>Sensibilización central

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Hay una tendencia a agrupar los síndromes de dolor no explicados por daño físico constatable (migraña, fibromialgia, dolor crónico «osteoarticular»…) bajo la etiqueta de síndromes de sensibilización central. La propuesta se fundamenta en que en todos ellos se constata que la red neuronal procesa los estímulos cotidianos banales e inofensivos como «dolorosos».


En la sensibilización central existiría un «mal procesamiento de la información».


El origen de este procesamiento sensible, anómalo, se situaría en un supuesto bombardeo de los sensores periféricos por todo tipo de estímulos.


Cuando hay un traumatismo físico como el sobredimensionado «síndrome de latigazo cervical», la persistencia de dolor (una vez reparado el «esguince») se atribuye a un supuesto estado sensible en el asta posterior de la médula espinal, lugar donde se produce el primer relevo de señal nociceptiva. La segunda neurona sensitiva estaría sensibilizada por los flujos previos de señales de daño (supuesto).


En la fibromialgia valdría para explicar el estado hipersensible cualquier trauma físico o psicológico del pasado.


En la migraña, la manga ancha es aún mayor si cabe: alimentos, luces, olores, estreses, hambres, sueños y pequeñas transgresiones crean el estado hipersensible de unos nociceptores miedicas y asustadizos por culpa de una genética alarmista.


En la artrosis, cualquier roce articular, contractura sostenida, cambio de tiempo…


Para dar un toque «científico» al argumento se trae a colación el mecanismo del «wind up» (dar cuerda). Se trata de un conocido proceso de sensibilización en el que el flujo intenso de señales de daño violento a través de un tipo de fibras (fibras C) facilita la transmisión en la médula creando una conversión anómala que genera falsa señal de daño ante cualquier estímulo banal.


Traducido a términos sencillos quiere decir que si generamos una agresión física en una zona, cualquier estímulo produce dolor…. mientras se repara la lesión. La red protege así el proceso de regeneración. Una vez concluido el trabajo, se vuelve a las condiciones habituales de «tejido reparado, puede volver a utilizarse sin miedo».


El problema es que el cerebro no retira la alerta y sigue aplicando un programa protector hipersensible. Según la explicación al uso, porque desde la médula (la periferia) se le mete miedo con falsas señales. Muchas veces ni siquiera hay una agresión previa pero se supone que ha habido «wind up», así, sin más.


En la «sensibilización central» de verdad (cerebral) no hay que buscar agresiones físicas o psicológicas previas para justificar el estado sensible. No son necesarias falsas señales medulares. La responsabilidad recae en una evaluación miedosa, alarmista, en el propio cerebro. La médula y las fibras C hacen lo que se les ordena.


No se trata, por tanto, de un mal procesamiento de estímulos, por el impacto del bombardeo antiguo de señales, sino de un procesamiento correcto de mala información que mantiene abierto el estado de alarma.


El asta posterior de la médula está sensible. Toda la red lo está. La responsabilidad está más arriba, en los centros de evaluación de peligro. La sensibilización no se produce de la periferia al centro (periferalismo) sino del centro a la periferia.


El alarmismo justificado es cosa de la periferia (están muriendo células) y el injustificado central (desde que se produjo la lesión el cerebro le tiene miedo a todo…)


En ocasiones mandan los hechos (agresión física actual) y en otros la forma en que son evaluados (alarmismo central).


2019-07-25 11.12.31

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

6 comentarios sobre “>Sensibilización central

  1. >Cualquier persona que haya tenido un dolor memorable sabe que el cerebro guarda un recuerdo traumatico sobre él y que de vez en cuando nos recuerda en sus proximidades donde dolió que ahi hay una codificación sobre el dolor, un recuerdo, me gusta la idea de que el cerebro no retira la alerta: es algo clinicamente visible, alguno/as pacientes parece que coleccionan dolores y debe ser por eso, no retiran las alertas. pero yo creo que hay una razón mental para ello y es lo que conocemos con el nombre de anticipación. Magicamente creemos que si anticipamos algo existen menos probabilidades de que ese algo ocurra.

  2. >Jesús: recuerdo haber leído no sé dónde un comentario acerca del control farmacológico de las alucinaciones. El paciente ya no oía voces (había "mejorado") pero comentaba: "¡dónde están esos cabrones que no les oigo!"

  3. >Paco: la memoria de dolor es poderosa emocionalmente y por eso cuesta a veces desactivarla. Es más fácil activar respuestas defensivas que desactivarlas.Puede que, efectivamente, anticipando pretendamos influir en la ocurrencia futura de algo.

  4. >En este sentido, existe alguna prueba neurológica y tratamiento diferente y más acertado que los reumatológicos para las personas que sufrimos "fibromialgia" que realmente nos ayude a mejorar y mantenernos constantes (sin días buenos y malos). Alguien me comento que existen en el mercado farmacos betabloqueantes adrenérgicos que ayudan a normalizar los niveles de estres y adrenalina. ¿Estos podrían ayudar a controlar y/o normalizar la sensibilidad central? Gracias

  5. >Angelica: en mi opinión la fibromialgia surge de un error en la evaluación cerebral sobre estado del organismo, facilitado por la información. La utilización de fármacos no soluciona el problema sino que lo cronifica. El enfoque que defiendo es el de hacer un trabajo pedagógico sobre el proceso cerebral que genera la situación. El cerebro y el propio individuo deben estar convencidos de que no existe en el organismo ninguna condición física que justifique el encendido del programa de enfermedad. Los síntomas corresponden a dicho programa. Cuando uno tiene gripe el cerebro activa el mismo programa. En la fibromialgia el programa estaría activado sin que exista ninguna enfermedad.Los esfuerzos deben ir encaminados a apagarlo. Ello se consigue cambiando las ideas (creencias y expectativas)sobre la situación y promoviendo un afrontamiento activo, sin fármacos ni otras terapias, aparentemente aliviadoras a corto plazo pero adictivas a medio y largo.Saludos

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