>Medicina y antibiología

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Mantener la integridad del organismo es complicado. Múltiples agentes y estados externos e internos pueden destruir células y tejidos de forma violenta (necrosis).


No estaríamos aquí si no fuera por la inflamación, por la bendita y benefactora inflamación.

…»La evolución nos ha proporcionado la inflamación, una formidable aliada en la constante batalla contra la infección, el cáncer y el daño a los tejidos. Es una respuesta primordial que nos protege de las lesiones y repara los tejidos dañados, permitiendo la recuperación de su cometido fisiológico…» (D. Gilroy, T. Lawrence. Investigadores del University College de Londres)


Probablemente la respuesta inflamatoria sea la acción con un entramado de moléculas-señal más complejo del organismo. Estas moléculas se encargan de controlar una cadena de reacciones químicas especialmente peligrosas cuyos objetivos son:

– reclutar en el foco de lesión células defensivas

– prevenir y/o combatir la infección

– proteger el tejido sano vecino

– neutralizar células necróticas (altamente tóxicas)

– retirar cadáveres

– iniciar y promover la recomposición de la estructura dañada

– eliminar (matar controladamente) las células implicadas en la respuesta

– controlar la propia inflamación para minimizar los daños colaterales

– desactivar la respuesta inflamatoria a medida que se controla el peligro

La complejidad de la respuesta inflamatoria está determinada tanto por su encendido como por su apagado. Las mismas moléculas que intervienen en el disparo inicial participan en su silenciamiento. Las cautelas del programa inflamatorio son extremas. Contiene todo tipo de controles que garantizan el ajuste a la dimensión real de la lesión y a la peculiaridad de cada tejido con el objetivo de preservar en lo posible la integridad tisular en el fragor de la batalla.

La inflamación se antinflama ella solita con exquisito cuidado. Ni un leucocito de más ni de menos. Los sucesos internos son sagrados, de una extrema delicadeza.

La inflamación produce dolor, hinchazón y calor. Esto no gusta al personal y los médicos se apresuran a tapar las apariencias. Bolsas de hielo, vendajes compresivos, antinflamatorios…

La pobre inflamación carga con todas las culpas:

¿Algo duele? La maldita inflamación…

¿Algo se hincha? La maldita inflamación…

¿Sube la temperatura? La maldita inflamación…

Más hielo, más vendajes y más antis…

La inflamación produce también rubor o debiera producirlo por tanto despropósito

– Te has puesto colorado… Ponte hielo y tómate un antinflamatorio…

2019-07-25 11.12.31

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

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