>Y sin embargo me duele

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El padeciente sano recibe el veredicto del TAC (Tribunal de Asuntos Corporales) de «está todo bien, no tiene nada» con espíritu variable. Nada ni nadie puede eliminar su convicción de sufrimiento. Como Galileo ante el Tribunal de la Inquisición, acepta a regañadientes la resolución pero no puede contener el lógico farfulleo del «y sin embargo… me duele».

Padecer estando sano (worried well) es una pesada carga por muchos motivos. El más importante es que el padecimiento es real. El padeciente sano es un sujeto objetivamente sufriente.

Someter a un tribunal la cuestión de la realidad de lo percibido es absurdo. Nadie tiene jurisdicción para certificar lo que sentimos:

«Hemos decidido que usted no puede sentir hambre, miedo, frío, cansancio o aburrimiento. Podemos asegurarlo porque está bien nutrido, no hay peligro, la temperatura es de 24 grados, no ha hecho ningún esfuerzo y su vida es objetivamente maravillosa».

Salud y bienestar no son interdeducibles. Pertenecen a categorías distintas.

» En el TAC se ve una imagen como si fuera un tumor pero como se encuentra usted bien seguramente es falsa»

La resolución del TAC (Tribunal de Asuntos Corporales) debiera utilizar el condicional:

«Si usted está sano, debería encontrarse bien»

Se abre así el camino a la reclamación del derecho a sentirse bien estando sano.
No es fácil conseguir que los padecientes con certificado de salud acepten la sugerencia de reclamarse a sí mismos el encontrarse bien. Algunos prefieren reclamar el derecho a la enfermedad. Es comprensible pero peligroso. Cierra el camino a la resolución del sufrimiento.

» Yo algo tengo que tener…»

Probablemente alguien acabe facilitándole un diagnóstico, la enfermedad más común en nuestros días, tal como sugirió el desabrido ensayista Karl Krauss


2019-07-25 11.12.31

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

4 comentarios sobre “>Y sin embargo me duele

  1. >Esto me recuerda algo que pasaba y sigue pasando en psiquiatria, en relación con un diagnóstico: la depresión endógena. Este diagnostico se realiza cuando el TAC decide que no hay motivos para que una persona esté triste. Pongamos una señora, de mediana edad, hijos sanos, buena casa, buen coche y buen marido, es una buena candidata para sufrir una depresión endógena. Explicación: la enfermedad provocada por unos supuestos desequilibrios químicos en el cerebro. La solución: drograrla.Un saludo.

  2. >Jesús: el modo en que se organizan las categorías diagnósticas es realmente indefendible por su arbitrariedad y simplismo, tanto en Psiquiatría como en Neurología. La clasificación de lo endógeno y lo exógeno es, a mi entender, patética pero es lo que hay. Saludos

  3. >Estoy de acuerdo en que el modo en que se organizan las categorías diagnósticas requiere una revisión de categorías categoriales a modelos más dimensionales. Uno al diagnosticar y tratar pacientes siempre lo hace desde sus recursos y paradigmas por lo que no se puede caer en el reduccionismo ni en dogmatismos cerrados. Yo trabajo en una Unidad de agudos donde he visto enfermos melancólicos, sí, de esos que describían los griegos y que mucho tiempo han sido incluidos en categorías más cercanas a la psicosis, psicosis maniaco depresiva, psicosis circular, psicosis única. Creo que es muy importante el lugar donde trabajas para conocer que tipo de enfermos tratas, desde mi punto de vista estos pacientes nada tienen en común con los supuestos trastornos adaptativos, reacciones depresivas o cuadros ansioso depresivos,que en muchas ocasiones requieren otro tipo de abordaje,más educativo y social. En este sentido, muchos de estos supuestos pacientes son "sanos" y necesitarían psicoeducación igual que los pacientes con migraña que trata Arturo. Otra pregunta que habría que hacerse es: qué es estar bien?

  4. >Yo creo que cada terapeuta tiene que construirse como tal, dotarse de capacidad, conocimientos, actitudes, honestidad, disponer de libertad de lectura de lo que está sucediendo, desligarse de la industria del etiquetado diagnóstico y del algoritmo de tratamiento e iniciar un encuentro con el paciente en el que se ofrece una disposición mutua a encontrar soluciones de forma abierta.Estar bien es residir en un organismo razonablemente sano, suficiente para afrontar lo cotidiano. No me gusta recurrir al dualismo pero a veces es inevitable si queremos explicarnos: estar bien es disponer de integridad física. Desde esta situación de integridad física podemos sentirnos bien o no. Si estamos bien pero nos sentimos fatal quiere decir que hay una disfunción evaluativa sobre nuestra salud. En estos casos hay que conseguir una evaluación acorde con el estar bien. De otro modo no hay forma de conseguir la percepción de bienestar.

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