>"Algunos… se marean"

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Probablemente el mareo sea el síntoma que más preocupa, incomoda, invalida y desconcierta. Ya de entrada, es complicado describirlo.


        – No sé cómo explicárselo…es como si… no sé… me hubiera tomado unas copas… como estar flotando… la cabeza como hueca. Me hablan y no me entero. Es como si no fuera yo. Oigo a los demás y mi propia voz como en una nube. Me falta control. De repente me da como una sacudida breve interior, como una descarga que fuera a lanzarme, como si fuera a fulminarme. Tengo ganas de que todos se vayan y tratar de encontrar la calma. Necesito hacer una respiración honda. Parece que no acaba de entrar el aire hasta el fondo de los pulmones… Es la sensación constante de que algo pudiera ocurrir en cualquier momento… aunque sólo se producen amagos. Es algo muy raro.

       –  Si fuera neurólogo como yo, no le parecería tan raro. Todos los días acude algún paciente que relata lo mismo que usted. No se preocupe. Me hago cargo de lo que siente. Por si le sirve de consuelo yo mismo tuve ese problema hace años. 

       – Me han hecho análisis, me ha visto el Otorrino, «el de trauma», me han dado pastillas para los nervios, Dogmatil, relajantes musculares… pero sigo igual. ¿Dice que también tuvo usted esto? ¿Y…se le quitó? ¿Cómo lo consiguió?

       – Cuando entendí lo que pasaba se fué disolviendo ello sólo. Lo único que tenía que hacer era recordarme de vez en cuando que no sucedía nada, que era el pelma de mi cerebro el que me creaba problemas con sus ambigüedades e incertidumbres. Hay que ocuparse del cerebro de uno: mantenerlo tranquilo, en la banda de sensatez. De otro modo coge miedo a todo y nos hace la vida imposible. Lleva la irracionalidad en los genes: nacido para atemorizarse… y atemorizarle. Puede ser peor que unos padres ansiosos que no dejan moverse a sus pobres hijos. 

        – O sea que usted también piensa que es psicológico…

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La percepción es la función estrella de nuestro cerebro. Utilizando los garabatos de realidad que le facilitan los sentidos, tiene que interpretar el mundo externo. Si no fuera por el cálculo de probabilidades, la habilidad fundamental de la red neuronal, no entenderíamos nada de lo que nos rodea. El cerebro utiliza la memoria de lo vivido para dar significado a lo que los sentidos le van proponiendo. 

Vemos un mundo organizado, con objetos bien diferenciados, con forma y color constante, con movimiento suave, uniforme. Identificamos y localizamos todo lo cotidiano. Tomamos la medida a lo que está al alcance de la mano y lo cogemos con precisión. Sentimos el cuerpo estable, a pesar del movimiento continuo de los objetos, de nuestra cabeza, ojos y columna. 

El interior está ausente. No oimos, vemos, palpamos ni (afortunadamente) degustamos u olemos vísceras, ácidos, bilis ni puré intestinal. Damos por supuesto que el corazón se contraerá con los latidos necesarios y suficientes, que la presión será también la necesaria y suficiente… que todo, en definitiva, tendrá comedimiento y economía y que no se producirán fallos inesperados. Queremos certeza para desatender la máquina. Le pedimos lo mismo que a nuestro coche. La incertidumbre amarga el viaje.  

El mareo es la expresión de la incertidumbre cerebral: ¿me caeré? ¿Se parará el corazón? ¿Tendré un infarto? ¿Una embolia? ¿Perderé el control de mis acciones? ¿Estaré enfermo? ¿Esclerosis múltiple?… 

            – Doctor y esto del mareo… ¿por qué viene…?


            – Había un doctor en mi pueblo al que una señora le hizo la misma pregunta. Ante la falta de explicaciones biológicas le propuso una algo extraña: 


          – ¿Sabe que la tierra da vueltas, no?

          – Sí, por supuesto…

          – Pues… algunos se marean

                                                  

                                                            (Continuará, esta vez en serio) 

2019-07-25 11.12.31

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

5 comentarios sobre “>"Algunos… se marean"

  1. >Doctor: ¿existe el mareo o vértigo por artrosis cervical? Si es así ¿por qué se produce? ¿No llega la sangre al cerebro o es por las contracturas?

  2. >Cuando era residente de Neurología estaba en boga la teoría que explicaba el mareo y vértigo por compresión de las arterias («vertebrales») que van hacia el cerebro y viajan pegadas a la columna. Se pensaba que los «picos» de artrosis pinzaban estas arterias e impedían la llegada de sangre a las neuronas donde se recibían las señales del oído interno. Estábamos tan convencidos de que era así que hacíamos una arteriografía (prueba de cierto riesgo) para comfirmarlo. La sospecha clínica procedía de que los pacientes referían mareo al girar el cuello. Debo confesar que me avergüenza todavía haber indicado esa exploración con tan poco fundamento pero es lo que había…La teoría está desacreditada por múltiples razones. Será difícil que encuentre alún neurólogo que la defienda aunque entre Otorrinos, y más raro, entre Traumatólogos todavía encuentre partidarios. Con la contractura cervical es difícil explicar el mareo. Sólo se me ocurre pensar que al inmovilizarse la columna se altera la información mecánica articular de los giros cervicales y eso complica toda la programación perceptiva y motora al cerebro. En cualquier caso se abusa de echar la culpa a las cervicales de casi todo lo que se siente por esa zona.

  3. hola,necesito ayuda ya no sé donde acudir…llevo un año mareada y con sacudids en la cabeza,mucha medicación,neurologos,otorrinos,psquiatras y cada uno me manda una cosa pero yo sigo igual,quisera aprender tecnicas para llevar algo mejor mi vida ya que me incapacita para muchas cosas.gracias un saludo, y magnifico blog

  4. Eva: no puedo ni debo asumir consultas individuales en el blog. Me limito a explicar conceptos que pueden ayudar a comprender el mundo del dolor o el mareo, como es tu caso. Yo tuve hace años una época en la que estaba continuamente mareado, flotando, desasosegado, pendiente de cómo me sentía, sin poder centrarme en lo que hacía y con el temor de que en cualquier momento pudiera suceder algo tremendo. Cuando aprendí cosas sobre el funcionamiento del cerebro los síntomas fueron cediendo, con altibajos. No hay una fórmula específica. No hay terapias. Sólo convicciones de salud y valor para recueprar la confianza a base de conseguir desviar la atención del organismo a lo que hacemos.

  5. Hoy ha vuelto el síndrome vestibular. Y migraña y acúfenos. Vamos, una fiesta. Este blog es un bálsamo. Muchas gracias por calmar mi cerebro imbécil.

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