza en la falta de peligro.


En los primeros años miramos, tocamos, chupamos, agitamos y destripamos todo movidos por las pulsiones del sistema de recompensa que promueve la exploración de lo novedoso y la repetición de los rituales gratificantes y/o tranquilizadores.


Cada individuo va cogiendo gusto y miedo a estados y agentes distintos y va conduciéndose de modo y manera que se minimice el desasosiego.


El sistema de aversión y recompensa de Homo sapiens (m.n.t.) está influido por la observación de las conductas ajenas y por los consejos y premoniciones de los tutores expertos. Aprecia y desprecia según pautas observadas o señaladas.


Con los años aprende a consumir y evitar.


El sistema de recompensa de los sapiens (m.n.t.) está asesorado por el cortex prefrontal, esa parte anterior alojada en la frente donde se almacena el conocimiento, lo que nos permite codificar los pros y los contras de la realidad, lo que construye deseos y temores, no ya en función de instintos básicos individuales y sociales sino de lo que se cree que debe ser consumido y/o evitado según los expertos.


El conocimiento prefrontal, marca de la casa sapiens (m.n.t.), está socializado. El sistema de recompensa recoge los estados de desasosiego del intelecto y promueve las conductas recomendadas o practicadas por la manada (local, regional, nacional o internacional).


El sistema de recompensa exige obediencia a los códigos de lo señalado como amenazante y reconfortante. Si se desobedece aprieta las tuercas de la necesidad y consigue doblegar la voluntad del individuo.


– No soy partidario de tomar calmantes pero al final tengo que hacerlo


El sistema de recompensa se relaja al comprobar que, por fin, el individuo se ha decidido a tomarse la pastilla. Para la próxima le atizará más fuerte al programa dolor para que no se ande con tantos remilgos.


El sistema de recompensa es peligroso en la sociedad actual. En los tiempos de la sabana era un buen sistema. Obligaba al individuo a salir a buscar comida y pareja superando inclemencias, carencias y depredadores. De otro modo los sapiens se quedaban en la caverna pintando las paredes.


Las cavernas actuales tienen de todo y sapiens se hace el remolón y se da de baja. No es el individuo el que decide no ir a trabajar. La corteza prefrontal indica al sistema de recompensa que active la conducta de enfermedad. El sistema de recompensa enciende el programa y el individuo se siente cansado, desmotivado, pesimista, dolorido y triste.


– Me encuentro fatal. Unos me dicen que tengo depresión, otros piensan que es fibromialgia y otros sospechan que sólo tengo cuento. Yo, lo único que sé es que no puedo con mi alma y llevo así, dando vueltas por los médicos desde hace unos años…


– Tiene la corteza prefrontal llena de virus culturales. Tenemos que dar información para que construya antivirus…


– O sea… que ¿es psicológico? ¿El dolor está en mi cabeza?


– En absoluto. No es usted. Es su sistema de recompensa.


– ???????????


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4 comentarios en «>Sistema de recompensa»

  1. Supongo que no leerás una entrada tan antigua. Estoy emperrado en no alimentar al » bicho» con analgésicos, a no ser cuando me hace imposible trabajar ( soy autónomo), pero a veces la cefalea no muy intensa remite con dosis bajas de Diazepam….esto también alimenta el círculo vicioso del dolor?

  2. La pregunta sería, desde el convencimiento de que no hay daño y desde la creencia de que el sistema motivacional es muy fuerte en migrañosos crónicos, si es suficiente con asimilar la teoría de Arturo para desactivar ese estado de alarma evaluación tan erróneamente bien entrenado a lo largo de años de experiencia. Yo lo voy a intentar, no queda otra. Ahora me muevo en el mundo de torpedear con información ( Gracias Arturo !!!) a mis sistemas de alerta y motivación que están equivocados. Voy a reeducar mi cerebro. Me animo y creo que lo voy a conseguir.

  3. Hola Dr. Goioechea. Estoy de acuerdo EN TODO lo que usted dice en su curso y en su libro. No he terminado todavía el curso pero tengo una consulta.
    Puedo no caer en la tentación de tomar analgésicos o tritpanes porque, de siempre, intento hacerlo sólo «in extremis» he incluso acudo al trabajo a pesar de ir, muchas veces, bastante mal.
    Las náuseas las llevo fatal. La pregunta es ¿ si tomase únicamente un antiemético y ningún analgésico, estaría también alimentando el sistema motivacional y la dependencia? ( sospecho que si)
    Muchas gracias

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