>Terapias

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Hemos inculcado a los ciudadanos la creencia firme de que todo en esta vida tiene solución. Sabemos y remediamos todo. 


Al parecer, el organismo humano es defectuoso. Se degrada con facilidad y es extremadamente delicado y vulnerable. Necesita ser tratado con mimo, con alimentos rigurosamente seleccionados, masticados a conciencia con una dentadura bien alineada. Debemos escoger con cuidado los asientos y mantener una postura higiénica, con la columna bien erguida, en un ambiente convenientemente iluminado, andar un mínimo de 15 kilómetros, beber tres o cuatro litros de agua y dormir siete u ocho horas. Nada de estrés, buen rollo con los allegados, menos ordenador y televisión y algo de sexo.  

El mantenimiento del organismo humano debe ser exigente y estar sano se convierte en un objetivo que está al alcance de unos pocos. 

La OMS define con claridad lo que se entiende por salud: «estado de completo bienestar físico, mental y social». 

               – No me encuentro bien

               – Todas las pruebas son normales. Está usted sano

               – Según la OMS estoy enfermo. 

               – Su organismo es normal pero está equivocado. 

               – El equivocado es usted.

               – Puede ser. Todos nos equivocamos, incluso la OMS. Los pacientes también se equivocan. Incluso los pueblos se equivocan, aunque le digan lo contrario.

               – Al menos deme algo para encontrarme bien. Necesito sentirme sano

               – Está usted sano. Sólo necesita creérselo. la definición de salud de la OMS no contempla la necesidad de creer en la salud para sentirse sano. Las creencias influyen en cómo nos sentimos.

               – Según usted la fe en la salud cura las enfermedades…

               – La fe en la salud devuelve la percepción de salud a los sanos. Las enfermedades hacen poco caso de lo que nosotros pensemos sobre ellas. Van a su aire. Le recomiendo que crea que está enfermo cuando realmente lo está.

               – ¿Espera usted que así, sólo creyendo que estoy sano, se me van a pasar los dolores? 

               – Creer es un verbo complicado. Las creencias se construyen, no sin esfuerzo y riesgo. A veces se tuercen y nos crean problemas. Nos pueden hacer sentirnos enfermos sin estarlo o pecadores sin comernos un rosco.

               – O sea que no me da ningún tratamiento…Tengo que seguir así, con los dolores…

               – Podemos hacer algo mejor. Educar a su cerebro. Cambiar sus creencias sobre organismo, devolverle la confianza perdida.

                – No me convence. Yo he venido a una consulta de Medicina no a una academia. Su obligación es darme una terapia, no lecciones ni cursos.

                – La consulta es siempre una escuela, una oficina de información. Los enfermos necesitan terapias para echar un cable a un organismo enfermo pero cuando el cerebro aplica conceptos equivocados, yo le recomiendo que se quite la etiqueta de enfermedad y la ilusión de las terapias y se convierta en un buen alumno…

                – No me interesa. Insisto, estoy enfermo.

               – Prefiere estar enfermo a estar equivocado… mal asunto… Para eso no tenemos terapias. 

2019-07-25 11.12.31

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

20 comentarios sobre “>Terapias

  1. >Es mas satisfactorio estar enfermo que equivocado, desde luego porque la enfermedad no cuestiona el egocentrismo de las personas pero el error las cuestiona todas.

  2. >Me gustaría aclarar que cuando hablo de euivocación me estoy refiriendo al cerebro. En esa equivocación gran parte de la responsabilidad corresponde a los médicos pues somos los que hemos difundido mala información sobre síntomas y enfermedades. En la conversación quiero reflejar que una vez se hace ver al paciente el problema, efectivamente, tal como señalas, hay una preferencia a la enfermedad como origen y no al error.

  3. >No acabo de estar de acuerdo en que los pacientes prefieran estar enfermos que equivocados. Nadie quiere estar enfermo. Lo que quieren es no tener dolor, con o sin enfermedad.

