>Los neurólogos y las neuronas

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Durante mi período de formación, en la Facultad como médico, en Hospitales como residente de Neurología y ya como neurólogo titulado en el día a día de la clínica, dediqué bastante tiempo a entender la estructura y función de la red neuronal. Lo que me enseñaron parecía ser cierto, tenía lógica y el armazón anatómico y funcional aprendido estuvo vigente durante muchos años, ayudándome a entender el organismo, normal y patológico.


En algún momento, que no puedo precisar, empezó a chirriar y desestabilizarse el andamiaje, especialmente en el sector de los padecimientos (dolor, mareo, hormigueos, cansancio, vértigo, desmayos, temblor, distonía…) en los que no podíamos dar con el origen: «síntomas sin explicación médica».

Anduve varios años un poco a la deriva en este apartado de «lo misterioso», supongo que usando y abusando de las etiquetas de trastornos «funcionales», «psicosomáticos» y «psicológicos» o entreviendo simulación y manipulación en las actitudes de los padecientes.

En algún momento, que tampoco puedo precisar, empecé a darme cuenta que el andamiaje chirriaba porque era falso, de cartón piedra. Los datos reales que había ido metiendo, sacados de los relatos de los pacientes, habían erosionado su estructura. Esta estructura sólo soportaba historias recortadas, reducidas a unas pocas preguntas y respuestas contenidas en una plantilla protocolizada de diagnóstico y tratamiento («algoritmo») que se iba «actualizando», creando nuevas etiquetas diagnósticas y farmacológicas que se limitaban a cambiar la apariencia externa de lo mismo.

La «década» del cerebro ha producido en la Neurología un efecto paradójico: el desinterés de los neurólogos por el cerebro… y, si me apuran, por los procesos básicos celulares.

La erótica de la Biología molecular, del genoma, de la clave de todo, ha borrado de la mente de los neurólogos el interés por lo básico de la función neuronal, integrada en el quehacer del organismo.

Antonio Damasio ha criticado a los cognitivistas su desinterés por el organismo, la homeostasis y la evolución. Creo que esa crítica puede hacerse extensiva a los neurólogos.

Los cantos de sirena de las moléculas, la erótica de genes y proteínas, ha desvirtuado el significado de lo biológico, su profundo sentido histórico-narrativo, evolutivo. Las neuronas están corporizadas y el cuerpo está enraizado en la historia de su interacción con el entorno, un entorno fuertemente conformado en nuestra especie por la cultura. La red neuronal es una red predictiva e intencional, falible, exploradora, evaluativa, gestora de recursos, plástica.

Existe una patología de la narración, del significado de los sucesos. Los «síntomas sin explicación médica» expresan las consecuencias de esa patología.

La red neuronal no sólo puede infectarse, traumatizarse, intoxicarse, degenerarse, estar sometida a deficiencias nutricionales, carencias de agua, sales y minerales, malignizarse, o desvariarse. Con frecuencia sufre las consecuencias de algo más simple y común: puede equivocarse.

La probabilidad de error aumenta si la tutoría experta inyecta información errónea en una red biológicamente cándida y entregada a la cultura que le arropa.

La fiebre molecular, el enfoque a lo atómico, a lo «científico», impide la lectura global de las cosas. Alguien, que no recuerdo, comentaba, no sin razón, que no ganamos nada intentando leer un periódico con el microscopio. Es una variante de «los árboles no dejan ver el bosque».

Hemos abandonado precipitadamente la teoría celular del Omnis cellula e cellula popularizada por Rudolf Virchow para dedicarnos a ensartar moléculas en secuencias imposiblesy amañadas para no perturbar las teorías al uso.

¿Por qué a los neurólogos no les interesan las neuronas en vida y se encandilan con los bancos de cerebros muertos?

Si la metáfora del cerebro como un ordenador es válida:

¿Qué sentido tendría un banco de ordenadores a los que ya no se les puede conectar la energía eléctrica…?




2019-07-25 11.12.31

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

8 comentarios sobre “>Los neurólogos y las neuronas

  1. >Tenemos algún problema con la edición de comentarios y estamos haciendo pruebas. Eso explica los extraños contenidos de los de hoy. Disculpen las molestias y procuraremos restablecer el servicio.

  2. >Arturo: neuronas aparte, hay quien dice (Jorge Carvajal) que la glía está muy poco estudiada y que vendría a ser el contexto donde la neurona es el texto. Yo no sé nada de todo esto, lo digo como ignorante total, y sólo lo apunto porque justo ayer leía algo parecido sobre el ADN y eso que durante mucho tiempo fué considerado genoma-lag y que ahora resulta que no es tan lag, y porque tengo la sensación de que, desde que el mundo es mundo, la ciencia oficial sólo se atiene a lo que vé y palpa y lo otro es "lag"… hasta que se demuestra lo contrario.Besos y gracias por escribir tan extraordinariamente.

  3. >Es verdad que la glía es la gran olvidada. Hay más células gliales que neuronas pero siempre han sido consideradas como "personal de servicio" de las neuronas. Cumplen funciones de asistencia: aportan glucosa, mantienen condiciones perineuronales que posibiliten la generación y tráfico de señales, pero también se ocupan de activar (desperezar) a las neuronas cuando no les llega suficiente activación o de frenar sus ímpetus si la activación es excesiva. Están organizadas en redes con comunicación de sinapsis eléctrica y responden de forma global creando estados globales en las redes sinápticas corticales. Hay una acusada tendencia a subrayar una parte del todo y despreciar lo no subrayado con lo que se pierden no sólo partes sustanciales sino la sustancia de la interacción entre las partes.

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