>Maniqueismo

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Aunque se supone que el Maniqueismo desapareció definitivamente allá por el siglo XIII sigue persistiendo en nuestro tiempo su Espíritu con muy buenas trazas, manifestándose a través de la irreprimible tendencia a clasificar seres y cosas en buenas y malas. 


El dualismo no tiene remedio: lo anterior y lo posterior, arriba y abajo, luminoso y oscuro, caliente y frío y… por supuesto, lo bueno y lo malo. Aunque presumimos de estar impregnados por lo uno y su contrario ( el exitoso yin y yang) tendemos a atribuirnos una bondad sustancial como individuos y si algo no va bien recurrimos a señalar un algo ajeno que se ha colado a escondidas en nuestro cuerpo y condiciona nuestra inoperancia. 

Muchos pacientes son maniqueos, sin saberlo. Defienden la tesis de la intrusión de un algo malvado en su organismo, un algo responsable de su sufrimiento.

«Pues yo algo tengo que tener». «Usted sabrá, para eso es el médico». «Por lo menos déme algo para que no me duela, algo que me permita hacer una vida normal». 

Algo puede ser cualquier cosa. El espíritu maligno puede haberse instalado en las cervicales, la circulación, los nervios, el colesterol (el malo), descompensar la tensión arterial (hasta el extremo de conseguir que «la baja esté más alta que la alta»…), hacer que duelan los huesos (incluida la cabeza) y cosas aun más inverosímiles. 

«Tengo algo malo luego lo que hay que hacer es fácil: déme su contrario: algo bueno. Tengo un algo déme un an-alg-ésico (sin dolor)». 

Tampoco es tan complicado: Algo quiere decir dolor: lumbalgia, neuralgia. 

Ser médico es sencillo. Basta con identificar a unos pocos algos malos y recetar sus contrarios. 

En la migraña el Mal se ha colado en el Genoma. Los migrañosos vienen ya estigmatizados. El Defecto Original. 

Los Oyentes (según la terminología maniquea) deberán llevar una vida monacal, ascética, para purificar su organismo. Nada de chocolate, alcohol, tabaco, comida china, aguacates ni viajes. Sueño reglado, yoga, equilibrio, autocontrol. Ejercicio y sexo moderado. Dieta Mediterránea o mejor casi, vegetariana. Soja, mucha soja, acidos grasos omega 3, isoflavonas… nada de embutidos ni quesos curados. 

Sólo así, en contadas ocasiones, podrán alcanzar el estado puro, la ausencia de migraña. 

Mani, el fundador del Maniqueismo, allá por el siglo III, puede estar satisfecho. Su Espíritu se ha reencarnado en una Religión actualizada a los tiempos modernos: la Medicina del Bien y del Mal.     
La Medicina Maniquea Molecular se presenta disfrazada de Medicina Científica y señala las dianas de las acciones de los malos espíritus. Han vaciado los depósitos de las buenas moléculas y el mal: la inflamación, la sustancia P, la CGRP y la colecistoquinina se han hecho dueñas y señoras del tinglado interno. 

No hay que desesperarse. El futuro paradisíaco está cercano. Cuando descifremos el árbol de la vida, todo estará resuelto. Puede que volvamos a reeditar el Pecado Original, con lo de la manzana del árbol del conocimiento, pero ese es nuestro sino: tropezar en la misma piedra…

2019-07-25 11.12.31

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

3 comentarios sobre “>Maniqueismo

  1. >Esti y Mariano Paraíso me comentaron que tenías este blog cuando estuve este fin de semana en casa. Sigo (casi) sin dolores de cabeza, aunque soy un desastre y nuncate escribí para decirtelo. Un saludo! Elsa

  2. >Sigo con mucho interés todas sus explicaciones. Estoy encantada de ir aprendiendo como funciona mi cerebro, en mis crisis de migraña, ya que así espero modificar sus percepciones erróneas para conseguir librarme de ellas. Me alegra que personas como Leyre ya lo hayan conseguido. A mí me falta un poco. Quizá como dice el doctor me pierde la impaciencia por los resultados.Un saludo,

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