  4. >Cal y arena: yo diría en que aquí tampoco se puede generalizar sin salirse de la verdad: haylos, haylos. Por victimismo, por mil motivos, pero sin ser médico exactamente, he observado a muchas personas recitar sus diagnósticos con una expresión de -sí- como de orgullo íntimo, como si llevar esa etiqueta les gustara por motivos que no soy capaz de adivinar (creo que Paco Traver tiene algo escrito al respecto). Que quede claro que sí, que hay de todo.

  5. >Hay un regusto por la enfermedad, un gusto por mostrar las llagas, de eso no cabe duda. Los enfermos prefieren una etiqueta de enfermedad fisica que una etiqueta de enfermedad mental eso tambien está demostrado pero lo que les saca de quicio es que alguien les diga que hay un error de apreciación en su cerebro que tiende a alarmarse en exceso entonces vuelven a preferir la etiqueta psicologica. Nadie puede escapar al dualismo exceptuando a aquellos que entreven que es falso.

  6. >Tuve el placer de conocer a un ex-paciente del síndrome de fatiga crónica. Entendió bien el problema y «des-enfermó». Hemos hablado varias veces de la cuestión de sentirse enfermo. Efectivamente él reconocía que se producía un orgullo identitario, de pertenencia a un colectivo al que todo le va mal y nadie entiende ni atiende. Es un factor de mal pronóstico. En la consulta repiten el relato de victimismo, incomprensión, indefensión, trato injusto etc. y no ponen atención ni interés en conocer cómo funcionan las neuronas.Todo eso es verdad pero creo que es más grave la responsabilidad de los profesionales en no situar el problema del dolor en el terreno adecuado.

  7. >Lo que pedimos es que se reconozca el infierno en el que estamos. Tenemos derecho a que nos crean. En este blog me siento respetado e, incluso, veo una cierta probabilidad de salir adelante, pero en mi peregrinaje por las consultas he palpado la indiferencia y, a veces, el desprecio.

  8. >Cal y arena: trato de exponer el problema de que el médico también puede ser malentendido,e, incluso, despreciado. Yo me obligo a respetar el relato de los síntomas pero no siempre consigo la reciprocidad: que se respete mi capacidad profesional para enjuiciar el problema y proceder a resolverlo.

  9. >La mayor parte de lo médicos tambien están pillados por la falacia: si no es orgánico es psicológico, ellos tmabien son duales amigo cal y arena.

  10. >No parece que haya muchas razones para el optimismo. El problema es serio, eso ya me he dado cuenta, y tengo la sensación de que cada uno (incluidos nosotros, los pacientes) lo enfoca desde una perspectiva distinta y se multiplican los desencuentros.

  11. >Estoy de acuerdo Paco. Sin querer exculpar a nadie, los médicos somos también víctimas del maldito dualismo, de unos planes de estudios en los que se nos sigue adoctrinando con modelos de organismo absolutamente desfasados.

  12. >Yo sin embargo -cal y arena – creo que si hay razones para el optimismo, ojalá todas las enfermedades fueran como estas (quasienfermedades) sin causa orgánica y ojalá todas las enfermedades pudieran modificarse simplemente cambiando de creencias.

  13. >Arturo, yo creo sinceramente que harías una buena obra si, además de dar peces, enseñaras a pescar, como dice el dicho: podrías divulgar tus ideas no sólo en la consulta sino a otros médicos que quizá andan pillados de dualismo, como decís. Deberías ir por el mundo dando conferencias y así tu «academia» se reproduciría y multiplicaría como en la mitosis.

  14. >Eres muy amable Ana. Me das muchos ánimos. Por mi parte hago todo lo que puedo por difundir conocimiento. En Noviembre me publican un libro sobre Migraña que habla de estas cuestiones. En general la información médica está controlada por la Industria Farmacéutica. Es la que organiza cursos, congresos, patrocina publicaciones… Me han patrocinado dos monografías sobre dolor, pero creo que no las lee nadie. Los neurólogos no están interesados en estos temas…

  15. >Me alegra saberlo, Paco. Un buen amigo mío, internista, me dijo que cada capítulo era como una píldora de difícil digestión, con información muy comprimida. Espero que no te haya producido efectos secundarios…

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