>Tipos de dolor

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Los expertos internacionales sobre dolor lo clasifican en nociceptivo (el asociado a daño necrótico, p, ej, se ha quemado, golpeado o infectado), neuropático (asociado a lesión o disfunción de células nerviosas) y somatoforme (no nay ningún daño necrótico ni daño o disfunción neuronal).

Es una clasificación confusa y manifiestamente mejorable. El único tipo que queda claro es el nociceptivo, el del chichón, la quemadura, una infección o un infarto.

Respecto al dolor neuropático hay bastantes protestas por parte de los investigadores. Preferirían que se reservara el término para aquellos dolores que surgen por una lesión, y sólo una lesión, del «sistema somatosensorial». Evitan la confusión de los términos «disfunción» y «sistema nervioso».

Bien, supongamos que se aceptan las objecciones, justificadas, de los investigadores… ¿Qué hacemos con el concepto de «disfunción del sistema nervioso». ¿Sirve para algo y lo eliminamos sin más o lo redefinimos?

Realmente la palabra «disfunción» es confusa y eso no es bueno para las definiciones. Podríamos acoplarle a disfunción un adjetivo y así ganaríamos en precisión.

Una red neuronal íntegra, sin lesiones, que genera dolor, lo puede hacer a través de una alteración en los neurotransmisores-neuromoduladores: la serotonina está baja, alta la sustancia P, el NGF, la CGRP, la colecistoquinina o cualquier otro. Los expertos en migraña, fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, colon irritable… se darían por satisfechos: el dolor queda explicado por la existencia de alteraciones objetivas de la química neuronal. Son las moléculas las responsables. Habría, por tanto, dolores por «disfunción química neuronal». Sólo faltaría encontrar un término consensuado, un nombre a la nueva criatura.

Ya sólo nos queda el dolor somatoforme. Realmente es un nombre cacofónico, suena horrible, especialmente para los pacientes. No sería capaz de utilizarlo:

– Tiene usted un dolor somatoforme…

– ¿Es grave?

Aunque no se confiese abiertamente, el dolor somatoforme se corresponde con lo que los profesionales entienden, por los bajines, como «dolor psicológico», un dolor creado en cierto modo por peculiaridades o disfunciones psicológicas del individuo. Podríamos tener un gesto de sinceridad y llamarle pan al pan:

– El escaner es normal, sus serotoninas y demás están en su punto… Su dolor es psicológico. Le mando al psicólogo a que revise sus entretelas, pasadas, presentes y futuras.


Así que, en realidad tendríamos cuatro tipos de dolor:

nociceptivo,generado por daño necrótico

neuropático, generado por daño neuronal

– ——-(pendiente de nominación), asociado a disfunción neuroquímica

psicológico, asociado a psicopatología del individuo.

Probablemente muchos compañeros suscribirían esta clasificación y, tácitamente, la esten utilizando. No es mi caso.

Sólo reconozco dos tipos de dolor: el asociado a daño necrótico consumado o inminente y el asociado a daño necrótico imaginado. Es decir: el dolor explicado, fisiológico, útil, protector, informativo… y el dolor erróneo, innecesario, patológico, invalidante, perjudicial.

El dolor asociado a necrosis consumada o inminente no plantea problemas.

El dolor por necrosis imaginada (por el cerebro y a veces también por el individuo…) contiene un error de evaluación: se actúa como si hubiera daño. Sería un dolor por «disfunción evaluativa», por error de interpretación de la realidad: el cerebro ve necrosis donde no hay nada.

¿Una necrosis imaginada sin necrosis…? Eso es una alucinación…

Exactamente.

Si es así y aplicáramos la clasificación vigente a la visión de personas tendríamos:

– personas fotoreceptivas (reales)

– personas neuropáticas (irreales pero generadas por lesión-disfunción de vías opticas)

– personas somatoformes (irreales: sin que nadie nos oiga, inventadas por el paciente…)

Según mi propuesta (condenada al fracaso) habría sólo dos tipos de personas:

– reales (salen en la foto)

– irreales (no salen en la foto).

Las personas que no salen en la foto son alucinaciones.

– Su migraña es una alucinación nociceptiva. Tenemos que convencer a su cerebro que no hay necrosis consumada ni inminente.

– ¿Podría verme otro neurólogo…?

2019-07-25 11.12.31

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

6 comentarios sobre “>Tipos de dolor

  1. >Bueno, Ana, en realidad sí sabemos algo del "neuroyoquesé": la aneurocultura; la ausencia de cualquier reflexión sobre dolor que tenga en cuenta el hecho, parece que comprobado, de que existe una red neuronal que lo gestiona, es decir, que enciende, sostiene y promueve encendidos absurdos del programa dolor para mayor gloria y beneficio de muchos (menos para el padeciente, claro)

  2. >No sé si estarás de acuerdo, Arturo, pero esto es un tema de hybris médica (humana en general pero médica en este caso del "nideapático"): incluso cuando no se tiene ni idea, se intenta disimularlo (los nideapáticos) en este caso con palabrejas que impacten al personal, porque el no-saber queda mal en un uniforme :)Aaah, cultura…

  3. >Ana: una vez consultado en Wikipedia el significado de hybris estoy ansolutamente de acuerdo en tus apreciaciones. Hay una desmesura (hybris) en las autoatribuciones de excelencia en los expertos oficiales. Esperemos que llegue pronto su "nemesis" (justicia retributiva) y ponga las cosas en su debido lugar y proporción, aunque no sé bien por dónde anda y si sacará tiempo para cumplir con su tarea.

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